Hay muchos veranos inolvidables y, como suele ocurrir, es difícil recordarlos todos. Sin embargo, los que quedan grabados en la memoria son aquellos de cuando los hijos eran chicos y pasábamos el día entero en la playa. Al tener distintas edades, había que estar atentos a cada uno: entre el mayor y el menor había siete años de diferencia, cuatro varones hiperactivos. Imaginar un día de playa era fácil: uno haciendo pocitos en la arena, otro jugando a la pelota, otro a la paleta y el más inquieto corriendo durante horas con una tabla de surf o de bodyboard. Esos veranos se vivían intensamente, de principio a fin.
Este, en cambio, ha sido un verano diferente. Lo empecé con calor, luego llegó el frío y finalmente volví al calor. La última semana de diciembre, incluyendo Navidad, la pasé en el Este, compartiendo esos días con mis otros hijos. Tengo además un hijo que vive en Madrid junto a su mujer, y pensé que este era un buen año para compartir con ellos Nochevieja y Año Nuevo, como dicen los españoles, por aquellos lugares. Nunca había pasado las fiestas fuera de Uruguay, y mucho menos en pleno invierno.
En nuestro hemisferio tenemos la suerte de celebrar las fiestas en verano, aunque solemos consumir comidas poco acordes a la temporada. Esta vez, en cambio, tuve la experiencia de disfrutar platos más calóricos cuando realmente eran necesarios para combatir el frío.
La idea del viaje era compartir el fin de año con Felipe y Nayla y vivir una celebración distinta, con otras costumbres. Las famosas doce uvas, de las que tanto se habla, las viví en carne propia. Y ahí se percibe algo llamativo: el impacto que sigue teniendo la televisión. A las doce de la noche, las familias miran la TV y, a partir de ese momento, comen las doce uvas, cada una con su significado especial. Por supuesto, no dejamos de acompañar esa tradición tan española.
Aprovechamos también para pasar unos días en Sevilla, la hermosa Sevilla, y de ese modo compartir diez días juntos. Luego regresé a Uruguay, al calor del país y especialmente al calor del Este. Tuve suerte, porque mientras estuve en España, aquí los días no fueron los mejores y algunos resultaron frescos.
Podría decirse que viví un verdadero “sándwich” térmico: primero el verano en Uruguay, luego el invierno europeo —en Madrid y Sevilla, con temperaturas bajo cero— y finalmente el regreso al Este, con temperaturas cercanas a los 30 grados. Ha sido un verano distinto por muchas razones: por estar con mis hijos, por pasar las fiestas dentro y fuera del país, por el frío, por las costumbres y por haber vivido una experiencia que nunca antes había tenido.
Pablo Marqués es presidente de Grupo Punto, conglomerado de empresas publicitarias que incluye a Ogilvy, Ogilvy One, Fan, Fromy y Dott. Marqués es uno de los referentes de esta industria en el país. Fue presidente de la Asociación Uruguaya de Agencias de Publicidad (AUDAP) y Directivo del Circulo Uruguayo de la Publicidad.