Politólogo, autor, profesor en Columbia SIPA, presidente de Eurasiagroup y Gzeromedia
La guerra trascendió las fronteras de Medio Oriente, desencadenando un realineamiento geopolítico que cambiará el equilibrio de poder global durante la próxima década. Mientras las alianzas tradicionales en el Golfo se fracturan y Europa busca una autonomía defensiva frente a una Casa Blanca impredecible, el conflicto acelera una transición energética y diplomática que parece beneficiar a China.
China puede considerarse (hasta ahora) una de las pocas vencedoras en esta guerra. Lejos de la vulnerabilidad energética del pasado, Pekín aprovecha la guerra entre EEUU-Israel e Irán para fortalecer su autosuficiencia, estudiar las tácticas militares de Washington y posicionar sus tecnologías limpias en un mercado global sediento de alternativas al petróleo. Pero incluso en Pekín, abrigan grandes esperanzas de que los combates terminen pronto.
El presidente ha demostrado que cree que la audacia da sus frutos. Al fin y al cabo, lo de Venezuela funcionó. La pregunta ahora es si la apuesta por Irán también lo hará.
Esta es la ley de la selva, no una gran estrategia: poder unilateral ejercido dondequiera que Trump crea que puede salirse con la suya, desconectado de las normas, procesos burocráticos, estructuras de alianza e instituciones multilaterales que alguna vez le dieron legitimidad.
A pesar de la ráfaga de actividad diplomática de las últimas semanas, las probabilidades de un alto el fuego siguen siendo escasas. No en las próximas semanas, y probablemente tampoco por muchos meses.
Es un momento emocionante. Pero aunque el panorama a corto plazo parece sólido, Estados Unidos está cambiando sistemáticamente sus ventajas estratégicas a largo plazo por ganancias tácticas, y los costos se están acumulando de una manera que no se hará evidente hasta que sea demasiado tarde para cambiar de rumbo.
Sébastien Lecornu renunció después de tan solo 27 días como primer ministro de Francia, con lo que tuvo el mandato más corto en la historia de la Quinta República. Su gobierno colapsó antes de siquiera ser investido, en medio de las diferencias sobre el presupuesto 2026.
En el mundo actual de G-Cero, donde ningún país está dispuesto ni es capaz de establecer reglas globales y Estados Unidos es visto cada vez más no solo como impredecible, sino también como poco fiable, la importancia de tener opciones ha aumentado considerablemente.
Hoy en día los algoritmos cada vez más inteligentes aprenden a predecir -y dar forma- a cada una de nuestras elecciones, habilitando formas de vigilancia y control centralizado sin precedentes.