14 de octubre de 2026 5:00 hs

La Tribuna del Agro en El Observador: "Los empresarios de este país son sobrevivientes cuyo premio mayor en general es conseguir mantenerse en pie", expresó Luis Romero Álvarez al presentar su nueva columna, que trasladamos a continuación. Y no merecen que desde un escritorio se les diga: “Pueden y deben rendir más", afirmó.

A los empresarios, ¡gracias y disculpas!

Por Luis Romero Álvarez (fms.com.uy), especial para El Observador

Recientemente el ministro de Economía y Finanzas -Gabriel Oddone- instó a los empresarios a que "muevan la aguja" para empujar el crecimiento del país.

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Creo que fueron declaraciones desafortunadas.

Ese mensaje tipo a niños de escuela de "pueden y deben rendir más" se recibe casi como una falta de respeto hacia quienes el gobierno solo debería decirles: "¡Gracias y disculpas!".

Gracias por mantener la empresa abierta, seguir pagando jornales, seguir pagando impuestos altos, seguir pagando energía cara, seguir tomando créditos cortos y caros para mantener la actividad, seguir cumpliendo trámites asfixiantes, seguir operando en un entorno caro para vivir, para producir y para invertir.

Y disculpas por no ayudar a producir competitivamente sino todo lo contrario, por bajo nivel educativo de la mano de obra, sindicatos agresivos, despilfarros estatales que acumulan millones de dólares anuales tirados a la basura y suma y sigue.

No importa si el empresario es un tambero, o un industrial, o un comerciante, o maneja una empresa de servicios.

Los empresarios de este país son sobrevivientes cuyo premio mayor en general es conseguir mantenerse en pie Los empresarios de este país son sobrevivientes cuyo premio mayor en general es conseguir mantenerse en pie

A diferencia de nuestros abuelos, que trabajando como burros progresaban a los saltos, esta generación ha pasado décadas levantándose temprano, esforzándose lo mejor posible por hacer las cosas bien, pagando salarios que suben cuando las productividades laborales bajan, e impuestos que suben cuando los servicios que se reciben a cambio caen en calidad en áreas claves como seguridad y educación.

Y cuando se hagan las cuentas, muchos empresarios sobrevivientes de esta generación habrán terminado con menos de lo que recibieron de sus padres.

Pero merecen que desde un escritorio se les diga: “Pueden y deben rendir más"...

La verdad es que este parece un buen ejemplo de aquello de mirar la paja en el ojo ajeno y no la viga en el propio.

(Danilo) Astori decía que sobraban 70.000 empleados públicos cuando eran menos de 300.000. ¿Hoy estamos en cerca de 320.000 y no sobra ni uno? ¿No se tendrá que mirar en este espejo el ministro de economía?

Con un gasto público creciente, deuda pública creciente, impuestos subiendo, déficit fiscal creciente (con promesa de mejora justo en año electoral), las inversiones no llegan porque nadie quiere entramparse en un proceso así, que lleva a un país caro, donde las empresas casi no consiguen ganar nada aunque deben afrontar todos los riesgos y riesgos crecientes.

Esto es un combo que espanta la inversión, lo cual impide el crecimiento, así de simple Esto es un combo que espanta la inversión, lo cual impide el crecimiento, así de simple

Pero si el ministro desea reclamarle algo al sector privado, haría bien en mirar hacia los sindicatos, que actuando como han hecho en Conaprole, en la pesca y en el puerto, por ejemplo, sí se están transformando en una traba adicional para la realización de inversiones, condición sine qua non para que haya crecimiento.

Pero a los sindicatos ni una palabra... ¿no?

Tiempo, trabajo, capital y... capacidad empresarial

En Economía se hablaba de tres factores de producción: tiempo, trabajo y capital. Luego se entendió que faltaba el factor crucial, el más escaso y decisivo: la capacidad empresarial. La capacidad empresarial en un recurso muy escaso en todas las sociedades. Si no hay quien combine los demás recursos, tomando riesgos y administrando todo, puede haber mucha tierra, mucho trabajo y mucho capital, pero igual no se produce nada.

El empresario es el que invierte y lo hace para ganar buen dinero, ningún pecado en eso.

Cuando se ningunea al empresario y se hace avanzar el Estado ocupando más y más áreas, gastando siempre más y más, controlando, regulando y trabando a los empresarios cada vez más, la sociedad fracasa inexorablemente Cuando se ningunea al empresario y se hace avanzar el Estado ocupando más y más áreas, gastando siempre más y más, controlando, regulando y trabando a los empresarios cada vez más, la sociedad fracasa inexorablemente

Esto puede demostrarse por análisis teóricos al observar incentivos o puede observarse en la evidencia empírica de todos los países en todos los tiempos: agrandar y agrandar el Estado frena la Economía y al final quienes más sufren son los pobres y quienes se benefician son los empleados públicos, inamovibles y con salarios superiores al sector privado (hasta que el país aguante).

Por todo lo anterior, a nuestros sacrificados empresarios: ¡Gracias y disculpas!

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