Consultados al respecto, desde Uber afirman: "Si al solicitar un viaje, el vehículo o socio conductor no coinciden con lo que muestra la aplicación, recomendamos no subirse y realizar el reporte correspondiente en la sección de Ayuda” y apuntan que este reporte les permite indagar en lo ocurrido en cada caso particular.
La recomendación de Gerardo Barindelli, Head of Country Performance de Cabify Uruguay va en el mismo sentido: “La aplicación muestra datos clave del viaje, como nombre del conductor, foto y matrícula del vehículo, para que el usuario pueda verificar antes de subir que el servicio corresponde efectivamente al que figura en la app” dice el referente de Cabify y agrega que esa verificación es “parte esencial de las condiciones de seguridad bajo las que se brinda el servicio”.
“Ante cualquier inconsistencia, recomendamos no subir al vehículo y reportarlo de inmediato desde la app”, dice el Head of Country Performance. Estos reportes activan sus mecanismos de control para actuar rápidamente.
Casos como este, cada vez más recurrentes, hicieron que el tema escalara y llegara de las calles al Palacio Municipal. En la dirección de Movilidad de la Intendencia de Montevideo hubo varias instancias de intercambio con las aplicaciones de transporte por este tema. “Nos hemos reunido con las empresas de aplicaciones el año pasado, más de una vez, pidiéndoles que su aplicación le dé garantías a los usuarios, y que se use de acuerdo a lo establecido por la normativa”, afirma el director de Movilidad de la Intendencia de Montevideo, Germán Benítez, a Café y Negocios. Hasta ahora, la respuesta “no ha sido todo lo satisfactoria que deseamos”, señala el director y asegura que se evalúa “implementar medidas de control más importantes”. “Los vamos a estar citando nuevamente el mes que viene”, adelanta Benítez.
La raíz del problema y una posible solución
El problema de fondo es que estos falsos conductores de Uber o Cabify no están registrados en la lista de permisarios de aplicaciones de transportes que es obligatoria para esta actividad regulada por la Intendencia de Montevideo. Operan por fuera de la ley.
Según la normativa vigente puede haber hasta 4.000 permisarios autorizados por el registro para manejar autos de aplicaciones. Sin embargo, en los últimos meses del 2025, la Dirección de Movilidad esperaba llegar a los 2.200 activos. Cabe resaltar que muchos de los registrados no estaban ejerciendo la actividad y por eso se convocó a un llamado en octubre pasado que integró a 200 nuevos choferes a la lista que fueron seleccionados entre 6.000 postulantes para participar del sorteo.
El fenómeno de los impostores al volante en los autos de aplicaciones ocurre, según Barindelli de Cabify, por diversos factores. Por un lado, intentos individuales de uso indebido de cuentas o vehículos, por otro, aspectos que considera estructurales del sistema de movilidad.
“En particular, hemos constatado que muchos de estos casos se dan en el segmento taxi, donde desde el propio gremio existen restricciones para operar en plataformas como Cabify. Eso puede generar que, en algunos casos, aparezcan prácticas irregulares para poder operar, que no están permitidas dentro de la plataforma”, dice el Head of Country Performance de Cabify Uruguay y apunta que frente a este escenario la empresa trabaja de forma permanente para “prevenir, detectar y sancionar estas situaciones” y asegurar un servicio confiable.
Para Gerardo Sastre, presidente de la Asociación de Conductores Uruguayos de Aplicaciones (ACUA) la incorporación de los taxis a las aplicaciones de transporte fue el detonante de esta práctica que ahora, reconoce, ya se fue de las manos.
Sastre relata que el orígen se remonta a cuando los conductores de taxis se dieron cuenta de que llegaban a su casa, abrían la aplicación y les “tiraba viajes”, entonces aprovecharon para salir en sus autos y hacer un dinero extra. Luego se transformó también en un negocio paralelo.
De hecho, ACUA denunció en los últimos meses ante la Fiscalía de 12° turno la existencia de una red que vende títulos de taxis a choferes que se registran así en las plataformas pero, luego, buscan pasajeros en sus vehículos particulares y están, por tanto, al margen de cualquier control.
Para Sastre que esto se haya extendido también a vehículos particulares, tal como es el ejemplo que da inicio a este artículo, refleja un grado de “precaridad del transporte desconocido en Uruguay”, donde la actividad siempre estuvo muy regulada.
¿La solución? Para Sastre la clave está en contar con “chapas vinculantes a la actividad” , es decir, matrículas “heredables y transferibles” que distingan que se trata de un auto de aplicación. Con esta medida los gobiernos municipales pueden asegurar que existe la cantidad de permisarios correspondiente al número de matrículas emitidas. “Nos identifica como actividad del transporte”, explica el titular de la asociación.
Esta idea ya se materializó en el borrador de un proyecto que ACUA presentará en los próximos días ante la Junta Departamental de Montevideo y que busca replicar en la capital esta iniciativa que ya funciona en Canelones.
Pasajeros en riesgo
Cada trayecto realizado en un auto pedido por aplicación está cubierto por un seguro provisto por las empresas que contempla a choferes y pasajeros.
Los viajes realizados a través de Cabify cuentan con un seguro de Responsabilidad Civil que brinda cobertura tanto al pasajero como al conductor durante el trayecto.
En el caso de Uber, esta cobertura es provista por Seguros Sura y empieza a correr desde que el conductor acepta el viaje y hasta que el último pasajero se baja.
El seguro ampara por Responsabilidad Civil para daños y/o lesiones a pasajeros y/o terceras personas que puedan resultar afectadas en un accidente.
Al mismo tiempo, contempla una cobertura por Accidentes Personales para lesiones a los ocupantes del vehículo ocurridas durante un viaje de Uber. Esta póliza protege la integridad física de una persona, incluyendo incapacidad permanente, gastos médicos y fallecimiento accidental a todos los ocupantes del vehículo.
En este sentido, desde Seguros Sura confirmaron que en el caso de los seguros asociados a plataformas como Uber, la cobertura se activa cuando el conductor tiene la app encendida y está operando dentro de la plataforma. Es decir, el seguro está vinculado al uso de la aplicación y al viaje registrado.
En este sentido, hicieron hincapié en que esa cobertura está asociada a un vehículo determinado, cuya matrícula está registrada en la plataforma. Por lo tanto, “la operatoria del seguro supone que el vehículo que realiza el viaje es el que está registrado”.
En definitiva, si un vehículo no está declarado para uso como Uber y sufre un siniestro mientras opera como tal, el seguro no lo protege.
¿Cómo actúan desde las empresas?
Además de considerar los reportes de usuarios como mecanismo de validación, desde Uber afirman que cuentan con una tecnología de reconocimiento facial que aleatoriamente solicita una selfie a los socios conductores para asegurar que quien conduce sea el titular de la cuenta. Adicionalmente, Uber proporciona la posibilidad de activar la verificación a través de un código PIN para asegurar que se está abordando el vehículo correcto, asignando un código de cuatro dígitos al usuario sin el cual el socio conductor no puede iniciar el viaje".
En tanto, Cabify Uruguay cuenta con ciertos protocolos para penalizar a los choferes o autos falsos, “que pueden conllevar desde suspensiones temporarias hasta inhabilitaciones definitivas”, afirma Barindelli y destaca: “Nuestro foco está en asegurar que todos operen bajo las mismas reglas”.