14 de noviembre 2025 - 15:11hs

Cada noviembre, cuando el sol desciende sobre la rambla y el viento del este sopla desde el mar, Montevideo vuelve a correr su propia historia. La Carrera San Felipe y Santiago cumple treinta años y lo celebrará este sábado 15 de noviembre a las 18.30, con un número que anticipa récord. Más de 6.500 corredores partirán desde el Sofitel Carrasco rumbo a Kibón, en una edición que promete ser tan emotiva como multitudinaria.

Su nombre no es un simple capricho administrativo, sino la arqueología de una ciudad. La prueba toma su denominación de la propia ciudad de Montevideo, que en tiempos coloniales fue fundada bajo el nombre San Felipe y Santiago de Montevideo. El homenaje fue doble. Por un lado a San Felipe Apóstol y San Santiago el Menor, patronos que simbolizaban la protección espiritual de la nueva ciudad. Por otro, al rey Felipe V de España, quien ordenó su fundación y dio así origen a la fortaleza que más tarde se convertiría en capital. La carrera que hoy recorre la rambla honra esa raíz histórica y la proyecta en movimiento.

Durante los días previos, el Espacio Modelo, en Cádiz 3294, se transforma en un punto de encuentro. Hasta el sábado 15 los corredores podrán retirar sus kits y participar en un circuito saludable, además de una zona infantil donde los niños tendrán mesitas para pintar y actividades recreativas. Es el espíritu de la San Felipe y Santiago, una cita que trasciende lo deportivo y se vive como una celebración de barrio, familia y comunidad.

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Para que todo funcione con la precisión que exige una carrera de esta magnitud, la cobertura médica estará a cargo una vez más de UCM Falck, que dispondrá un operativo especialmente planificado y diseñado a medida para resguardar la seguridad de todos los participantes.

El dispositivo incluye varias ambulancias, una carpa asistencial, dos estudiantes avanzados de medicina primeros respondedores equipados con botiquín de primeros auxilios y desfibrilador cada uno montados en bicicletas eléctricas, un vehículo de apoyo y una oficina móvil instalada en la zona de largada. El equipo acompañará todo el recorrido y permanecerá atento a cualquier eventualidad.

Para esta marea humana, la cobertura médica no es una mera intervención reactiva. La doctora Ana Mieres, directora técnica de UCM Falck, lo enuncia con precisión.

“La atención médica en eventos de este tipo no se limita a intervenir en una urgencia. Estar presentes es una forma de prevención y cuidado, una infraestructura invisible que sostiene el esfuerzo y está atento a cualquier vulnerabilidad de algún corredor. Somos la emergencia de la grandes carreras”.

Treinta años de historia viva

Treinta ediciones resumen la constancia de una ciudad que aprendió a reconocerse en el movimiento. Desde aquel 1996 en que se corrió por primera vez, la San Felipe y Santiago acompañó el cambio de los tiempos y de las costumbres. Lo que comenzó como una competencia entre entusiastas se transformó en una postal montevideana, con el mar de fondo y el aplauso como meta compartida.

Cada llegada a Kibón tiene algo de ritual. Allí se mezclan el cansancio, la alegría y el rumor del agua que golpea la escollera. Montevideo se mira a sí misma en ese instante, cuando miles de personas avanzan juntas hacia el mismo horizonte. Treinta años después, la carrera sigue siendo una metáfora perfecta de esta ciudad que, fiel a su nombre original, corre al ritmo de su historia.

Temas:

Carrera Kibón San Felipe y Santiago

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