El interés de Bernardo Kliksberg por la Responsabilidad Social lo acompaña desde muy temprana edad.
“Mis padres eran humildes inmigrantes judíos, trabajadores y con gran consciencia, y tenían una inquietud social muy importante”, relató a El Observador. Impulsado por este ejemplo, y por su vocación de hacer algo que pudiera mejorar el mundo y ayudar a América Latina en materia social, a lo largo de su trayectoria se centró en promover el concepto de responsabilidad social, entendido como parte de un proceso de evolución de la concepción misma de la empresa privada.
Esto parte de la idea de que la empresa es un motor esencial de la economía, y que sus actividades deben ser promovidas y facilitadas pero que, por su enorme incidencia en la vida de los ciudadanos, tiene que ser considerada como una institución social con responsabilidades calificadas, y debe percibirse de este modo.
Estamos en una nueva era donde ya no existe la idea de que las empresas privadas no tienen ninguna responsabilidad salvo generar ganancias. Estamos en una nueva era donde ya no existe la idea de que las empresas privadas no tienen ninguna responsabilidad salvo generar ganancias.
Actualmente, el argentino es considerado uno de los precursores internacionales de la responsabilidad social empresarial, y se ha desempeñado como asesor y consultor de múltiples gobiernos y organismos internacionales como la ONU, OEA, Unicef y OIT. Además, ha escrito más de 50 libros sobre el tema, muchos en coautoría con el Premio Nobel de Economía Amartya Sen. En la última semana, Kliksberg obtuvo el reconocimiento doctor honoris causa por la Universidad de la República (Udelar).
“Estamos en una nueva era donde ya no existe la idea de que las empresas privadas no tienen ninguna responsabilidad salvo generar ganancias. Hemos integrado la idea de que las empresas tienen que hacerse responsables de cumplir las exigencias sociales fundamentales para tratar de que los productos que venden sean saludables, que las jornadas de trabajo sean adecuadas y que los jóvenes tengan motivos para estar orgullosos de trabajar en empresas que hacen el bien”, destacó a El Observador en este marco.
Para esto, señaló, es fundamental el rol de las organizaciones internacionales, las cámaras empresariales, y las universidades.
Si bien aclaró que “falta muchísimo”, Kliksberg sostuvo que hay “una sed de ética” y una lista de empresas a las que les ha ido muy mal por estar ligadas a la corrupción.
En cuanto a los principales problemas que identifica en la región y en los que se podría aportar a su solución desde la responsabilidad empresarial, mencionó la extensión de la pobreza, la inseguridad alimentaria, el uso de los recursos hídricos, la desigualdad, los desastres climáticos y la discriminación de género.
Estos, añadió, son también los señalados en conjunto por los principales organismos internacionales. Al ser consultado sobre cómo ve la realidad de Uruguay, el experto destacó las bajas cifras de pobreza en comparación a la región y la convivencia democrática que caracteriza al país.