En un mes y medio, Leonardo Perdomo llegó a 1.500 personas en liceos, UTU, colegios y centros culturales con el taller "Adolescencias & Pantallas: Hablemos". Tras escuchar de primera mano sus vivencias, recogió una alerta unánime: los adolescentes admiten que no pueden frenar el uso y piden ayuda a los adultos.
La recorrida abarcó once departamentos: Montevideo, Canelones, Maldonado, Rocha, Lavalleja, Treinta y Tres, Cerro Largo, Florida, San José, Soriano y Colonia.
Perdomo, referente de del programa "Sé genial en Internet" de la empresa uruguaya NST (partner de Google), destacó la apertura lograda: "Es esencial escucharlos, no para hacer lo que digan, pero si ven que no los vas a retar y no los vas a juzgar, te dicen lo que piensan y piden ayuda".
Lo que más le llamó la atención fue la confesión sobre el uso: "Reconocen que no pueden cortar solos el scroll y pasan más tiempo del que quisieran". La respuesta de los adolescentes descoloca a los adultos: "Que me ayuden a poner un límite". Al mismo tiempo, rechazan prohibiciones tajantes: "No quiero que nos corten todo, en todo caso, enseñale a mis padres cómo cuidarme en internet".
El reclamo directo hacia las familias es de cercanía y autonomía: "Quiero que confíen en mí". En las charlas, cuando Perdomo les pregunta quién sabe más de tecnología responden "yo", pero al consultar quién debe cuidarlos señalan a sus padres. Ante el dilema de cómo zanjar esa distancia, la respuesta de los adolescentes es unánime: "Y que aprendan; los tipos te mandan a estudiar".
"Poner el cuerpo" y exigirle respuestas a las plataformas
Durante las charlas en las instituciones educativas, otro tema recurrente fue la tecnoferencia, la desconexión que sienten los hijos cuando sus padres miran el celular mientras ellos hablan. Perdomo advirtió que este hábito deteriora el diálogo profundo y remarcó la falta de pautas al entregar el primer teléfono, que en Uruguay ocurre a edad temprana, entre los 9 y los 10 años.
Para Perdomo, la salida no pasa por culpar a los hogares: "Tenemos una responsabilidad grande que es estar, poner el cuerpo y buscar otras palabras para llegar a su corazón". Sostuvo que el conflicto "no se trata de un problema digital, sino vincular", y coincidió con los estudiantes en demandar seguridad a la industria: "Pedile a las plataformas que yo pueda estar más seguro".
En los encuentros se entregó la guía "La red delante de las pantallas", de Agesic y la ONG Pensamiento Colectivo. El material se distribuyó a adultos y adolescentes para debatir el uso problemático. El cierre invitó a los estudiantes a asumir un compromiso concreto: definir qué hábitos sobre cómo habitan internet van a cambiar luego de analizar los contenidos con sus pares.
Guía pediátrica y consulta para regular "a la uruguaya"
Más allá de las aulas, Perdomo participó en la elaboración de la guía de salud coordinada por Agesic y el Ministerio de Salud Pública. El documento recoge pautas de la Sociedad Uruguaya de Pediatría: cero pantallas de 0 a 3 años, de 30 a 60 minutos entre los 3 y 6 años, y hasta dos horas diarias de 6 a 12 años, además de desaconsejar comer frente a pantallas para registrar la saciedad.
En paralelo, los insumos de los talleres se integran a la consulta pública impulsada por el Parlamento, abierta hasta el 30 de octubre. Perdomo remarcó que el objetivo es redactar un informe que recoja la voz de estudiantes, familias y docentes para legislar sin importar recetas extranjeras: "No copiemos el modelo de Chile ni el de Australia; hagamos el modelo a la uruguaya".