Hoy usás 5G, pero ya hay investigadores que anticipan que dentro de pocos años llegará el 6G.
Una de ellas es Claudina Rattaro, docente de la Facultad de Ingeniería de la Universidad de la República, quien acaba de ganar el premio L’Oréal UNESCO 2025 por su proyecto “FUTURE-MOBNET: Framework Experimental para el Diseño y Validación de Redes Móviles 5G/6G”. Su trabajo busca comprender cómo serán las redes móviles del futuro y qué rol jugará la inteligencia artificial en ese nuevo escenario tecnológico.
Rattaro explica que su investigación “busca dar herramientas, en general basadas en inteligencia artificial, porque las redes móviles cada vez tienen que ser más inteligentes para que puedan dar respuesta a los nuevos requerimientos”. Desde hace años estudia las tecnologías de quinta generación (5G) y actualmente se enfoca en lo que vendrá después: las redes 6G, que marcarán un salto en velocidad, capacidad y eficiencia.
El proyecto está orientado a resolver problemas concretos. “Vengo trabajando mucho en la asignación de recursos en redes móviles y hay otros problemas, como por ejemplo la optimización del consumo energético”, señaló. El uso de IA permitirá que la red se autogestione, aprenda y responda en tiempo real a las demandas de millones de dispositivos conectados.
Para desarrollar estas pruebas, el equipo de Rattaro creó un laboratorio abierto de redes, un entorno que combina herramientas de simulación y pruebas en maquetas reales. “Venimos desarrollando herramientas de simulación de código abierto para redes móviles y ópticas”, explicó. Esa plataforma les permite recrear situaciones reales y experimentar con tecnologías que todavía no están disponibles comercialmente. “Un operador de telefonía celular no te va a dar su red”, apuntó, por eso este laboratorio funciona como una red celular propia, a escala reducida: “Podemos tener nuestro propio operador celular a una escala muy chiquitita”.
El premio L’Oréal 2025 permitirá ampliar esa infraestructura y fortalecer el laboratorio. Con él, Rattaro y su equipo podrán incorporar más radios base, mejorar el equipamiento de red y acelerar el desarrollo de simulaciones. En otras palabras: su trabajo servirá para ayudar a desarrollar la red 6G del futuro.
Del 5G al 6G: inteligencia, apertura y soberanía
Aunque en Uruguay ya se habla de 5G, la investigadora advierte que la tecnología aún no ha alcanzado todo su potencial en el país y en el mundo. “La tecnología todavía está en etapa de maduración”, explicó.
Muchos de los despliegues actuales funcionan bajo una modalidad llamada non-standalone: significa que se mezcla 4G con 5G. Por eso, el usuario promedio todavía no percibe grandes diferencias respecto al 4G, salvo en eventos donde hay alta simultaneidad de conexiones. “Ahí se nota mucho más la simultaneidad de las conexiones y eso es donde creo que se valora el 5G”, añadió.
El salto real, según Rattaro, llegará con el 6G, que se espera comience a implementarse en el mundo hacia 2030. “En Uruguay siempre estamos un poquito después, pero en la década que viene ya va a ser un hecho a nivel global”, anticipó.
Esta nueva generación permitirá velocidades mucho más altas, una latencia mínima y la conexión simultánea de miles de dispositivos por kilómetro cuadrado. Con ello se habilitarán vehículos autónomos, ciudades inteligentes, realidad aumentada y sistemas de monitoreo ambiental.
“Para tener una representación lo más fiable del entorno y de los objetos, se necesita mucho más ancho de banda y mucha menos latencia”, explicó.
El proyecto también se apoya en las arquitecturas abiertas (Open RAN), un paradigma que busca romper la dependencia tecnológica de los fabricantes tradicionales. “Hasta ahora la red celular es bastante monolítica, en el sentido de que tanto el hardware como el software son propietarios de los fabricantes”, señaló Rattaro. Open RAN promueve la interoperabilidad entre equipos de distintos proveedores y un mayor peso del software.
Esa apertura tiene una consecuencia estratégica: “Tiende a la soberanía tecnológica, porque un operador podría desarrollar funcionalidades nuevas sin depender de un único proveedor”. En ese sentido, la investigadora considera que Uruguay podría pasar de ser un comprador de tecnología a un productor de conocimiento y desarrollo local, algo posible gracias al avance del software y las plataformas abiertas.
Las redes 6G, subraya Rattaro, incorporarán la inteligencia artificial desde su diseño. “Las redes 6G ya vienen desde diseño con la inteligencia artificial incorporada”, dijo.
Esto permitirá que las redes se autoconfiguren, aprendan del entorno y gestionen los recursos en forma dinámica. Desde Uruguay, su equipo contribuye con algoritmos y herramientas que se publican en revistas científicas y pueden ser aprovechados por fabricantes y operadores globales. “Nosotros aportamos estas herramientas para el futuro, para que se usen directamente en las redes”, explicó.
Rattaro resume el sentido de su investigación en una idea clara: preparar a Uruguay para el futuro de las telecomunicaciones. Las tecnologías 5G y 6G no solo representan una evolución técnica, sino también una oportunidad para pensar cómo un país pequeño puede innovar y ganar independencia tecnológica. “Ojalá que con estos paradigmas como, por ejemplo, Open RAN, podamos usar nuestros propios desarrollos directamente en la red”, dijo.