8 de mayo de 2026 14:53 hs

Desde este viernes 8 de mayo, Meta eliminó el cifrado de extremo a extremo en los mensajes directos de Instagram. La compañía argumentó que muy pocos usuarios activaban la función, según informó la propia empresa en un comunicado a medios internacionales. Marcela Mercapidez, CEO de Sabyk, explicó a El Observador el alcance del cambio y qué riesgos abre para quienes usan la red social como canal cotidiano de conversación.

Lo primero que aclara Mercapidez es que el cifrado de extremo a extremo en Instagram nunca estuvo activado por defecto. "Es una funcionalidad que, en los casos en que existe, debe ser activada por el usuario, y según lo que ha declarado la propia empresa, la mayoría de las personas no la utiliza", explicó la especialista.

Sin esa capa de protección, las comunicaciones dejan de estar protegidas criptográficamente y pasan a ser potencialmente accesibles en texto plano. "Si un tercero logra interceptar ese tráfico, podría entender el contenido de las conversaciones, saber quién habla con quién y acceder a información sensible", advirtió.

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El cambio principal, según Mercapidez, es que "aumenta significativamente la exposición de la información, aumentando la posibilidad de filtraciones, hackeos y distintos tipos de vigilancia". Y agregó: "Cuando existe cifrado de extremo a extremo, aunque alguien intercepte la comunicación, no puede interpretarla. Sin ese cifrado, cualquier actor que logre posicionarse 'en el medio' del tráfico —o acceder a los servidores donde se almacenan los mensajes— puede leer esa información".

La especialista subraya un componente estructural: "La nube no es algo abstracto, sino infraestructura física —cables, servidores, almacenamiento— por donde circula y se guarda la información. En ese recorrido, los datos pueden pasar por múltiples puntos, lo que amplía la superficie de exposición".

Entre los principales riesgos enumera la intercepción de comunicaciones, el uso o monetización de datos sin beneficio para el usuario, la vigilancia masiva o dirigida, las filtraciones o hackeos de bases de datos, y el uso de la información para perfiles o modelos de inteligencia artificial.

Quién puede acceder a los mensajes y qué pueden hacer los usuarios para protegerse

¿Quién accede ahora al contenido? "En primer lugar, la propia plataforma. Empresas como Meta tienen acceso a grandes volúmenes de datos centralizados, lo que les permite analizar comportamientos, relaciones entre usuarios y patrones de uso", señaló Mercapidez. También existe la posibilidad de acceso por parte de gobiernos, en función de marcos legales, y de terceros que puedan tener acuerdos o eventualmente vulnerar los sistemas.

A esto se suma otro punto: "Esa información tiene valor económico. Puede ser utilizada para segmentación, publicidad o incluso para entrenar modelos de inteligencia artificial", detalló.

La información que queda más expuesta abarca prácticamente todo lo que se comparte en la plataforma, pero especialmente contenido íntimo o personal, información financiera o de salud, relaciones y redes de contacto, datos de comportamiento y actividades profesionales sensibles como periodismo, activismo o política. "No se trata solo del contenido de los mensajes, sino también del contexto y los metadatos que permiten reconstruir patrones completos de comportamiento", advirtió.

Para quienes priorizan la privacidad, la recomendación es clara: "Lo primero es entender para qué se usa la plataforma. No todas las herramientas son adecuadas para todo tipo de comunicación". Mercapidez sugiere evitar compartir información crítica —financiera, de salud, datos personales sensibles—, ser cuidadoso con el contenido íntimo y, en perfiles sensibles, extremar precauciones respecto a la exposición de redes de contacto.

Sobre las alternativas, la especialista distingue tres niveles. "Aplicaciones como Signal son consideradas entre las más seguras, ya que priorizan la privacidad del usuario y protegen tanto el contenido de los mensajes como los metadatos", afirmó. WhatsApp y Telegram ofrecen niveles intermedios —cifrado en algunos casos o funcionalidades opcionales— pero "no siempre garantizan el mismo estándar en todas las interacciones". En el extremo opuesto, "redes sociales como Instagram no están diseñadas como canales de comunicación segura, sino como plataformas de interacción social, lo que implica un nivel de exposición mayor".

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