4 de agosto de 2026 10:12 hs

Un tramo superior de un cohete Falcon 9 de SpaceX impactará este miércoles contra la superficie de la Luna tras permanecer más de un año y medio a la deriva en el espacio.

El choque será consecuencia de la trayectoria que siguió la etapa del lanzador después de completar el despliegue de dos módulos de aterrizaje lunar, en enero de 2025.

Aunque el impacto generará un nuevo cráter, los científicos consideran que representa una oportunidad "excepcional" para estudiar cómo se comporta un objeto artificial al colisionar con el suelo lunar y evaluar los riesgos que este tipo de residuos espaciales podría representar para futuras misiones, según informó el sitio WIRED.

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¿Por qué un cohete de SpaceX chocará hoy contra la Luna?

La etapa superior del Falcon 9 fue utilizada el 15 de enero de 2025 para lanzar los módulos Blue Ghost-1, de Firefly Aerospace, y Resilience (Hakuto-R Mission 2), de la empresa japonesa ispace. Tras cumplir su función, el vehículo ya no disponía del combustible necesario para regresar a la Tierra o ser enviado a una órbita estable alrededor del Sol, por lo que quedó vagando en una trayectoria inestable que finalmente derivó en una colisión con la Luna.

El astrónomo Bill Gray, desarrollador del software Project Pluto, fue quien calculó la trayectoria del objeto y predijo el impacto. Según sus estimaciones, el cohete alcanzará la superficie lunar a unos 8.700 kilómetros por hora, cerca del cráter Einstein, en el borde occidental de la cara visible de la Luna.

No será la primera vez que un objeto fabricado por el ser humano choque accidentalmente contra el satélite natural. En 2022, un segmento de un cohete chino también impactó sobre la cara oculta de la Luna y dejó un doble cráter.

El investigador Benjamin Fernando, del Los Alamos National Laboratory y autor principal de un estudio sobre el evento, explicó que el impacto permitirá registrar en tiempo real un fenómeno que rara vez puede predecirse con tanta precisión. El objetivo será analizar el destello inicial, la nube de polvo expulsada y el nuevo cráter que dejará la colisión.

Las simulaciones indican que el choque excavará un cráter de aproximadamente 27 metros de diámetro y cinco metros de profundidad, además de proyectar una columna de polvo y fragmentos que podría elevarse hasta 100 kilómetros y permanecer visible durante varios minutos mediante telescopios de alta sensibilidad.

La Lunar Reconnaissance Orbiter de la NASA y el orbitador surcoreano Danuri fotografiarán la zona antes y después del impacto para comparar los cambios producidos sobre la superficie lunar. Los datos también servirán para mejorar los modelos sobre impactos y dispersión de material.

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