30 de septiembre de 2026 15:05 hs

Hoy te vengo a contar una historia que podría llamarse “La h que faltaba”, tan vieja como el ser humano, pero tal vez con consecuencias diferentes. La semana pasada metí la pata a lo grande: escribí HÁBITO sin H. Juro que mi maestra me lo enseñó y eso de comerme las H es de los pocos errores gramaticales en los que jamás -hasta ahora- incurría. Pero pasó: sin lentes, apurada, convencida de que hablo italiano (abitudine va sin H, excusa pobre si la hay). Antes que nada: disculpas, de verdad. Sos un lector o lectora fiel y comprometido como para que cometa estos horrores.

Ahora paso del horror ortográfico a nuestra reacción ante el error. A mí me dio rabia contra mí misma, porque tengo la suficiente experiencia para saber que en cualquier texto siempre pero siempre hay una macana y que la mejor forma de detectarla es leer dos y tres veces (y pedirle a la IA que la detecte, cosa que no hice esta vez).

Muchos lectores me lo hicieron notar a través de mails, y se los agradezco. Y también hubo quien lo publicó en redes sociales. Pensé entonces en una curiosa asimetría humana: cuánto nos cuesta reconocer nuestras equivocaciones y qué fácil resulta amplificar las ajenas. Soy culpable de ambos extremos.

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El psicólogo John Suler llamó “efecto de desinhibición en línea” a esa menor inhibición que sentimos detrás de una pantalla: el anonimato, la invisibilidad y la distancia debilitan los frenos que operan cuando tenemos a otra persona enfrente. Pero las redes agregaron algo más. Un estudio de la Universidad de Yale encontró que, en Twitter, los “me gusta” y las republicaciones pueden reforzar las expresiones de indignación moral y favorecer que se repitan

Quizás por eso la falta de ortografía no solo es una torpeza humana; también tiene el potencial de convertirse en una oportunidad para dictar sentencia.

La pregunta es si, al corregir con saña a los demás, no estaremos perdiendo algo bastante más importante. Gracias a todos los que me escribieron con la mejor onda; les prometo que mis ojos sufrieron más que los de ustedes. Y mi conclusión luego de este episodio: intentaré ser menos severa a la hora de juzgar los errores de los demás. Te deseo una linda semana.

Para ver

Esta semana vengo con mis recomendaciones de siempre, y además aprovecho la nueva lista de las mejores series del New York Times para rescatar algunas que, si no viste, ya es hora. Y si las viste, seguro tenés ganas de repasarlas.

The Wire. HBO. Quedó en segundo lugar en el ranking. Hay series que te obsesionan con la pregunta: ¿quién es el asesino?. The Wire logra algo más incómodo: que te preguntes por qué, después de atraparlo, todo sigue funcionando igual. Son cinco temporadas (2002-2008) y la historia comienza en Baltimore, donde un grupo de policías investiga la organización de un capo del narcotráfico a través de escuchas telefónicas, vigilancia y paciencia. De un lado están el detective Jimmy McNulty, un genio investigando y un desastre en su vida personal, y sus colegas que se enfrentan a sus superiores. Del otro, traficantes de droga, jefes y adolescentes que aprenden demasiado pronto las reglas del negocio. La serie te mete en los dos mundos: sus jerarquías, lealtades, pequeñas miserias y códigos de supervivencia.

A medida que avanza, el mapa se amplía hacia el puerto y sus trabajadores, la política municipal, las escuelas y la prensa. Entonces se entiende la clave: una detención puede cerrar un expediente sin resolver el problema que lo originó. Un policía necesita mostrar resultados; un docente, mejorar las calificaciones; un político, ganar la próxima elección. Y en esa carrera por cumplir objetivos, las personas que deberían importar pueden quedar afuera.

El elenco está lleno de rostros que luego se hicieron famosos, pero lo mejor es que sus actuaciones consiguen que te metas en cada personaje, aunque lo que haga sea monstruoso. Es una gran serie que nunca ganó un Emmy y solo recibió dos nominaciones, ambas por guión. Hay que darle tiempo porque no todas las conexiones quedan claras inmediatamente.

Bookish. Film&Arts. Un librero que se llama Book (libro), un perro llamado Dog (perro) y otras excentricidades hacen de esta serie británica un encanto. Además, una librería londinense puede ser un buen lugar para resolver un asesinato. Gabriel Book es el librero que ayuda a la policía en el Londres de 1946 gracias a sus conocimientos de literatura e historia. Las dos temporadas disponibles hasta el momento se pueden ver en las plataformas online de servicios de TV paga que dispongan del canal Film&Arts. La estoy disfrutando mucho.

Verdad/Mentira. Netflix. Siempre necesitamos una serie liviana y divertida. La española Toda a verdad de mis mentiras comienza con una despedida de soltera en una casa rodante en la que se reúnen seis amigos; ahí se cruzan sentimientos, secretos y deseos mal disimulados. Coco y Marín, compañeros de apartamento, están en el centro del enredo. Son solo cinco episodios de comedia romántica en los que todos se preguntan: ¿cuántas cosas callamos para conservar una amistad?

Planazos

Ruta. Ya se sabe que Montevideo tiene canciones escondidas en sus esquinas. La Ruta del Tango propone descubrirlas con Alejandro Giménez como guía y auriculares inalámbricos de Domo Silent para escuchar música, historias y anécdotas mientras se recorre la ciudad. Una invitación de Montevideo Sonoro para celebrar el Día Uruguayo del Tango, este lunes 5 de octubre, a las 19:30, con salida desde el Bar Facal.

Caviar de acá. Del aguachile de vieiras al budín de pan: el caviar Black River será el hilo conductor de una cena de Wine Explorers en Viti Bar de Vinos. El chef Facundo Connio prepara el menú y el enólogo Santiago de Gasperi selecciona vinos de distintas regiones uruguayas. La experiencia comienza con una charla y degustación a cargo de Rodolfo Laporta. Miércoles 14 de octubre, a las 20 hs, en Viti Bar de Vinos, Colón 1543, esquina Piedras.

La Onda. Hay ómnibus que transportan también recuerdos: vacaciones, visitas familiares y primeras escapadas. El nuevo Museo de la ONDA propone reencontrarse con la historia de una empresa que fue parte del paisaje de nuestras rutas. Vehículos históricos y objetos de época recuperan esa memoria en el predio del Museo y Parque Fernando García, en Camino Carrasco y Santa Mónica, junto al Museo del Carruaje.

Art decó. Cada vez me doy más cuenta de que solo hace falta levantar la mirada para descubrir otra ciudad. Fama Tours propone un paseo por el patrimonio art déco de Ciudad Vieja, con paradas en la Dirección Nacional de Aduanas, Don Hotel Boutique, edificios de las calles Colón y Buenos Aires, el Palacio Piria y el Edificio Sciarra. Domingo 4 de octubre, a las 12:30 hs, desde la puerta del Museo del Carnaval, en Rambla Portuaria y Pérez Castellano. Gratis y sin inscripción previa.

Bach y los Beatles, ¿Qué puede pasar cuando Hey Jude comparte escenario con el Magnificat? El Coro Nacional del Sodre propone averiguarlo con una mitad del elenco acompañada por una orquesta barroca y la otra por una banda de rock. Bajo la dirección de Esteban Louise, el programa reúne canciones de los Beatles y fragmentos de Bach, con Cristina García Banegas en los teclados y Christian Font enlazando ambos universos. Viernes 9 de octubre, a las 20 hs, en la Sala Eduardo Fabini del Auditorio Nacional Adela Reta.

Patrimonio. Claro que no me olvido de que este fin de semana será patrimonial y hay muchísimas opciones. Acá podés ver toda la programación y, como siempre, te recomiendo que elijas con criterio qué querés ver y a qué le querés apostar. Este 3 y 4 de octubre la invitación es a recorrer Uruguay bajo la consigna “Raíces indígenas: pasado, presente y futuro”. Entre las propuestas anunciadas hay trenes especiales a Valle Edén y Paso del Cerro, recorridos guiados a Cerritos de Indios en Lascano, candombe en Barrio Sur y una demostración aérea de los Halcones de Chile en Pando. También abrirán edificios que habitualmente no podemos visitar.

Un festejo entre dos panes

Un churrasco de lomo entre dos panes, con sus acompañamientos haciendo equilibrio. Con esta descripción es suficiente para que cualquier uruguayo sepa de qué estamos hablando. El chivito tiene algo de comida al paso y mucho de festín: se puede comer con las manos, aunque a veces haga falta una pequeña estrategia para que nada termine en la falda o la solapa. Este sábado, Punta del Este lo celebra con la 1.ª Fiesta Nacional del Chivito, una buena excusa para acercarse al este fuera de temporada y rendirle homenaje de la mejor manera: comiéndolo.

La elección del lugar tiene historia. Fue en el restaurante El Mejillón de Punta del Este, en la década de 1940, donde Antonio Carbonaro creó el sándwich típico de Uruguay. Según el relato más difundido, una turista llegó pidiendo carne de chivo, que había probado en Córdoba. Carbonaro no tenía, pero tampoco quería dejarla sin comer: improvisó con un pan roseta caliente y enmantecado, con jamón y un churrasco de lomo a la plancha. Lo llamó “chivito” por aquel pedido original.

La fiesta será el sábado 3 de octubre, desde las 14 horas, en calle 30 y Gorlero. Habrá propuestas gastronómicas, shows y música en vivo, además de emprendedores cerveceros artesanales y otros emprendimientos locales.

Doscientas guitarras, un país sonando

Este jueves 1.º de octubre, a las 17 horas, el Parque Débora Céspedes, en el Cerro de Montevideo, será escenario de 200 Guitarras Uruguayas, un gran ensamble de guitarras criollas llegadas de distintos puntos del país para celebrar el Día Internacional de la Música.

Bajo la dirección musical de Guzmán Mendaro, sonarán tres piezas que atraviesan generaciones: A Don José, de Rubén Lena; La Cumparsita, de Gerardo Matos Rodríguez; y Candombe para Gardel, de Rubén Rada. Los arreglos, creados especialmente para este encuentro, llevan las firmas de Mendaro, Julio Cobelli y Andrés “Poly” Rodríguez. Una oportunidad para escuchar cómo esas melodías tan conocidas cobran otra dimensión al multiplicarse entre tantas manos.

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