21 de agosto de 2026 15:27 hs

Recuerda con claridad la primera vez que lo vio. Michael Jackson, el hombre que se había convertido en un fenómeno mundial, entró inesperadamente en uno de los tantos ensayos de la banda que lo acompañaría en su primera gira en solitario. Le habían dicho que si le gustaba lo que escuchaba se iba a poner a bailar, y bailó.

Dice que tuvo suerte. Pero Jennifer Batten se convirtió en una de las guitarristas más icónicas de su época gracias a su virtuosismo, su presencia en el escenario y su forma de hacer sonar el instrumento en algunas de las canciones más complejas del repertorio. Desde entonces, Batten pasó a formar parte de la banda estable del Rey del Pop y lo acompañó en tres giras internacionales que marcaron su carrera: Bad, Dangerous y HIStory.

Ahora, casi 40 años después, Jennifer Batten aparece del otro lado de la pantalla. “Es una especie de altar a Jeff Beck que está ahí desde que yo tenía unos 25 años”, explica mientras muestra las fotografías que se ven detrás de ella, entre el álbum Thriller y un homenaje a Les Paul.

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Desde su estudio doméstico, la guitarrista conversó con El Observador antes de su llegada a Uruguay como parte del espectáculo This is Michael el próximo 1 de setiembre en el Auditorio Nacional del Sodre. Un show con el que han recorrido más de 15 países con Lenny Jay al frente de una celebración del Rey del Pop.

A continuación, la conversación sobre sus inicios como guitarrista de Michael Jackson, las giras internacionales, el show con el que se presentará en Montevideo y una esperada revolución de las mujeres en la música.

Me gustaría empezar por aquella audición en la que te eligieron para trabajar con Michael. ¿Cómo llegaste hasta allí?

Tuve mucha suerte de enterarme de la audición. Por lo general, las grandes bandas consiguen músicos por recomendación, de boca en boca, amigos de amigos. Pero Michael quería llevarse a David Williams, que es el guitarrista que se escucha en Billie Jean y en muchos éxitos de Madonna. Pero él estaba de gira con Madonna, así que tuvo que buscar a dos guitarristas nuevos y organizaron audiciones. En ese momento yo trabajaba en el Musicians Institute y tenían un servicio de recomendaciones. Uno de los hombres de Michael llamó y dijo: “Mándennos a dos guitarristas para audicionar para esto”, y yo fui una de las personas que enviaron. Así que fui una de las afortunadas. Tuve muchísima suerte. Y sigue dando frutos hasta el día de hoy.

¿Y cómo recordás esa audición?

Me quedé en casa y pregunté cuál era la última hora posible a la que podía ir, para poder quedarme allí y no hacer nada más que trabajar en las canciones. Aprendí varios de sus éxitos, incluido Billie Jean, y ya sabía tocar Beat It porque la tocaba en una banda de covers. Cuando llegué, no había banda. Me sorprendió muchísimo. Solo había un tipo con una cámara de video que me dijo: “Bueno, dale”. En realidad, la única indicación que me dieron fue que tocara algún ritmo funky, porque aunque soy conocida por tocar el solo de Beat It, el 95% del show consiste simplemente en tocar partes rítmicas de funk. Así que improvisé algo, después empecé a hacer solos y luego pasé al solo de tapping de Giant Steps, que terminó en mi primer disco. Y terminé con el solo de Beat It. Después de eso, el tipo me dijo: “OK, Michael quiere hacerse una idea de cómo es tu personalidad. Dale”. Quiero decir, ¿qué hacés en ese momento? “Bueno, me gustan los animales y me gustan las largas caminatas por la naturaleza”. Así que, sinceramente, esa fue la parte más incómoda de la audición.

¿Alguna vez tuviste la oportunidad de volver a ver esa grabación?

Sí. Unos 20 años después, un hombre estaba haciendo un documental sobre guitarristas mujeres y contactó al tipo que había grabado ese video. Así que pude verlo. Y me alegro de haber esperado tanto tiempo para hacerlo, porque era una nerd total. Una completa fanática de la guitarra, con anteojos, tratando de parecer cool. Pero no lo era.

Eras muy cool.

En cuanto a mi imagen por suerte Michael tenía una visión de lo que yo podía llegar a ser porque cuando llegué no era eso. Así que, una por una, todas las personas del elenco eran sacadas de los ensayos, transformadas y devueltas.

Tuviste algunos looks increíbles en tus actuaciones.

Sí. Algunos eran increíbles. Otros eran horrorosos. El look de la gira HIStory, por ejemplo, no era mi favorito.

Desde ese día ensayaron durante aproximadamente un mes antes de que pudieras conocer a Michael. ¿Cómo recordás el día en que lo viste por primera vez?

Fue realmente mágico. No sabíamos que iba a venir ese día y habíamos escuchado que, si estaba contento con la música, empezaba a bailar. Estábamos en medio de una canción cuando entró con su mánager, Frank DiLeo, con su cigarro, con ese aspecto totalmente mafioso y el pelo en una cola. Michael empezó a bailar enseguida. Entonces paramos la canción y las personas que todavía no lo conocían fueron presentadas una por una. Recuerdo acercarme, estrecharle la mano y simplemente mirarlo a la cara. “Este es el hombre más hermoso que he visto en mi vida”. Los dientes blancos más perfectos. Era radiante. Fue realmente, realmente, emocionante.

Formaste parte de tres giras mundiales: Bad, Dangerous y HIStory. ¿Cómo describirías esos escenarios? ¿Qué fue lo más increíble que te pasó durante ese tiempo?

Creo que cualquiera que haya participado en varias giras diría que la de Bad fue la mejor, porque Michael quería demostrar algo. Era su primera gira sin sus hermanos. Su madre no quería que se separara de ellos. Pero él quería la libertad de hacer lo que quería hacer. Quería elegir las canciones, el orden, los vestuarios, la banda, todo. Así que creo que estaba realmente entusiasmado y trabajó como un animal. Quiero decir, la cantidad de horas que ensayábamos por día era una locura pero eso llevó a que el show fuera increíble. Todo estaba perfectamente ajustado. No había desastres. No existía esa sensación de “Dios mío, ¿cuál es la próxima canción?”. Nada de eso. Y pasaron tantas cosas increíbles. Llevó a Bubbles, el chimpancé, a Japón. En las vidrieras había cosas relacionadas con Michael por todas partes. Ibas a un restaurante y habían cambiado todo el menú: "omelette Dirty Diana”, "batido Billie Jean”… Era algo muy emocionante de lo que formar parte. Y algo que recuerdo es que siempre había una cámara frente a mi cara. Había muchísimo interés en cada aspecto de su gira. Era lo más grande del mundo.

Ahora estamos acostumbrados a tener cámaras en la cara todo el tiempo. En aquella época no era tan común. ¿Cómo lo llevabas?

Para mí era un sueño hecho realidad, porque siempre había visualizado –no específicamente con Michael– tocar la guitarra frente a mucha gente. Lo había imaginado durante muchos años, así que era casi como si ya lo hubiera hecho en mi mente y ahora se hubiera vuelto real. Y también ayudaba que no se trataba solo de mí. No era mi banda. Yo formaba parte de un gran proyecto, de un gran equipo. Y cuando tenés ese apoyo de todos lados, resulta cómodo.

En ese momento, ¿eras consciente del impacto que iba a tener su música?

Él ya era lo más grande del mundo. De hecho, recuerdo que un par de meses antes de conseguir siquiera la audición bromeaba con mi hermana sobre lo enorme que era. Hablábamos de todos los productos posibles: cepillos de dientes Michael Jackson, limpiadores de inodoros Michael Jackson. Era divertido. Y que de repente me lanzaran a ese mundo... Sinceramente, me llevó un tiempo sentirme cómoda con mi cambio de estatus porque yo seguía siendo yo. Seguía siendo la misma guitarrista que era un mes antes. Pero de repente, personas que jamás habrían tenido interés en entrevistarme querían hacerlo. Y de repente, la empresa de guitarras a la que yo estaba intentando llamar la atención y me ignoraba de pronto me decía: “¿Cuántas guitarras querés gratis?”. Hay todo un proceso de adaptación ahí.

¿Cuál creés que es su mayor legado?

La vigencia de las canciones. Hay muchísima gente que ni siquiera había nacido cuando él estaba de gira y que ahora está descubriendo su música y se entusiasma con el cosplay. En todos los shows en los que toco, hay padres que visten a sus hijos como el personaje de Smooth Criminal o con el traje de Beat It. Y es muy tierno y divertido porque no se trata simplemente de ir a escuchar la música. Es formar parte de toda una experiencia que incluye video, efectos especiales, baile, canciones, cambios de vestuario en casi todos los temas. Es un espectáculo increíble que la gente sigue copiando hasta el día de hoy.

Hablabas antes del solo de Beat It. ¿Fue el solo que más te desafió tocar?

Es difícil. Sí. Me patea el trasero todas las noches. Nunca voy a tocarlo perfecto. A veces hay ciertos armónicos que tienen que salir, y si no salen la primera vez que los intento, me deprimo durante los siguientes 14 compases. Siempre estoy trabajando en eso, intentando mejorar el sonido con diferentes guitarras, diferentes pastillas, distintos ajustes del amplificador. Así que sí, no es fácil.

Te convertiste en una guitarrista icónica y, de alguna manera, en un modelo a seguir para otras mujeres. ¿Cómo fue abrir ese camino?

No fui consciente de eso hasta muchos años después. De hecho, cuando fui a la escuela de guitarra no sabía que era la única mujer hasta el primer día de clases. Yo había ido a una escuela pública, donde había más o menos un 50 y 50 de chicos y chicas, y no tenía idea de que mi interés fuera algo tan inusual. Aunque sí era consciente, especialmente cuando apareció MTV, del desequilibrio entre la cantidad de hombres y mujeres sobre un escenario. Cuando Prince tuvo a Wendy (Melvoin) y Lisa (Coleman), y después Billy Idol incorporó a una tecladista, pensé: “OK, ahora sí llegó la revolución”. Después llegué yo con Michael. Éramos los números más importantes del mundo. Pensé que iba a haber un gran cambio. Y después, nada. Grillos. Durante diez años no pasó demasiado. Y creo, sinceramente, que fue la velocidad de internet lo que realmente lo cambió todo, porque cuando todo el mundo pudo conectarse y ver a gente de todas partes del planeta, eso marcó una gran diferencia. A menudo bromeo con que no pasa un mes sin que alguien me muestre a alguna nena de siete años de Indonesia que puede darme una paliza tocando.

¿Qué canción disfrutás más de tocar ahora?

Human Nature, porque tiene partes de guitarra muy hermosas, la canción es hermosa y la manera en que él la cantaba era hermosa. Además, tengo grabada en la cabeza la imagen de cómo se veía cuando la interpretaba. Sus movimientos corporales eran tan elegantes, rodeado de luces láser… Era como si te llevara a otro planeta. Así que siempre fue uno de los momentos más destacados.

Hay mucha gente que intenta imitar a Michael o intentan interpretar ese papel. ¿Qué hace especial a Lenny en este show?

Lenny es intenso. Nos llevamos muy bien porque tenemos un sentido del humor muy parecido. Pero su dedicación es prácticamente incomparable. Ha hecho cosas como hacerme escuchar un show entero en vivo para ver si podía detectar alguna canción en la que tuviera acento, porque él es brasileño. Incluso se iba a dormir escuchando la pronunciación de Michael para tratar de perfeccionarla. Y creo que hubo dos palabras en todo el show en las que le dije: “Él diría thriller con una pronunciación distinta”. Enseguida se puso a trabajar en eso y la corrigió. No hay demasiada gente que dedicaría tanto tiempo a algo así. Y ha hecho lo mismo con el baile. Así que estoy orgullosa de formar parte del show.

¿Quién creés que es hoy el rey del pop? ¿O quizás sea una reina?

Probablemente Taylor Swift. Es muy trabajadora y tremendamente prolífica. Es increíble la cantidad de música que publica y la manera en que conecta, especialmente con las chicas jóvenes. Creo que es muy empoderador para ellas ver todas sus facetas, porque no es simplemente una chica bonita a la que alguien le escribe canciones. Ella tiene el control y es súper inteligente. He visto entrevistas en las que el entrevistador intenta tenderle una trampa o hacerla quedar mal, y ella está siempre un paso adelante. Es realmente increíble.

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