El Índice Líder de Ceres (ILC) registró una caída por segundo mes consecutivo, con una variación de -0,1% en marzo, lo que ratifica una trayectoria de debilitamiento de la actividad económica que se arrastra desde mediados del año pasado, según el dato divulgado este miércoles.
El indicador había mostrado tasa cero en setiembre y octubre, un leve aumento de 0,1% en noviembre, nuevamente tasa cero en diciembre y enero, y luego dos registros negativos consecutivos (-0,1% en febrero y marzo).
No obstante, para confirmar una tendencia a la baja más clara, será necesario observar al menos tres caídas consecutivas.
En línea con este comportamiento, el Índice de Difusión (ID) se ubicó en 36% en marzo, lo que indica que cerca de dos tercios de las variables que integran el ILC tuvieron un desempeño negativo en el mes.
En este contexto, las expectativas de crecimiento para 2026 se han deteriorado respecto a comienzos de año: pasaron de 1,9% en enero a 1,3% en la última encuesta del Banco Central.
La falta de dinamismo se da en un escenario internacional adverso, marcado por crecientes tensiones en Medio Oriente. Este contexto supone una divergencia respecto a las previsiones planteadas a fines de agosto del año pasado en el presupuesto nacional, que proyectaban un crecimiento mayor (2,2%).
A nivel sectorial, se observan señales mixtas: dinamismo en las exportaciones medido en valores —impulsado por precios internacionales—, estabilidad en el mercado laboral con una leve caída del empleo, consumo con evolución moderada y algunos indicadores de menor actividad en industria, energía y movilidad.
El ILC es un indicador adelantado del nivel de actividad que permite anticipar cambios en el ciclo económico. No está diseñado para realizar proyecciones cuantitativas, sino para señalar la dirección general de la actividad económica.