El embajador paraguayo en Uruguay, Didier Olmedo, cree que las relaciones comerciales entre ambos países pueden potenciarse y entiende que la mejor manera para que eso ocurra es a través de la vinculación entre representantes del sector privado. Explica que a pesar de que la corriente comercial todavía es algo tímida, ya se encuentran vinos Don Pascual, dulce de leche Conaprole o helados Crufi en las góndolas guaraníes. Además resalta el crecimiento de las inversiones uruguayas en Paraguay y afirma que hay espacio para que avancen aprovechando los incentivos tributarios que ofrece su país.
Esta operación del Grupo Vierci implica llevar adelante un proyecto muy ambicioso. La lógica de ese negocio, la compra de los supermercados, es para abaratar el costo de vida de la gente. Después dentro de ese paquete también está la red de farmacias San Roque y otros negocios que implican una apuesta muy ambiciosa.
El Grupo Vierci está presente en diversos países de la región. Tiene cerca de 60 años de experiencia en distintos rubros. En Paraguay es propietario de las principales cadenas de supermercados. Hay una diversidad de actividades que desarrolla. Están en comunicaciones, diarios, radios. También en el desarrollo de diversos rubros productivos, envasado de productos alimenticios, por ejemplo, desde hace bastante tiempo. Trató de aprovechar todas las oportunidades que permitía el mercado expandiéndose regionalmente. Es dueño de la franquicia de Subway y de Burger King en todo el Cono Sur y ahora compró la de Subway para España y Portugal. Eso muestra un poco la dimensión de cómo este grupo está apostando fuerte a su internacionalización. Estaban hablando de abrir cerca de 700 negocios, restaurantes en esos dos países. Su presencia en Uruguay es ya desde hace cierto tiempo. Ellos tienen representaciones acá. La línea de vinos de Luigi Bosca, de Argentina,por ejemplo. Tiene inversiones inmobiliarias, está presente en forma silenciosa pero efectiva en la economía uruguaya. Y hoy salta con esta iniciativa tan importante como es la de la adquisición de esta línea de negocios de Ta-Ta, San Roque y otros.
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¿Cómo está el nivel de inversión uruguaya en su país?
Se ha dado un poco ese fenómeno que es de ida y vuelta. Por un lado, hay presencia paraguaya en Uruguay, con inversiones que por mucho tiempo se concentraron en el sector inmobiliario, especialmente en Punta del Este, y también algunos intentos en el campo ganadero. Pero lo que se observó fue un salto bastante importante de la presencia de capitales uruguayos en Paraguay. En poco tiempo Uruguay se ubicó en el quinto país de origen de las inversiones extranjeras.
¿En cuáles sectores?
En la adquisición de campos para ganadería, para agricultura; en el sector inmobiliario, para la construcción de edificios de mediana altura. Toda la experiencia uruguaya tiene un campo propicio para su desarrollo. Paraguay, a la inversa que Uruguay, tiene un 70% de población con menos de 35 años. A los 35 años la gente se casa, quiere una casa, entonces hay algún tipo de oportunidad para el mercado inmobiliario y la experiencia uruguaya en este sector es bastante importante, hay muchas franquicias. Se está dando porque Paraguay tiene un trato muy favorable para la inversión extranjera, empezando por el régimen tributario que busca, justamente, atraer a la inversión extranjera para que por medio de ella se desarrollen nuestros renglones productivos. Hay un régimen impositivo bajo, 10% de IVA, 10% el impuesto a la renta personal, 10% a las empresas.
Paraguay estaba calificado por la Cepal como el segundo o tercer país con un ratio muy positivo de retorno de la inversión, se hablaba alrededor de 20% por año, que es muy significativo para el interés de inversionistas extranjeros. Se controló la inflación, con niveles por debajo del 5% y la cotización del guaraní con respecto al dólar también se ha mantenido estable. Hay signos de una estabilidad económica que ayudan a atraer las inversiones; hay mecanismos especiales para apoyar su llegada.
Tenemos una ley que permite la incorporación de todos los bienes de capital, el equipamiento, los insumos que puede necesitar una empresa para establecerse, liberado de impuestos. Hay otra herramienta que es la maquila, que permite desarrollar procesos productivos mediante insumos liberados de aranceles cuando los productos se destinen a la exportación. La única obligación tributaria ronda el 1% de lo facturado.
Entonces, hay mucha potencialidad en cuanto a nuestras relaciones. El comercio es muy tímido, pero vemos con alegría que en los supermercados de Paraguay se encuentran vinos de Don Pascual, por ejemplo. O dulce de leche de Conaprole o helados de Crufi. Lo mismo que ver productos paraguayos ya en los supermercados uruguayos.
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¿Y qué faltaría para potenciar el relacionamiento?
Estamos llevando adelante un estudio con Aladi, lo vamos a terminar este año, para concretar algunos elementos de complementariedad entre Uruguay y Paraguay en materia comercial. Porque vemos que productos que exporta Uruguay, Paraguay los está importando de otro lado y pasa lo mismo al revés. Entonces la idea es hacer un sencillo cruce. Hay una herramienta del Centro de Comercio Internacional de la Organización Mundial del Comercio (OMC) que permite llegar al detalle y ver quién es el importador de ese producto y quién es el exportador en el otro país. La idea es tratar de hacer un match entre sectores privados; empresarios que se encuentren y terminen haciendo negocios. Y esa es un poco la realidad de nuestra relación. Ya los Estados no tienen tanto, el camino está pavimentado, no tienen tanto que hacer. Mucho está en trabajar con los sectores privados para acercarlos, identificar oportunidades de negocio. Hemos estado, por ejemplo, en diciembre en la Expocarga, en Punta del Este, para trabajar ahí con actores de la actividad logística.
Una buena logística es un elemento determinante de tu competitividad en el mundo. Paraguay lo sabe. Estamos planificando algunas reuniones este año. El 12 de febrero va la viceministra (Relaciones Exteriores) Valeria Csukasi a Asunción. Ahí nos vamos a reunir para planificar las actividades futuras.
Hay una colonia uruguaya bastante creciente en Asunción, en Paraguay. Hay muchos campos en el Chaco de propiedad de ciudadanos uruguayos. Ayudó mucho el costo de la tierra en Paraguay comparado con el costo de Uruguay.
Vendes una hectárea en Uruguay y puedes comprar 30 en el Chaco paraguayo. Esa zona está desarrollándose, se está construyendo un corredor bioceánico, un puente con Brasil, una carretera de más de 600 kilómetros atravesando todo el Chaco Norte. Es una región productiva muy importante que carecía de caminos. Hoy eso va a ayudar mucho. Va a permitir también algún tipo de intermodalidad del transporte de la hidrovía con otro tipo de transporte de carga y seguramente algunos productos podrán salir por el corredor ya directo hacia los puertos del norte de Chile. Y otros de gran volumen seguirán viniendo por la hidrovía hasta los puertos del Río La Plata.
¿Cómo cataloga las normas y las relaciones laborales en su país?
Son estándares. Paraguay mantiene los regímenes de la Organización Internacional del Trabajo (OIT). Muchos hablan de que hay mucha permisividad en cuanto a las reglas laborales. Eso no es tan así. Estamos en un entorno internacional que hoy ya no permite ese tipo de licencias que antes tenía. Hoy las empresas quieren tener certeza, seguridad, no quieren ningún riesgo. Especialmente en estas temáticas sociolaborales que hoy pesan muy fuerte en todo lo que es el desarrollo económico, el desarrollo productivo.
¿Cómo valora el acuerdo que finalmente se logró concretar entre el Mercosur y la Unión Europea?
La firma es un importante logro. Participé del inicio de ese proceso, me tocó trabajar en Bruselas, desde 1997 hasta 2004 y en ese período hicimos todas las bases para esta negociación que empezó en marzo del 2000 en Buenos Aires con la primera ronda. Sabíamos desde un principio que era una iniciativa muy ambiciosa, un acuerdo de asociación con tres pilares. Uno económico, otro político, y el tercero de cooperación. Empezamos con disciplinas estrictamente comerciales, pero a lo largo de estos 25 años el mundo cambió. Pasó de todo. Y tuvimos que ir cambiando e incorporando algunas temáticas, a veces no muy vinculadas a lo comercial pero muy determinantes, como son las cuestiones vinculadas a los derechos sociolaborales, género, temas ambientales, pueblos originarios y otros temas que se fueron sumando en este acuerdo.
Estamos seguros que es un acuerdo que va a traer beneficios por ambos lados, que da muchas oportunidades, pero que probablemente no se va a manifestar inmediatamente, es un proceso. Tenemos 10 años para abrir el mercado de la Unión Europea y 15 años para desgravar los productos de ellos para su ingreso a nuestra región. Hemos trabajado sobre el Sistema Armonizado de la Organización Mundial de Aduanas (OMA) y estamos involucrando en esta negociación alrededor de 10.000 productos. Eso nos va a ayudar a buscar diversificar y ampliar nuestra oferta exportable que hoy es muy dependiente de muy pocos rubros.
Pretendemos que este acuerdo permita reglas claras para que las inversiones vengan y que ellas nos ayuden a reconvertir nuestro proceso productivo, a complementar nuestras industrias, a incorporar tecnología, nuevos lazos de relacionamiento comercial y así pasar a la transformación de nuestro esquema que es muy dependiente de materias primas. Creo que ahí están los principales beneficios del acuerdo.
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¿Qué piensa de las críticas que algunos sectores europeos le han hecho al acuerdo?
Desde un principio tuvo sus reticencias en sectores sensibles de la Unión Europea, a veces con razón, a veces sin razón. Este acuerdo fue utilizado como excusa para, muchas veces, vehicular otros intereses. Es cierto el potencial de nuestra agricultura, pero hay muchos elementos que desvirtúan cualquier riesgo de que ella implique algo serio para la europea. El Mercosur no ha cuestionado una letra de la política agrícola común de la Unión Europea, que permite producir con ayudas y subvenciones, con esa multifuncionalidad que se administra en el marco de la política agrícola comunitaria.
Creo que esos argumentos del fantasma de la agricultura del Mercosur poniendo en riesgo la agricultura de la Unión Europea son exagerados, que busca otros fines. Entendemos que el acuerdo es mutuamente beneficioso para los dos bloques. Le dará al Mercosur el brevet de haber firmado un acuerdo de última generación y eso se reconoce en los mercados internacionales, es un pasaporte para ir a otros mercados ya sin tanta exigencia. Porque si cumpliste con la Unión Europea significa que estás aceptando estándares internacionales de última generación.
Hoy habría que trabajar bien con el sector privado para explicar y para desmenuzar cuáles son las oportunidades que ofrece y también identificar si existe algún tipo de riesgo, de amenaza, para poder preservarnos.
Esta dificultad que se está presentando puede ser sorteada gracias a la firma, ya que se firmó un acuerdo provisional que permitiría una vigencia anticipada del capítulo comercial interín. El acuerdo se discute en los parlamentos, sea cual fuera el régimen. El sistema de toma de decisiones en la Unión Europea es bastante especial porque algunas se toman a nivel de la Comisión, en otras disciplinas en el ámbito del Consejo o con participación del parlamento europeo, de los estados nacionales, de los parlamentos nacionales. Entonces, eso es algo muy propio de Europa. Ellos verán cómo manejar ese tema.
Lo que hoy estamos vendiendo a China o a Estados Unidos, a otros mercados, probablemente no lo vamos a cambiar mañana, pero esto nos abre un escenario muy interesante. Esa es un poco la forma de mirar, por lo menos desde Paraguay, este proceso. Tenemos un signo muy optimista.
¿Cuál es la agenda que desde la presidencia del Mercosur quiere promover Paraguay para este año?
En este semestre queremos darle prioridad a ese pilar de relacionamiento externo. Tenemos que definir con qué países del sudeste asiático negociamos, Están Indonesia, Vietnam. También Canadá, que ha manifestado el interés de reanudar las negociaciones que habíamos empezado en 2018 y que tuvimos que parar por la pandemia. Japón ha mostrado interés. Hay países de Centroamérica que tienen intención de acercarse. Entonces ese es el escenario. Creo que estamos saliendo de esa lógica anterior de ser muy renuentes a acuerdos comerciales. El que se hizo con Singapur nos permite un frente interesante. Con Emiratos Árabes estamos a punto de concluir también y eso nos abre las puertas para los países árabes. Tenemos que trabajar en acelerar el proceso de adhesión de Bolivia, en darle continuidad al Focem. Paraguay va a trabajar durante su presidencia en los cuatro pilares habituales que se trabajan en Mercosur. El económico comercial, que tiene su agenda; el jurídico institucional, que también tiene su desarrollo; el de relacionamiento interno y el de superación de las asimetrías. Veremos la forma de incorporar en el escenario algunos temas a esos cuatro pilares, como el ambiental, que es un elemento hoy imprescindible de toda relación.