Los lineamientos elaborados por el gobierno para la negociación salarial recibieron fuertes cuestionamientos del sector empresarial, básicamente por no respetar la heterogeneidad de los sectores de actividad y por conformar franjas de ingresos para establecer los diferentes aumentos. La propuesta gubernamental -plasmada en las pautas para los Consejos de Salarios- fue calificada como una especie de Frankenstein creado entre los ministerios de Economía y Trabajo.
El Poder Ejecutivo incorporó tres franjas salariales como punto de partida para la negociación de los próximos convenios colectivos y también definió que el grupo de menores ingresos (hasta $ 38.950 nominales) obtenga aumentos preferenciales. Las pautas incluyen ajustes semestrales y correctivos por inflación subyacente y observada.
Tras la presentación, empresarios y sindicatos ingresaron en una etapa de evaluación previa al comienzo de las negociaciones en los grupos de los Consejos de Salarios y en ese escenario la Cámara de Comercio realizó este miércoles una actividad para analizar los lineamientos oficiales.
El presidente de la gremial, Julio César Lestido, expuso que se debe generar un diálogo maduro y responsable entre los involucrados para obtener los resultados deseados.
Otro de los participantes fue el exministro de Trabajo del último gobierno, Pablo Mieres, que marcó tres carencias en las pautas. Una de ellas fue la desindexación a la que calificó como un “saludo a la bandera”.
“Hay correctivos para el 94% de los trabajadores; el 6% restante está desindexado pero son trabajadores que por su nivel de ingresos y sus roles o no están participando de los Consejos de Salarios o negocian mano a mano con el empleador”, dijo. Por tanto, desde su visión, hablar de desindexación es prácticamente inexistente.
Los otros dos aspectos mencionados fueron la ausencia de una clasificación por sectores de actividad como hubo en rondas salariales pasadas y la no inclusión de la productividad como elemento para la negociación. “Esa palabra no está en todo el texto de las pautas y es clave para sostener el empleo y el salario en niveles altos”, señaló.
Para el exministro se vuelve a caer en “la trampa del 2015” cuando el anterior gobierno del Frente Amplio optó por continuar aumentando el salario real y descuidó el empleo. “Se perdieron 50.000 puestos de trabajo en los tres últimos años de ese período”, afirmó.
Frankenstein y el segundo plato
Mieres indicó que previo a la llegada de cada ronda salarial siempre se asiste a una pulseada entre los ministerios de Economía y Trabajo que, en este caso, estuvo acompañada por diferencias ideológicas notorias. “Estoy lejos de suscribir que la idea que predominó haya sido la del Ministerio de Economía; predominó que hay que seguir aumentado el poder adquisitivo del salario”, resaltó.
Ese concepto fue compartido por el asesor jurídico de la Cámara de Comercio, Diego Yarza.
“Da la sensación que estamos en dos países distintos cuando se leen los lineamientos y la pulseada la ganó Trabajo”, sostuvo.
“Se armó como un Frankenstein en el que no se pusieron del todo de acuerdo entre los dos ministerios y salieron estos lineamientos”, añadió.
En ese sentido marcó que la cartera conducida por Gabriel Oddone quedó conforme con la inclusión de un correctivo por inflación subyacente y otro que se aplica como un “colchón” para el caso de alguna inestabilidad inflacionaria. En contraste, la que encabeza Juan Castillo estableció franjas de ingreso y ajustes salariales por encima de la previsión de crecimiento de la economía.
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El ministro de Trabajo, Juan Castillo, y el de Economía, Gabriel Oddone
Presidencia
Por su parte, Leonardo Slinger -asesor laboral de Guyer & Regules- planteó que la desindexación para la ronda salarial fue una promesa que no se cumplió. “Se presentó como una gran innovación y son una verdad a medias”, expuso.
El experto también indicó que en los lineamientos debió contemplarse la heterogeneidad de los sectores de actividad, ya que no es comparable una empresa de Montevideo con una del interior u otra de gran porte frente a una de menor tamaño. “No alcanza con decir que esa heterogeneidad se va a discutir en las mesas de negociación porque no es el ámbito; esto debió estar en la previa”, aseguró.
El último participante en el evento fue el asesor externo de la Cámara de Comercio, Juan Mailhos, que advirtió sobre otro tema que el gobierno quiere colocar en la agenda de las relaciones laborales.
“Ojo con el segundo plato. El primero son los Consejos de Salarios; el segundo es la reducción de la jornada laboral”, expresó.
La propuesta, una vieja reivindicación del PIT-CNT, ha sido mencionada por el ministro Castillo. “Es una de las vías para mejorar la calidad del empleo. Estamos en condiciones de revisar las normativas que mantienen las 48 horas semanales como límite temporal del trabajo”, dijo el jerarca durante la última conferencia anual de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), realizada en Ginebra en junio.
Mailhos señaló este miércoles que si la posibilidad de reducir el tiempo de trabajo prospera, ya sea de manera “gradual o con anestesia, se encarecerá aún más el costo salarial”. En el caso del comercio explicó que ese costo equivale a más del 60% de los gastos totales de las empresas. “Esta problemática (la reducción de la jornada) puede traer algunos disparadores más complejos”, concluyó.