¿Así que fue más que nada por la herencia familiar?
Yo creo que sí, que hubo una influencia importante de mi padre. Si bien mi madre fue médica, creo que me pegó más al lado de los ladrillos.
¿Cuáles fueron tus primeros pasos como profesional?
Y a partir de ahí empecé a trabajar muy intensamente con mi socio de ese entonces y la primera obra que hicimos fue un edificio sobre la calle 18 de julio.
¿Se puede decir que esa obra fue importante en tu vida?
No diría que me cambió la vida, pero fue una obra sumamente desafiante desde todos los puntos de vista. Estuvo parada durante un par de años, lo que nos obligó a modificar el programa, revisar los antecedentes y asumir numerosos riesgos, algo que, a los 24 años, uno está dispuesto a aceptar con más facilidad que hoy en día. Afortunadamente, la historia tuvo un final feliz; la obra se completó con éxito y fue la primera obra relativamente importante que me tocó realizar.
¿Cuál es tu primera sensación al terminar una obra de ese calibre?
Es interesante notar que, en general, muchos colegas comparten la experiencia de sentir frustración al finalizar una obra. Esto suele suceder porque, a lo largo del proceso constructivo, uno enfrenta constantemente problemas: errores de diseño, malinterpretaciones de los subcontratistas, incumplimientos, entre otros. En lugar de alegría, es común terminar enojado con el proyecto, ya que todo lo que llega al escritorio son contratiempos y desafíos. Sin embargo, con el tiempo, al recibir comentarios positivos y reconocer los logros, uno se reconcilia con el proyecto y vuelve a apreciarlo.
En mi trayectoria, he enfrentado varios desafíos. Al principio de mi carrera, trabajamos en vivienda de interés social con el Banco Hipotecario, pero de repente, el banco suspendió los créditos, afectando proyectos casi vendidos y causando una gran frustración que tuvimos que superar. Posteriormente, emprendimos un ambicioso proyecto de rehabilitación en la Ciudad Vieja, una tarea monumental en una época en la que la restauración del patrimonio cultural aún era en gran parte teórica. A pesar de las dificultades económicas, el proyecto fue apasionante y enriquecedor, brindándonos un valioso aprendizaje y conexiones profesionales.
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Foto: Inés Guimaraens
¿Y qué distintivos tiene este estudio con relación a otros del país?
El estudio lo formamos el arquitecto Roberto Moraes y yo desde hace muchos años. Uno de nuestros distintivos es la búsqueda constante de la excelencia. Nos especializamos en proyectos de nueva arquitectura e interiorismo, y siempre nos esforzamos por realizar cada proyecto de la mejor manera posible. Esta dedicación a la calidad y al perfeccionamiento es lo que nos define y nos diferencia en el campo de la arquitectura.
¿Cuál fue el proyecto más memorable de tu carrera?
Dos proyectos memorables en mi carrera fueron, en primer lugar, la rehabilitación de la Ciudad Vieja, un esfuerzo que requirió gran dedicación, pasión y compromiso. El segundo proyecto importante ha sido el desarrollo del plan urbano de la zona del World Trade Center (WTC), al que hemos dedicado años de trabajo intenso y detallado. Ambos proyectos han sido fundamentales en mi trayectoria y han demandado un esfuerzo considerable.
Creo que el área del WTC ya está plenamente consolidada y se ha convertido en un núcleo central de la ciudad de Montevideo. En un radio de 150 a 200 metros, se han establecido empresas de diversos tamaños y gran relevancia. Actualmente, alrededor de 10,000 personas trabajan en esta zona, lo que demuestra su importancia y funcionalidad. Afortunadamente, este desarrollo ha sido bien recibido por la población y se ha convertido en una parte integral del tejido urbano de la ciudad.
¿Qué podes comentar sobre el proyecto Carrasco Boating?
Carrasco Boating es un proyecto que iniciamos en 2010, aunque las obras no comenzaron hasta 2017. Actualmente estamos construyendo la segunda torre residencial, después del éxito de la primera, que cuenta con 137 unidades de vivienda.
La segunda fase del proyecto ofrece apartamentos amplios con vistas espectaculares. Situado en una península que se adentra en un lago de 80 hectáreas y con el Parque Roosevelt, de 400 hectáreas, justo enfrente, Carrasco Boating proporciona una experiencia de vida en plena naturaleza. Además, estamos proyectando la construcción del World Trade Center Ciudad de la Costa en esta misma área, con la intención de replicar el concepto del Working Center, integrando unidades residenciales, comerciales y oficinas. Creemos que esta zona privilegiada merece un entorno de alta calidad y aspiramos a ofrecerlo con este proyecto.
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Carrasco Boating
¿Hay un potencial significativo para desarrollar esta zona?
Las ciudades son organismos vivos en constante evolución. Las zonas cambian y las preferencias del público también. Cuando llegamos al Buceo, el área era un vasto descampado de 8 hectáreas, y hoy en día es un lugar transformado y vibrante. En Montevideo, como en todo Uruguay, el crecimiento se ha dirigido hacia el este. Punta del Este también ha experimentado esta expansión hacia esa dirección.
La pandemia ha acentuado una tendencia hacia una mayor conexión con la naturaleza, lo que ha llevado a una creciente preferencia por entornos naturales. En este contexto, el área del Buceo, con su espectacular entorno, continúa desarrollándose y seguirá evolucionando. Las ciudades nunca permanecen estáticas; siempre están en movimiento y transformación.
¿Qué aspectos de Carrasco Boating son los más destacados?, ¿En qué se hace la diferencia?, ¿Qué actividades ofrecen?
Carrasco Boating es un proyecto único que ofrece una experiencia de vida excepcional, combinando todas las amenidades de un entorno natural. Imagina despertar en tu casa, en un séptimo piso, bajar en ascensor y tener acceso a uno de los 20 kayaks disponibles para los residentes, para navegar por el lago, o bien, salir a correr por el bosque o dentro del mismo complejo.
El terreno se divide equitativamente entre tierra firme y agua. El edificio cuenta con una playa privada, algo poco común en Uruguay, un muelle, un lago, un gimnasio de primera, estaciones de calistenia al aire libre, zona de juegos para niños, parrilleros, y todas las comodidades necesarias para vivir con confort.
Se prevé que el proyecto esté completado en el segundo semestre del próximo año, con ambas torres terminadas. La primera torre ya está casi totalmente ocupada, y la segunda comenzará a recibir residentes en el mismo periodo.
¿Qué lecciones importantes has aprendido a lo largo de tu carrera que te han marcado?
Creo firmemente que cuando uno tiene una idea, debe perseguirla con determinación. A menudo, al embarcarse en un proyecto grande, los primeros comentarios que recibe son de escepticismo, sugiriendo que lo que se propone no es viable en Uruguay. Esto nos ocurrió con la Ciudad Vieja, el World Trade Center, el Piso 40, Vogue, y más recientemente con el World Trade Center en Punta del Este, el primer edificio de oficinas en esa zona franca, y el edificio médico en Cosmos, el primer Medical Office Building de Uruguay.
Aunque hay quienes apoyan estos proyectos, siempre hay críticos que creen que no son adecuados para el contexto local. La clave es ser persistente y tenaz. Si uno está convencido de que un proyecto es valioso, debe seguir adelante y no dejarse desanimar por las dudas y el escepticismo
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Foto: Inés Guimaraens
¿Cuál crees que es el mayor desafío para un arquitecto hoy en día?
Los arquitectos, al igual que otros profesionales, enfrentan diversos desafíos en su trabajo. Aunque a veces se piensa que el césped del vecino siempre es más verde, cada profesión tiene sus propios retos. En arquitectura, uno de los mayores desafíos es poder trabajar y desarrollarse con libertad y creatividad en los aspectos que realmente apasionan. La arquitectura es un campo amplio con muchas especialidades, y encontrar el área adecuada para dedicarse y ser feliz con lo que se hace es fundamental.
La tecnología está transformando profundamente todas las profesiones, y la arquitectura no es una excepción. Aspectos que hoy requieren gran dedicación y esfuerzo, como el diseño de estacionamientos para un número creciente de vehículos, podrían volverse obsoletos en el futuro cercano. Por ejemplo, es probable que las futuras generaciones no necesiten licencias de conducir, ya que la movilidad cambiará drásticamente, con una reducción en la dependencia de vehículos automotores. Esta disrupción en la movilidad tendrá un impacto significativo en la arquitectura y el urbanismo.
La inteligencia de las ciudades, el Internet de las cosas y la inteligencia artificial están revolucionando la forma en que trabajamos y diseñamos. Estos avances tecnológicos están produciendo cambios profundos en la arquitectura y en todas las profesiones, transformando las metodologías de trabajo y los procesos de manera radical.
Mencionaste la inteligencia artificial, ¿Ya la implementaste?
Estamos iniciando nuestros primeros esfuerzos en el uso de inteligencia artificial en la arquitectura. Contamos con colaboradores dentro del estudio que están investigando el tema y estamos estableciendo vínculos con empresas especializadas en esta área. Creemos firmemente que integrar la inteligencia artificial en nuestros procesos creativos es esencial para no quedar rezagados en el ejercicio profesional. La adopción de estas tecnologías no es solo una opción, sino una necesidad para mantenernos a la vanguardia en nuestra disciplina.
¿Cuál es el consejo que le das a los jóvenes que quieren empezar a estudiar arquitectura o que ya están en la pautada?
La arquitectura es una profesión profundamente vinculada al ser humano y su entorno. Quienes nos apasionamos por esta disciplina sabemos que no es fácil, pero como mencioné anteriormente, es crucial persistir y encontrar el camino adecuado. Es fundamental dedicarse a lo que uno realmente disfruta y hacerlo de la mejor manera posible, siempre en busca de la excelencia.
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