22 de julio 2024 - 13:25hs

Por José Miguel Onaindia

En la variedad de encuentros y festivales que se desarrollan durante el verano europeo, encontramos algunas oportunidades para jóvenes que comienzan a realizar los primeros tramos de su vida profesional.

Así sucede con el Festival Z de Girona, que este año celebró su cuarta edición en la bellísima ciudad catalana y en la ciudad contigua de Salt. Fue un encuentro que combinó actividades de diferentes disciplinas escénicas con participación para toda la ciudadanía junto con actividades específicas destinadas a los profesionales del sector que fuimos invitados.

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Bajo el padrinazgo de Jordi Durán Roldós, destacado gestor cultural que fue director artístico de Fira Tárrega, uno de los encuentros de teatro de calle más reconocidos en Europa y que visitó Montevideo en el año 2016 para realizar una residencia organizada por el INAE (Instituto de Artes Escénicas del Uruguay) en la ciudad de Rivera, la dirección del festival está a cargo de Eva Ferré, joven gestora que imprime al encuentro un dinamismo y naturalidad encomiable.

Desde la inauguración del festival se impuso un sello de seriedad conceptual y distensión de las formas. Cuatro cantantes "performers" acompañados por un coro guiaron la apertura, dónde los representantes institucionales se sumaron a la propuesta para brindar su visión institucional desde los palcos del bellísimo teatro. Los participantes fuimos invitados a participar con mucho respeto de diferentes actividades que nos hicieron formar parte de la celebración sin poner en riesgo ni el pudor ni la reticencia a sumarse la fiesta y facilitando el conocimiento de todos los participantes, muchos llegados de diferentes sitios de España y el mundo.

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En los días subsiguientes pudimos combinar la visión de espectáculos terminados con un alto nivel de creatividad y rigor, junto a trabajos en proceso de creación que también revelaron una notoria formación y un interés por indagar los conflictos humanos a través de los expresiones escénicas.

Reconozco que me sorprendió la madurez del trabajo de personas menores de treinta años que ya pueden expresar con solidez estética sus inquietudes y mostrar una personalidad artística para marcar la escena del futuro. En varias oportunidades llamó mi atención que luego de la representación nos comentaran que el trabajo no estaba terminado y que recibían nuestras observaciones para su mejoramiento.

El ingenio y sagacidad de la programación tenía su espejo en la organización que a través de prácticas no convencionales permitían el conocimiento del variado grupo de invitados. Los almuerzos fueron organizados bajo el lema "La gran boda Z": cada invitados debía buscar la mesa que le era asignada bajo un lema diferente. Todos los días la combinación de invitados cambiaba y ese hecho permitía que pudiéramos tomar contacto informal con todos los asistentes.

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La originalidad, el cambio de locaciones, la posibilidad de conocer las diferentes instituciones e infraestructuras escénicas de las dos ciudades dónde transcurrió el festival, nos hacían olvidar la intensidad de la jornada que comenzaba a las 10 horas y terminaba luego de la medianoche.

Muchos de los trabajos exhibidos eran frutos de residencias hechas por los creadores en distintas instituciones, lo que demuestra la validez de esa herramienta para fomentar la creación y el encuentro de artistas de diferentes zona.

La accesibilidad fue también una marca destacada del encuentro ya que en las actividades abiertas al público se facilitó la asistencia de personas con diferentes capacidades para disfrutar de una expresión artística de estas características.

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Si bien los artistas participantes eran residentes en España, me encontré con latinoamericanos que se han establecido en diferentes puntos para desarrollar su formación y la primera etapa de su carrera profesional.

El Festival Z es un ejemplo de organización con altísimo nivel profesional para facilitar a las nuevas generaciones de creadores la presentación de sus trabajos y así cumple virtuosamente con el fin último de un acontecimiento de estas características que es posibilitar el encuentro de personas y obras para el desarrollo de un arte necesario para mejorar la vida de las personas.

Temas:

Festival Girona Instituto de Artes Escénicas del Uruguay

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