“Hay algo muy loco que pasa en un segundo y te cambia la vida”, dice Lucca Beguerie Petrich, baterista de Usted Señalemelo, mientras busca en el fichero de su memoria el momento en el que conoció a Juan Saieg. Una fotografía que se mantiene igual de nítida que el primer día, aunque ya lleve dos décadas en su memoria. “No es que tenga tantos recuerdos en mi cabeza, pero eso sí que me lo acuerdo calcado”.
Fue en el Departamento de Aplicación Docente del Parque San Martín, en la ciudad de Mendoza, un día en el que la profesora les pidió que junten los bancos y se sienten lado a lado. De repente, oyó una melodía que lo sacudió desde adentro: Juan empezó a tararear Adoro, una canción del artista Daniel Vinderman que, casualmente, había sido grabada en el estudio de la familia de Lucca. “Ese mismo día estábamos los dos impactados. No podíamos entender, ninguno esperaba que que pudiéramos conocer esa misma canción".
Gabriel “Cocó” Orozco se sumó a la banda para terminar de completar la tríada de multi-instrumentistas que conforman Usted Señalemelo. Un viento arrasador que llegó desde Cuyo para transformarse en una de las agrupaciones más sorprendentes de la escena alternativa de la música argentina.
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Lucca Beguerie habla con El Observador horas después de su primer show en Valencia –la primera parada de la primera gira europea de la banda– todavía con la sorpresa de oír, incluso desde el otro lado del océano, gente de todas partes cantando sus canciones. Este jueves Saieg, Orozco y Beguerie vuelven a Montevideo para darle un cierre a la gira de Tripolar, su tercer disco de estudio en la Sala del Museo.
Antes, un resumen de la entrevista.
Desde aquel momento en el que se conocieron no dejaron de hacer música. Y en el último tiempo, por ejemplo, se convirtieron en la primera banda argentina en tocar en el Lollapalooza en Chicago, ganaron un premio Gardel, fueron nominados a los Latin Grammy, empezaron una gira en internacional. Cuando lo ves en retrospectiva, ¿cómo describirías ese camino?
Es un camino largo. Desde los 11 años que tocamos, el año que viene nuestro primer disco cumple 10 años, uno se empieza a poner más viejo y empieza a darse cuenta de todo lo que ha vivido. Estamos en esa etapa. Tirpolar es un disco que marcó una maduración. Cada disco de nosotros ha marcado una etapa en nuestras vidas muy importante, acompañado de los cambios que uno tiene desde la adolescencia. Han sido muchos años de muchas cosas diferentes y siempre hemos reflejado en la música eso que nos pasa en la vida. Un poco con eso que decías, de lo del festival de Lollapalooza, la gira de Europa y todo eso, son cosas que desde que nosotros empezamos a hacer música las proyectamos en nuestra cabeza como una ilusión. Cuando ya tuvimos que tomar la decisión de qué íbamos a hacer con nuestras vidas, cuando terminamos el colegio y sacamos el primer disco, decidimos apuntar 100% y enfocarnos en lo que era la banda y así ha sido hasta el día de hoy. Entonces, como que son cosas que uno va proyectando y obviamente a veces salen más rápido o no, tenés que esperar mucho tiempo. En nuestro caso hay cosas que nos han ido sorprendiendo con la velocidad con la que nos han pasado.
Después de haber hecho Obras Sanitarias, Luna Park, Lollapalooza, volvieron a formatos más pequeños en esta gira con otro contacto con el público, ¿cómo se adaptan a estos cambios de escalas?
Es un tema. Uno trata de que su show sea de la mejor manera, de poder hacer todo lo que quiere mostrar, el show completo en su totalidad, y en estas situaciones no podemos hacerlo así. Por un lado está increíble porque volvemos un poco a los inicios, que la gente solamente se concentra en la música y eso hace que la conexión sea mucho más íntima en este tipo de lugares. Una cosa que también uno extraña y no lo puede hacer por ahí en Argentina. Ir a tocar a un lugar nuevo donde nunca tocaste a nosotros nos motiva y nos renueva mucho la energía. Más allá de que por ahí no podemos hacer un show como el del Luna Park y va mucha menos gente, es igual de especial, es igual de intenso para nosotros y hasta inclusive en algunos casos es mucho más todo lo que significa para nosotros estar tocando tan lejos de casa. Eso pasó en el show de Valencia, nosotros escuchábamos la gente cantar, era la primera vez que tocábamos en Europa y no lo podíamos creer. Era como 'wow, que loco, estamos acá en la loma del orto y hay un montón de gente cantando nuestras canciones'. Es muy loco.
Hablemos de Tripolar. Entre su segundo disco y este hubo un silencio aparente en el medio, un momento de quietud para ustedes como banda aunque cada uno tuviera sus proyectos. ¿Cómo sienten que repercutió en el sonido de este último disco?
Fue clave, te diría. Esa pausa que nosotros hicimos fue forzada por la pandemia pero aprovechamos el envión para frenar todo lo que estábamos haciendo para volver a tener una hoja en blanco. Habían sido muchos años de estar girando y estar haciendo música sin parar. Literalmente desde los 11 o 12 años hasta la pandemia no paramos nunca de tocar, de grabar, ni de nada. Necesitábamos ese respiro, aunque en realidad no sabíamos que necesitábamos y la pandemia un poco nos dio el aviso. Fue cambiar cierta mentalidad que uno tenía de cómo quería hacer las cosas y la verdad que fue clave, te diría que es un disco totalmente diferente al primero y al segundo porque se hizo una forma totalmente diferente. Más allá de que está la esencia de nosotros en todos creo que los tres discos marcan tres etapas muy marcadas de nuestras vidas, en ese sentido sí sentimos que es como una maduración y esa decisión de parar fue súper influyente en el resultado final del disco.
Trabajaron con Rafa Arcaute y Nico Cotton para este disco, cuando que en los anteriores ustedes tenían la producción más en la mano. ¿Cómo fue esta experiencia?
También fue algo que sumó. Fue súper contundente a la hora de tomar decisiones y de encarar el proceso de grabar el disco. Los dos se sumaron a la par nuestra a producir y darle forma y fue la primera vez que hacíamos un disco de esta manera, entonces también aportó algo muy diferente en comparación de lo que veníamos haciendo. Estábamos muy acostumbrados a que la producción estuviera solamente en manos de nosotros tres. Abrimos el juego y ver qué pasaba, sumando otras cabezas que eran increíbles como son las de Rafa y la de Nico que son dos tipazos que saben un montón. Su aporte, su talento, fue fundamental en el disco. El de ellos, el de Guillermo Vadalá que grabó los bajos, el de Gustavo Santaolalla que participó en una canción [ndr. La Verdad], Claudio Cardone que es un tecladista increíble acá en Argentina. Gente que aportó al disco toda su experiencia y nos enseñó un montón y fue fundamental también en el proceso y en el resultado de Tripolar.
¿Cómo ves este momento de la música argentina, cuando hay bandas que hace años comparten la escena y que ahora también están sonando fuerte en el exterior al mismo tiempo?
Eso es muy loco, porque cuando empezamos a hacer música no era así. Siento que todo era bastante más chico. Ahora es como que llega a un nivel de masividad lo que está pasando en Argentina y de marcar tendencia, que es influyente en lo que escucha la gente no sólo en Argentina sino en todo el mundo directamente. Eso yendo más como a lo que está pasando con el mainstream de hace un par de años, toda esta camada de pibes que son más chicos que nosotros y que están volviendo a poner a Argentina en el mapa en un lugar que hacía mucho no lo estaba. Después respecto más a lo que son las bandas de nuestra escena, que empezaron tocando en la misma época que nosotros y hoy siguen tocando y siguen creciendo, yo creo que es un momento impresionante. Lo veo en las bandas como los Bandalos [Chinos], como Conociendo Rusia, como Zoe [Gotuzzo]. Veo que se está moviendo un montón de gente y que están todos creciendo, cada uno a su ritmo. Es un ritmo que hace que la gente que uno va cosechando sea fiel. Me parece que eso está muy bueno, veo que está pasando en este último tiempo. No solo la gente de nuestra escena está creciendo, sino que también está generando un movimiento que va a ser próspero, veo que es algo que tiene mucho más para dar y que estamos en camino de que así sea, de que crezca todo esto. Somos un montón de bandas que venimos tocando hace 10 años o algunas más inclusive, El Mató toca hace más de 20 años. Siento que es un momento muy lindo y que hay que aprovecharlo mientras se pueda y mientras estemos en esta situación de poder hacer música todos como lo estamos haciendo.
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Este disco tiene dos canciones que fueron compuestas acá en Uruguay. Hace poco estuvieron en el Cosquín Rock, en el Festival Medio y Medio, y ahora vuelven a la Sala de Museo. ¿Cómo es el vínculo de Usted señalemelo con el Uruguay?
Es un lugar que nos encanta. Ya hemos ido varias veces y cada vez que vamos nos inspira a hacer cosas, a conectar, escuchamos mucha música de allá, tenemos muchos amigos y cada vez que vamos conocemos más gente. Nos encanta, nos super motiva, sentimos que también está creciendo un montón todo lo que está sucediendo y se está conectando mucho con Argentina y eso es clave. Juan tuvo un viaje justo cuando nosotros estábamos en el proceso de composición de Tripolar, previo a la grabación, y ahí salieron varias ideas. Cada vez que aparece la oportunidad para ir lo hacemos. Estamos en la etapa más final de la gira de Tripolar, que ha sido más de un año girándolo, y no queríamos dejar de volver a poder hacer este show que tiene todas las canciones del disco y está como muy enfocado en eso: disfrutar. Ojalá poder ir en algún momento a grabar, a componer o a hacer cosas así, que es lo que hemos pensado también.
Teniendo en cuenta ese recorrido, ¿qué podemos esperar del próximo show?
Es un show muy dinámico. Casualmente el primer show de la gira presentando el Tripolar fue en Uruguay. Ha cambiado desde ese día al día de hoy, se han sumado canciones, se ha renovado el show, tiene frescura. Esperamos seguir generando eso que se genera en nuestro show en vivo: tratar de demostrar muchas sensibilidades y estados de ánimo. Que te den ganas de bailar, que te den ganas de llorar, que te den ganas de cantar, que te den ganas de irse y no escuchar más también. Tratar de generar la mayor cantidad de sensaciones que se pueden generar con la música.