25 de abril 2020 - 5:00hs

Acá la historia es saber cómo se entrena un jugador de élite en medio de la pandemia de coronavirus y en plena recuperación de una fractura de tobillo. Lo que le interesa al público es conocer detalles sobre cómo salta, cuánto corre, cuánto le falta a Lucas Torreira, estrella del Arsenal inglés y de la selección uruguaya, para volver a jugar al fútbol (aunque ahora no se puede) después de la patada que le pegó James Bolton del Portsmouth durante un partido por la FA Cup, el pasado lunes 2 de marzo. Conocer cómo llegó Luquita a Fray Bentos (en su tierra es Luquita, o simplemente enano) con el aeropuerto cerrado y hasta cuándo se va a quedar.

Pero resulta que también es atrapante la historia del preparador físico que lo acompaña durante estos días. Se llama Damián Abreu, tiene 26 años y también nació en Fray Bentos. Pero no se conocían personalmente. Es más, Abreu ni siquiera seguía en Instagram al crack del pueblo. Ni miraba los partidos del Arsenal, que cada vez que juega revoluciona la ciudad capital de Río Negro. Su ídolo, como le contó a Referí, es Luis Suárez y a él sí lo sigue en las redes sociales y mira cada partido del Barcelona. El carácter ganador y a prueba de balas del salteño lo conmueven.

AFP

Más noticias

Torreira llegó a Fray Bentos en los primeros días de abril, en un vuelo privado que contrató en Brasil. El gobierno británico declaró la cuarentena el 23 de marzo, pero el volante pudo salir en un avión comercial desde Londres a San Pablo y sin abandonar la pista de aterrizaje para evitar riesgos de contagio, abordó el chárter que lo llevó al aeropuerto de Carrasco. Salió por la sala VIP y uno de sus hermanos lo esperó para completar en automóvil el viaje hasta Fray Bentos. Se aisló durante 14 días, siguiendo las recomendaciones sanitarias, y el lunes 20 de abril comenzó la recuperación con el profe Abreu.

Abreu estaba en su cama, con la computadora portátil encima, planificando trabajos para los juveniles del Club Anglo, a los que entrena desde hace un año, cuando le llegó un mensaje a Instagram. Estuvo tres minutos mirando la pantalla del celular, petrificado, pensando si de verdad era para él o si se lo habían enviado de una cuenta trucha. “Loquito, estoy en Fray Bentos tomando mates con mi familia y hablando de vos”, y ahí se cortaba el texto enviado desde la cuenta ltorreira34, con 1,2 millones de seguidores, para dejarlo al borde de un ataque. “Estoy asombrado”, le respondió Abreu y Torreira le tiró, “vamos a ver si sos bueno de verdad”, palabras más, palabras menos.

AFP

El profe se había hecho fama en Fray Bentos por su profesionalismo para trabajar en medio de la desidia del amateurismo. Fanático de Óscar Ortega, pilar físico del Atlético de Madrid del Cholo Simeone; admirador del Tano Marcelo Giarrusso, mejor preparador físico del Campeonato Uruguayo 2019 en la encuesta de El Observador, Damián Abreu estudió Educación Física en Paysandú, comenzó a trabajar en Paysandú Bella Vista, luego continuó en las formativas del Anglo y en la selección sub 17 de Río Negro. Entrenó en Estados Unidos a niños de 12 años y cursó tecnicaturas de básquetbol y deportes náuticos. También, gracias a sus articulaciones, se especializó en recuperación de lesiones: “Tengo rotas las dos rodillas por los profes. Jamás me hicieron una rehabilitación cuando jugaba al fútbol, me mandaban 15 días a casa con una férula y pastillas, y a jugar. Eso me impulsó a crecer y a profundizar en la rehabilitación”, contó a Referí. Entonces llegó el enano.

Torreira lo recibió en su casa después de que Abreu confirmó que no estaba soñando y planificaron los trabajos en el gimnasio de la Sociedad Recreativa Armonía de Fray Bentos. Cerrado por el coronavirus, de mañana se abre solo para tres personas: el profe y los hermanos Lucas y Brian Torreira. El volante realiza los trabajos de rehabilitación en horario matutino y por la tarde se ejercita el tren superior y la zona media. Todo supervisado a la distancia por un fisiólogo portugués que trabaja para el Arsenal y que les envía una guía de entrenamiento, a la que el profe le pone su impronta y controla las posturas del jugador. Los médicos del club están en contacto dos veces al día a través de videollamadas con el jugador: “Están arriba de él y también le controlan la parte alimenticia”, indicó el padre Ricardo Torreira. También están pendientes de la evolución los integrantes de la sanidad de la selección nacional, que reciben regularmente los resultados de todo lo que hace.

El profesionalismo de Torreira está a prueba de tobillos rotos. Si el horario estipulado para entrenar es a las 9 de la mañana, a las 8:20 ya está en el gimnasio tomando mate. Cada paso que da, lo hace pensando en el fútbol y por eso la recuperación va notable y así lo entiende Abreu: “Tiene un apoyo sobre un pie que es impresionante, muy sólido. Salta medio metro y no pasa nada, está hecho un caño”. Desde el otro lado del mundo, el fisiólogo portugués tiene una expresión muy española para graficarlo; cuando observa los videos que Lucas le envía para mostrarle que está cumpliendo con los deberes, exclama “¡estás de puta madre!”.

El regreso a Inglaterra no tiene una fecha concreta. Por un lado, porque en Inglaterra aún no se sabe cuándo volverán los clubes a entrenar y por otro porque diagramar los vuelos de regreso no es tan sencillo con los aeropuertos cerrados. Sacando cuentas por arriba, Torreira padre (y flamante presidente del 18 de Julio, club que formó a Lucas) calculó que no será antes del 10 de mayo. Mientras tanto, continúa con la recuperación del tobillo en Fray Bentos y sumó un nuevo seguidor a su voluminosa cuenta de Instagram: el profe Damián Abreu.

Temas:

Lucas Torreira Fray Bentos Damián Abreu Member

Seguí leyendo

Te Puede Interesar

Más noticias de Argentina

Más noticias de España

Más noticias de Estados Unidos