El hallazgo de un cartel con amenazas vinculadas al narcotráfico en un baño del Hospital del Cerro volvió a poner sobre la mesa una situación que, según trabajadores de la salud, hace tiempo dejó de ser excepcional: las presiones, amenazas y tensiones que se generan cuando personas heridas en enfrentamientos entre bandas llegan a las puertas de las emergencias.
“Si se muere el mío, van a tener problemas”. Esa frase, según relató el presidente de la Federación de Funcionarios de Salud Pública (FFSP), Martín Pereira, es parte del tipo de amenazas que reciben trabajadores de centros asistenciales ubicados en zonas atravesadas por conflictos narco.
El dirigente sindical dijo a El Observador que el clima de violencia en el Cerro se agravó en los últimos días tras los homicidios y tiroteos registrados en la zona. “La zona viene complicada”, resumió Pereira, quien subrayó que "cuando llegan estos baleados por enfrentamientos entre ellos, las dos bandas meten presión”.
Sin embargo, más allá del entrenamiento entre facciones que se disputan la venta de drogas en el barrio, el episodio que encendió las alarmas este martes ocurrió cuando un trabajador del hospital encontró en uno de los baños de la policlínica un mensaje armado con letras recortadas tipo collage. “Respeten al narcotráfico. Atte. Cartel de Montevideo”, decía el texto, divulgado en primera instancia por el periodista Leonardo Pedrouza.
La investigación quedó a cargo del fiscal Alejandro Sastre, quien indicó a El Observador que actualmente el foco está puesto en el análisis de las cámaras de seguridad del hospital y de los alrededores para identificar a quienes colocaron el mensaje.
Desde el Ministerio del Interior, en tanto, descartaron que exista actualmente una organización criminal identificada con ese nombre. “De momento no existe ese cartel ni ningún grupo que opere con ese nombre, no se ha encontrado vinculación alguna”, señalaron fuentes de la cartera a El Observador.
Emergencias convertidas en “búnkers”
El presidente de la FFSP sostuvo que en hospitales y policlínicas de zonas conflictivas las condiciones de trabajo cambiaron drásticamente en los últimos años debido a la violencia asociada al narcotráfico. “Cuando llegan estos baleados que hay enfrentamientos de banda, las dos bandas meten presión”, aseguró.
“Los compañeros son de la zona y la mayoría vive ahí, lo que quieren es poder entrar y salir tranquilos mientras están trabajando en el hospital”, agregó.
Pereira mencionó que situaciones similares también ocurren en otros centros asistenciales ubicados en zonas complejas, como Piedras Blancas, donde el ingreso de heridos de bala suele derivar en momentos de fuerte tensión tanto entre allegados como entre grupos rivales.
Según explicó, incluso las estructuras físicas de algunos centros de salud debieron modificarse, como fue el caso de la policlínica que opera en ese barrio. “Si vos mirás la puerta de la emergencia, que en algún momento era de vaivén, ahora parece un búnker y se mira por una mirilla, nada más”, describió.
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A raíz del episodio ocurrido en el Hospital del Cerro, el sindicato de Salud Pública pidió reforzar las medidas de seguridad dentro del centro de salud y mantener mayor presencia policial en los accesos y sectores internos. Actualmente, la Federación mantiene contactos con autoridades de la Administración de los Servicios de Salud del Estado (ASSE) y del Ministerio del Interior para evaluar nuevas medidas. “A veces se terminan enfrentando ahí en la puerta del hospital o en las de emergencia”, advirtió Pereira.
Escalada de violencia en el Cerro derivó en cambio de autoridades
La preocupación de los funcionarios ocurre en medio de una escalada de violencia en el oeste de Montevideo que tuvo uno de sus episodios más graves el pasado domingo, cuando una balacera en el Cerro dejó tres personas muertas.
El ataque ocurrió sobre las 22:00 en una vivienda ubicada en las calles Egipto y Estados Unidos, donde, según informó la Policía, un grupo de delincuentes llegó en un vehículo y abrió fuego contra la casa.
Tras ese episodio, el Ministerio del Interior resolvió relevar de su cargo al jefe operacional de la Zona IV de Montevideo, Charles Emerson Portugez, confirmaron desde la cartera a El Observador.
La Zona Operacional IV comprende al Cerro y otras áreas del oeste de Montevideo, incluyendo dependencias como las de las seccionales 19ª y 24ª. Ahora, Juan Martín Da Luz, quien era segundo jefe, asumirá como encargado interino. La decisión fue tomada en busca de una “mejora de resultados en la zona”, informó Telenoche (Canal 4).
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Carlos Negro, ministro del Interior
Ministerio del Interior
El ministro del Interior, Carlos Negro, definió el triple homicidio como una “masacre” durante su comparecencia ante la Comisión Especial de Seguridad Pública y Convivencia del Senado.
Además, sostuvo que el Cerro es una “zona candente” debido a la “problemática de bandas criminales” y afirmó que los últimos hechos serán analizados para tomar “las decisiones que haya que tomar”.
Un hospital concebido para crímenes violentos
La preocupación por la violencia en el entorno del Hospital del Cerro ya había sido contemplada incluso antes de su inauguración. En un documento elaborado por ASSE en 2023 para fundamentar la construcción del centro asistencial, el organismo señalaba entre las necesidades de la zona la atención a “personas heridas por actos de violencia, incluidas las víctimas de disparos y crímenes violentos”.
El informe destacaba además que el Municipio A concentra una población de más de 200 mil habitantes y que gran parte de los usuarios dependen de la salud pública. La zona de influencia del hospital incluye barrios como Cerro, Casabó, La Teja, Pajas Blancas, Tres Ombúes y Nuevo París.
Según un pedido de acceso a la información pública citado en ese mismo documento, el centro de salud del Cerro fue la policlínica de la RAP metropolitana que recibió la mayor cantidad de heridos de bala entre enero de 2019 y julio de 2022, con un total de 1.365 personas atendidas.