Ya es un consuetudinario jugador de Peñarol. Los que lo conocen, dicen que Jonathan Urretaviscaya siempre insiste en volver. Y lo consigue.
Este será su cuarto pasaje con la camiseta mirasol desde aquella primera vez en 2010 cuando lo llevó al club el técnico de entonces, Diego Aguirre.
Su caso es raro, porque las cuatro veces que firmó por Peñarol lo hizo solamente por seis meses. Cuando despuntó con su clase y velocidad en aquel gran equipo de River Plate que dirigía Juan Ramón Carrasco en 2008 que perdió la final del Torneo Clausura con los mirasoles, Benfica se fijó en él y se lo llevó. Entonces llegó su primer préstamo para el club de las 11 estrellas.
El manya de ley solo pudo disfrutarlo esos seis meses en aquel Peñarol que funcionaba como un violín y que estableció un récord de ganar 43 de 45 puntos, dando la vuelta olímpica ante Nacional al ganar la final 1-0 con un gol de Tony Pacheco.
Se fue a Deportivo La Coruña, pero volvió por otros seis meses. Allí las lesiones no lo dejaron jugar todo lo que él quería, aunque estuvo en la última gran Copa Libertadores del club en la que fueron vicecampeones en 2011.
De allí volvió a Portugal y en 2015 retornó a los aurinegros también por seis meses. En esa ocasión, lo dirigió Pablo Bengoechea y disputó el Clausura, siendo campeón, y perdiendo la definición del Uruguayo en el clásico que no terminó cuando ingresó una ambulancia al terreno de juego y se coronó el rival eterno tras el alargue. Ese fue su último encuentro con estos colores y se dio el 14 de junio de 2015.
En esos tres pasajes anteriores, Urretaviscaya disputó 45 encuentros y convirtió 14 goles. De esos partidos, seis fueron por la Copa Libertadores 2011.
Más allá de Peñarol, el futbolista tuvo un destacado pasaje por el fútbol mexicano en el que fue tercero del Mundial de Clubes con Pachuca dirigido por un excompañero suyo en los aurinegros: Diego Alonso.
Su buen rendimiento lo llevó a la selección nacional que dirige Óscar Tabárez e incluso jugó un encuentro en el Mundial de Rusia 2018.
Pero en su mejor momento, el 21 de setiembre de 2018 se rompió los ligamentos cruzados de su rodilla izquierda.
“Lo conozco my bien porque primero fue jugador mío en la selección sub 20. Lo llevé a Peñarol en 2010 y es un futbolista diferente, un gran jugador y creo que puede ayudar mucho al equipo. No sé cómo es la situación respecto a su lesión, la operación de su rodilla, pero si está bien, es un futbolista totalmente diferente. Un profesional que puede marcar la diferencia”, comentó su primer técnico en los aurinegros, Diego Aguirre, a Referí, desde Catar.
Por su parte, Emiliano Albín, quien jugó con él entre otras cosas, aquella Copa Libertadores de 2011, consultado acerca de qué podía decir de Urretaviscaya, indicó: “Su apodo (Rayo) es por la velocidad que tiene que es impresionante. Ha ido variando con los años la posición en el campo de juego. Con la selección jugó un poquito más arriba. La imagen que nosotros tenemos en Peñarol es jugando más por afuera de volante y el cambió para jugar más cerca del arco. Es positivo y esperemos que para este nuevo Peñarol también, es algo que ha sumado a su juego y lo potencia mucho más para ser también un definidor”.
Aguirre destaca también la velocidad como un arma relevante en el juego de Urretaviscaya.
“Tiene una gran velocidad y calidad. A eso le agrega mucho potrero, es muy inteligente para jugar, posee mucha visión de cancha. Con nosotros en Peñarol jugaba por derecha, por izquierda, por adentro, y en todos lados rendía. Es un futbolista moderno”, explicó.
Su excompañero Albín, le adosa además una de las característica más trascendentes que puede tener un jugador: “Acompasa técnica y precisión en velocidad, que es lo más difícil. Esas dos características unidas, hay muy pocos jugadores que la tienen porque es algo muy difícil. Lo sabía usar en ese momento y creo que lo ha ido mejorando con el paso del tiempo. Jugar a alta velocidad con una gran precisión es una cosa bastante importante. Conjugar esas cosas es bastante complicado y Urreta lo hace con muy buen nivel. Desde que salió de River, su paso por Peñarol fue muy bueno y a lo largo de su carrera se destacó. Es una de las características que más aprovecha y a sus equipos le sirve más porque tener a un futbolista que en velocidad pueda resolver de buena manera, no es fácil”.
Aguirre recuerda aquel segundo puesto en la Copa Libertadores 2011 y que Urretaviscaya se lesionó en algunos partidos clave.
“Jugó la Libertadores 2011, pero se lesionó un tiempo y no tuvo la continuidad. Fue importante en algunos partidos. Fue una lástima que no hubiera podido estar más con nosotros porque era un jugador distinto”, dijo.
En tanto, agregó que ”aporta al grupo y hoy está más maduro, tiene otra ascendencia, otro respeto. Es jugador de la selección mayor, ya se ha consolidado”.
Para Albín, “ya se recuperó de la lesión, ha tenido minutos y creo que reencontrará su mejor nivel en Peñarol. Es una de las apuestas. Aprovechará a jugar en un lugar que es muy querido y seguramente tenga un lugar muy importante en el equipo. Es muy hincha, su familia también, tiene un fuerte apego con el club y la gente a su vez le devuelve ese cariño”.
Diego Aguirre tiene muy claro que “es tremendamente insistente con jugar en Peñarol. Las veces que me lo he encontrado, me decía: ‘Quiero ir a Peñarol’, es enfermo por Peñarol, él y la familia. Siempre hace fuerza por jugar en el club. No tengo dudas que él incidió para volver, que él presionó a los mexicanos para venir”.
Y añadió: “Le va a servir a Peñarol y a los mexicanos que retome su nivel para estar cotizado nuevamente. Es el pase que hace la diferencia”.
“Esa Copa de 2011 selló lo que era ese grupo. Compartí mucha habitación con él concentrábamos juntos y es un crack como compañero de grupo”, recordó Albín.
Urreta volvió el viernes y conoció por dentro el Campeón del Siglo. Quiere ser ese futbolista diferente que recuerdan Aguirre y Albín.
LAS CIFRAS
4 veces firmó por Peñarol y siempre lo hizo por seis meses.
45 partidos disputó con la aurinegra y anotó 14 goles.
7 clásicos jugó: ganó uno, empató tres y perdió tres.