30 de septiembre de 2026 15:35 hs

Construido originalmente como parte de un proyecto ferroviario, el Puente 329 se convirtió en uno de los puntos más particulares para conocer en el interior de Uruguay por sus 2080 metros de longitud y por las vistas que ofrece sobre el río Negro.

La estructura se encuentra entre los departamentos de Durazno y Tacuarembó, en una zona rural alejada de los grandes centros urbanos y rodeada de campos y vegetación. Su recorrido permite observar no sólo el curso de agua desde lo alto, sino también conocer un sector del país que se encuentra fuera de los circuitos turísticos más tradicionales.

Puente 329

El nombre responde a su ubicación sobre el kilómetro 329 de la ruta 6, mientras que su historia se remonta a la década de 1930, cuando comenzó a construirse con un destino muy diferente al que finalmente adquirió.

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La historia del Puente 329

Puente 329

Puente 329

La construcción comenzó en 1936 como parte de un proyecto ferroviario que buscaba extender las conexiones hacia el norte de Uruguay, pero quedó paralizada durante la Segunda Guerra Mundial debido a las dificultades para recibir materiales desde Alemania.

El proyecto permaneció detenido durante décadas hasta que la Administración de Ferrocarriles del Estado retomó los trabajos en 1983. Sin embargo, la conexión ferroviaria finalmente no se concretó y la infraestructura fue adaptada para el tránsito carretero.

El puente fue inaugurado el 10 de julio de 1994, durante la presidencia de Luis Alberto Lacalle Herrera, y pasó a formar parte de la ruta 6. Desde entonces, su extensión y su ubicación sobre el río Negro lo convirtieron en una construcción singular dentro del paisaje rural uruguayo.

Durante años, el acceso hasta el lugar también presentó dificultades debido a las condiciones de los caminos de la zona y al escaso tránsito. Esa situación mantuvo a la mole alejada de los recorridos turísticos más conocidos, aunque también contribuyó a preservar el carácter rural del entorno.

Para quienes recorren Durazno y Tacuarembó, el Puente 329 ofrece hoy una alternativa diferente a los destinos tradicionales: un recorrido sobre una de las estructuras más extensas de Uruguay, con el río Negro como protagonista del paisaje y una historia que comenzó casi seis décadas antes de su inauguración como paso carretero.

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