José Antonio Kast asumió este miércoles como nuevo presidente de Chile en una solemne ceremonia en la ciudad costera de Valparaíso, a la que acudieron parlamentarios de todos los partidos y una docena de jefes de Estado de todo el mundo.
"Sí, juro", dijo el exdiputado, que con 60 años se convierte en el primer presidente de extrema derecha en llegar al poder desde el retorno a la democracia.
En el Salón de Honor del Senado, la nueva presidenta de la Cámara Alta, Paulina Nuñez, le impuso la banda presidencial y la medalla de O'Higgins a Kast, que sucede a Gabriel Boric.
De la ceremonia participaron el presidente de la República, Yamandú Orsi, el presidente de Argentina, Javier Milei, el rey Felipe VI de España y los mandatarios de Ecuador, Daniel Noboa; Bolivia, Rodrigo Paz; Panamá, José Raúl Mulino; Honduras, Nasry Asfura; Costa Rica, Rodrigo Chaves y Paraguay, Santiago Peña.
La sorpresa la dio el mandatario brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, quien suspendió su participación a última hora por problemas de agenda, aunque según la prensa brasileña la cancelación obedeció a la presencia de Flávio Bolsonaro en la ceremonia, considerado su principal rival en las elecciones de octubre e hijo del expresidente Jair Bolsonaro, condenado a 27 años de prisión por intento de golpe de Estado.
También asistió al evento la líder de la oposición venezolana y Premio Nobel de la Paz, María Corina Machado.
Horas antes, en la residencia oficial de Cerro Castillo, en la vecina Viña del Mar, Kast se hizo una foto oficial con su gabinete, integrado por 24 ministros, en su mayoría sin experiencia política, vinculados al sector privado y a la academia.
Tras la ceremonia, Kast ofrecerá un almuerzo a las autoridades extranjeras que acudieron al cambio de mando y, en horas de la tarde, se desplazará a Santiago para realizar su primer acto oficial en una escuela capitalina.
En las próximas horas, Kast entregará su primer discurso como mandatario desde el palacio de La Moneda, donde dejará claras las prioridades del "gobierno de emergencia" que ha prometido instalar.
Padre de 9 hijos y antiabortista declarado, el gobernante prometió en campaña que no dará la "batalla cultural" en materia de libertades individuales y derechos sexuales y reproductivos y que se centrará en las principales preocupaciones de los chilenos: seguridad, migración irregular y economía.
Kast, que gobernará con el apoyo de su formación -el Partido Republicano- y la derecha tradicional, tendrá que lidiar con un Parlamento dividido y sin mayorías claras.
EFE