El ascenso a contralmirante del capitán de navío Ismael González generó un duro debate entre oficialismo y oposición en la sesión de este martes del Senado. La iniciativa fue promovida por Presidencia de la República, que modificó la lista inicial que había elevado Defensa, para incluir a González por sobre Daniel di Bono, otro capitán de navío que incluso ya había sido notificado.
La senadora frenteamplista Bettiana Díaz defendió la designación señalando que el oficial tenía “todos los méritos”, que si el ascenso fuera un “premio” –como había dicho la oposición– era por haber “salvaguardado al Estado de una estafa enorme” en referencia a que inspeccionó Cardama y que las sanciones eran “inherentes” a la vida militar. Esto último como defensa acerca de las faltas que González registra en su legajo y que quedaron expuestas tras una solicitud específica de los legisladores del Partido Nacional.
Sabedora de que la oposición hablaría de las sanciones al momento de no votar la venia, Díaz planteó que la sesión pasara a ser secreta para evitar el “manoseo” del oficial y no afectar públicamente su imagen. “No sé quién fue el irresponsable que filtró las sanciones”, señaló en referencia a que el legajo con las faltas fue publicado por El Observador semanas atrás.
Tras un cuarto intermedio breve, la moción fracasó dado que el Frente Amplio necesitaba dos tercios de los votos y blancos y colorados no estaban dispuestos a votarla (el oficialismo tiene 17 de los 31 senadores). “Nunca se sacó la versión taquigráfica ni en la comisión. No entendemos la razón de cambiar el criterio”, le respondió el senador del Partido Nacional, Javier García.
El exministro de Defensa, junto con Sebastián da Silva y Sergio Botana, llevaron la voz cantante de los nacionalistas y cuestionaron con dureza la designación de González.
Botana mencionó que el comandante de la Armada, José Luis Elizondo, no armó una lista inicial respetando “derechas ni preferencias” sino que había elegido a quien consideraba los mejores, y dijo que González tenía sanciones por “hacer cosas indebidas en su función” por lo que no tenía la “mejor carpeta de méritos” a ser votada.
“¿Cuál es la visión de largo plazo que se dice? No podemos premiar estas cosas, el legajo habla de desconocimiento y inoperancia, apuro para cumplir los mandados”, dijo y pidió votar las otras tres venias –Frederick Fontanot, César Ricciardi y Rodrigo Marqués– y volver la de González a comisión para que el Poder Ejecutivo “reflexionara sobre el nombramiento que va a hacer”.
Tras esto, Da Silva nombró a González como un “mandadero” del prosecretario de la Presidencia, Jorge Díaz, y señaló que le dicen “Fatiga”, un apodo que “no debe ser por trabajador”. “Es vergonzoso, si quieren elegir mandadero pongan un meritorio. Fue comandante de un barco mientras estuvo parado en el puerto, pero llamaron a otro para cuando tuvieron que moverlo”, agregó.
García, en tanto, dijo que la venia que se estaba votando le debe “lealtad política a quien lo designó”. “No lo quiere el comandante, su arma, que no lo quiere su ministra. La decisión fue política. La democracia se hiere y debilita cuando los oficiales de nuestras fuerzas armadas para hacer carrera tienen que hacer carrera política”, cuestionó.
Desde el Frente Amplio, el senador Felipe Carballo respondió que González ya tenía las sanciones en 2017 cuando su venia de ascenso a capitán de navío fue aprobada por unanimidad del Parlamento y se preguntó qué era lo que había cambiado desde esa fecha hasta ahora. “Cardama. El tema Cardama les duele. Dinamitaron la Armada con lo de Cardama”, señaló, mientras que Bettiana Díaz agregó que había “animosidad” contra González.
¿Al tribunal de honor?
En la sesión, Díaz señaló que González había pedido someterse a un tribunal de honor militar luego que en la interpelación a Lazo, Javier García señalara que los inspectores estaban “espiando” a Cardama.
La senadora presentó una moción para que todo lo dicho fuera al Ministerio de Defensa y se utilizara en el tribunal, aunque esto último fue verbalizado pero no estaba en la moción presentada.
El planteo fue aprobado con votos del Frente Amplio pero desató la furia de la oposición, que consideró “grave” que se quisiera “someter” al Senado –electo democráticamente– a un tribunal de honor.