El intendente de Paysandú, Nicolás Olivera, habló luego de la la visita del papa León XIV al departamento y dijo que su llegada “queda en rojo en el almanaque no solo de Paysandú, obviamente, sino de Uruguay”.
En diálogo con Canal 4, recordó que la primera misa del Papa en América se celebró en esa ciudad y contó cómo fue el intercambio al entregarle los obsequios.
Sobre la expectativa previa, Olivera dijo: “Todavía no hemos caído mucho de lo que nos ha pasado. Recibir a un líder mundial, no solo porque es líder de la Iglesia Católica, sino un hombre, una referencia, de las cosas que habló, el mensaje que dio”.
Describió así el momento en que el Papa bajó del avión: “Es una mirada de paz, una mirada de tranquilidad, de una persona que sabe qué es lo que tiene que hacer, el mensaje que vino a traer”.
Sobre la organización, afirmó: “Contento porque no paran de llegar mensajes de la gente destacando la organización, de cómo estuvo, de lo bien que se sintió”. Y agregó: “Salió el sol [...] no llovió nada. Felizmente se equivocaron los que decían que iba a llover. Y fue una celebración, una fiesta”.
Sobre el diálogo al entregar los regalos, contó: “Yo le hacía saber de la alegría de la gente, que me fue haciendo el retorno de lo que había pasado minutos antes. Él lo sintió. Me decía que se sintió muy bien, que se sintió muy cómodo, que sintió la gente que también le devolvía”.
Del Papa dijo: “Una persona tan llana para hablar que parece mentira que fuera un papa”. Consultado sobre si habla poco, respondió: “Sí, habla poco, pero cuando le entregamos los obsequios se mostró muy interesado en el proceso que nos llevó confeccionar esas dos piezas”.
Olivera resumió: “Yo diría que vino bajo la consigna de ‘Vengo con una gran alegría, les traigo una gran alegría’, y creo que nos dejó una gran alegría”.
La familia y el impacto en la ciudad
Sobre su familia, relató: “Tuvimos la posibilidad de despedirlo minutos después de la misa. Mis hijas, te podés imaginar: tres gurisas, una de 17, una de 13 y una de 10, no podían creerlo. A mí me decían: ‘No me voy a lavar la mano, papá’”.
Respecto de la ciudad, sostuvo: “Fueron unas horas, pero que valieron por muchas, en cuanto al movimiento de la ciudad. Días antes, mucha presencia, colegas de ustedes también de otros países, de otros lugares”.
Y agregó: “El mundo estuvo mirando Paysandú en estas horas. Creo que también dimos prueba de poder organizar este tipo de eventos y que la ciudad está muy linda también para visitar”.
Consultado sobre si ahora le toca visitar el Vaticano, Olivera respondió: “No, ya conozco el Vaticano, así que yo creo que ya no quedan muchas cosas pendientes después de esto”.