Con la certeza de que El Niño traerá varios meses complicados por lluvias intensas que provocarán inundaciones y desplazados, el presidente Yamandú Orsi ordenó al Sistema Nacional de Emergencias (Sinae) a aumentar la coordinación con las intendencias para avanzar en protocolos sobre cómo actuar cuando se registren estos eventos extraordinarios.
El tema será discutido este jueves cuando el Congreso de Intendentes reciba a autoridades del Sinae y el Instituto Uruguayo de Meteorología (Inumet), pero también en una reunión a la que están convocados todos los Centros Coordinadores de Emergencias (Cecoed) donde también habrá referentes de Dinagua y Bomberos.
En el Poder Ejecutivo consideran que hay medidas que se pueden tomar ya, que se deben disponer instrumentos específicos tanto para la producción como para quienes se vean afectados en sus hogares, pero entienden que lo fundamental es dejar resuelta la logística de a dónde irán las personas que viven en zonas inundables.
En este sentido, gobierno e intendencias manejan varios mapas que tienen curvas de inundación que permiten saber –a partir del crecimiento de los ríos que bordean las ciudades– la cantidad de afectados en cada uno de los lugares.
Y la idea, que comienzan a conversar con las intendencias, es tener definido uno por uno a los posibles desplazados, hablar con ellos e instrumentar si tienen para irse a casa de familiares o si necesitan lugares de contingencia –como gimnasios– que se dispondrán.
Para operar esta logística, en el Poder Ejecutivo miran principalmente a fines de 2015 y principios de 2016, cuando los efectos de El Niño también generaron grandes inundaciones en el norte del país. “Ese es el antecedente que estamos tomando como base”, señaló una fuente del gobierno a El Observador.
El oceanógrafo Marcelo Barreiro manifestó recientemente en un informe de la Facultad de Ciencias que la evolución observada en 2026 de las temperaturas en el Pacífico a la altura de Ecuador ya superó a la de El Niño de 1997-98 y se “acerca” a la de 2015-16, que fue conocido como “Niño Godzilla”.
“Se espera que este evento alcance categoría de muy fuerte en el trimestre octubre-noviembre-diciembre con más del 80% de probabilidad”, asegura Inumet. Los pronósticos del organismo mencionan que las condiciones se mantendrán hasta, por lo menos, el trimestre febrero-marzo-abril del 2027, con una “probabilidad mayor al 95%”.
Los antecedentes de 2015
En diciembre de 2015, el acumulado de lluvias al norte del río Negro fue “muy por encima de lo normal”, lloviendo en algunas localidades mas del 200% de lo esperado. Hubo tormentas fuertes y severas que provocaron lluvias torrenciales, intensa actividad eléctrica, fuertes rachas de viento y caída de granizo.
En Artigas, por ejemplo, hubo dos eventos muy intensos con acumulados diarios cercanos a los 150 milímetros, lo que significa que llovió en un día lo que en todo el mes.
La intensidad no fue particular de Uruguay sino que ocupó toda la región del sudeste de Sudamérica, incluyendo sur de Brasil, noreste de Argentina y Paraguay.
Un informe del Sinae luego del evento señala que en numerosas localidades los acumulados diarios superaron los 100 milímetros y se registraron máximos de hasta 253 milímetros en tan solo 24 horas. Varias estaciones meteorológicas observaron acumulados mensuales cercanos o superiores a los 500 milímetros, particularmente en el norte del territorio nacional.
Las inundaciones de 2015 fueron el evento en el que más personas debieron desplazarse de sus hogares. El pico se dio el 2 de enero de 2016 con 23.571 personas desplazadas simultáneamente, entre evacuadas y autoevacuadas. A lo largo de toda la emergencia, el total acumulado alcanzó las 24.991 personas desplazadas, constituyendo “una de las mayores operaciones de asistencia humanitaria desarrolladas por el Estado uruguayo en la historia reciente”, según el Sinae.
Los mayores impactos se concentraron en las ciudades ubicadas sobre la cuenca del río Uruguay, particularmente en Artigas, Salto y Paysandú, donde miles de familias debieron abandonar temporalmente sus hogares debido al avance de las aguas.
La magnitud produjo dos tipos principales de inundación. Hubo inundaciones de ribera (asociadas a la crecida de ríos) en Artigas, Salto, Paysandú y Río Negro. Por otro lado, las lluvias intensas provocaron inundaciones por drenaje urbano, principalmente en Rivera y Florida.
Los casos obligaron a que el 23 de diciembre el Poder Ejecutivo declarara la emergencia para los departamentos de Artigas, Salto, Paysandú y Rivera.