Más de un año y nueve meses después de ser detenidos en Brasil, este miércoles a las 17:00 llegará a Uruguay el último de los 21 hinchas de Peñarol detenido en Río de Janeiro en la antesala del partido contra Botafogo.
Los hechos datan de octubre de 2024, cuando faltaban horas para la primera semifinal de esa Copa Libertadores ante el equipo brasileño, en la que los aurinegros perderían 5-0.
Precisamente el hincha que llega este miércoles fue el único que fue condenado, en este caso por incendio y hurto, contó el defensor Rodrigo Rey a El Observador.
En un principio, entre los delitos que se atribuían a la veintena de hinchas estaban tenencia ilegal de arma de fuego, hurto, lesiones corporales, robo con agentes, daño calificado, incendio, asociación para delinquir, resistencia, desobediencia, desacato, riña, insulto racial, corrupción de menores y delitos contra la paz en el deporte.
"Después se hicieron acuerdos reparatorios y el resto de los procesos está en suspenso y etapas de prueba", según el defensor. Con respecto al hincha que llega este miércoles, "en Brasil se cumple un sexto de la pena y él ya cumplió", agregó Rey.
"En Brasil no existen procesos abreviados, tienen una cultura jurídica distinta, aprecian las formas y ritualismos sobre otros aspectos más dinámicos de la resolución de conflictos. No por esto son necesariamente más severos, sino que obligan a la sujeción territorial al proceso, básicamente a no poder abandonar el territorio", añadió el defensor.
El abogado y expresidente de Peñarol, Jorge Barrera, comunicó la llegada de este último hincha en sus redes sociales. "Mañana a las 17 horas llega a Uruguay el último de los hinchas de nuestro querido club que fueron apresados en Río de Janeiro", había escrito anoche en su cuenta personal de X (exTwitter).
"Final de una etapa de trabajo y compromiso para que todos estén en su país y con la familia. Enorme gratitud a Rodrigo Rey y a Eduardo Benfica por haber conformado un equipo de trabajo a la altura del desafío. Tarea cumplida", sentenció el defensor.
El expresidente carbonero calificó el hecho como un "capítulo duro y doloroso". "Desde el primer momento tuvimos como objetivo que no iba a cesar nuestro trabajo hasta que el último no estuviera en casa", dijo Barrera en diálogo con El Observador.