En un hall desbordado, acompañado por autoridades y bajo la mirada de empresarios y funcionarios, Pablo Ferreri asumió este viernes al frente de OSE, la empresa pública encargada del agua potable y saneamiento que promete ser una de las protagonistas del período.
En un discurso breve, el nuevo presidente reconoció que la mayor sequía de la que hay registros en la historia del país y dos proyectos millonarios aprobados durante la administración de Luis Lacalle Pou dejaron a la empresa en el centro de las discusiones públicas pero advirtió que la crisis climática puso de manifiesto que el abastecimiento a toda la población no está garantizado por lo que son necesarias inversiones.
El jerarca destacó la importancia de la empresa y adelantó sus planes de gestión, aunque lanzó una alerta por la caja de OSE.
Dijo que recibían una situación financiera “compleja” y reveló que, por la gestión heredada, en los próximos meses afrontarán un descalce financiero de US$ 55 millones.
“No alcanza con lo que está previsto que entre para pagar las obligaciones”, sintetizó y aseguró que ya estaba trabajando junto al MEF y la OPP para resolverlo.
Ganancias en 2024
Los comentarios de Ferreri sorprendieron a las autoridades salientes, que visualizan que los números son positivos aunque reconocen que hay dificultades. El miércoles, el directorio saliente aprobó –sin el voto del director que representa al FA, Ignacio Berti– los estados financieros de 2024 de la empresa.
Un resumen de los balances, al que accedió El Observador, señala que la empresa pública tuvo un resultado positivo de US$ 51,3 millones pese a que se produjo un “incremento significativo en pérdida por diferencia de cambios, un incremento marginal en los costos totales y un incremento en los ingresos por debajo del incremento tarifario”.
Pese a estos resultados positivos, el año pasado la caja de la empresa pública había sido motivo de atención por parte de la administración de Lacalle Pou. En agosto, el entonces director de la OPP, Fernando Blanco, le envió una nota al titular de OSE, Raúl Montero, en la que le advirtió por “importantes desvíos” en la ejecución financiera de los primeros cuatro meses de este año.
En esa carta, lo instó a “tomar medidas” para “reducir los gastos” a los niveles acordados previamente y no realizar nuevos “incrementos” para permitir que el segundo semestre mostrara valores “más equilibrados, reduciendo el déficit previsto y la necesidad de financiamiento”.
Tras la carta, los equipos técnicos de ambos organismos tuvieron una serie de reuniones y la empresa pública se comprometió a “racionalizar” algunas inversiones previstas así como el gasto en “bienes y servicios”.
Los préstamos del saneamiento
En su discurso, Ferreri transmitió su preocupación porque en el proyecto de saneamiento en 61 localidades del interior –cuyo costo ascenderá a US$ 422 millones– hay US$ 100 millones que aún no tienen financiamiento acordado.
Para este proyecto, OSE obtuvo un préstamo de US$ 325 millones de parte de Fonplata porque creía que ese sería el costo final de la obra. Sin embargo, al adjudicar la licitación, la cifra resultó un 30% mayor.
Desde entonces –mayo del año pasado– la empresa gestionó ante el gobierno un préstamo adicional de US$ 90 millones también de Fonplata, US$ 12 millones de bancos locales para solventar las conexiones intradomiciliarias previstas en la licitación y otros US$ 20 millones para gastos corrientes, pero ninguno ha sido aprobada.
La adjudicación también fue observada –en dos ocasiones– por el Tribunal de Cuentas, que cuestionó que se hubiera comprometido el gasto “sin que existiera disponibilidad presupuestal suficiente”, algo que contraviene el artículo 15 del Tocaf.
Ferreri reconoció que este era uno de los dos grandes proyectos que debían gestionar en este período –el otro es la construcción de Arazatí– pero aseguró que será “revisado”.
Respecto a la nueva potabilizadora, se limitó a señalar que un análisis técnico-económico del proyecto arrojó “elementos que deberán ser revisados”.
“Lo hará el Poder Ejecutivo con el liderazgo de Presidencia, cabeza abierta y mucho diálogo pero tomando las decisiones que correspondan”, señaló. Entre quienes lo escuchaban estaba el director de Saceem, Alejandro Ruibal, que integra el consorcio promotor de la obra.
Según supo El Observador, el gobierno estaba esperando la asunción de Ferreri para comenzar a renegociar el contrato. Además de Presidencia y OSE, en la mesa por el Poder Ejecutivo estarán representantes del MEF, Ambiente y la CND.