28 de septiembre 2024 - 5:00hs

Si Trump gana las elecciones en Estados Unidos, hará “la mayor deportación (de extranjeros) de la historia”. Ya lo prometió. Si vence Harris, establecerá por ley la prohibición de pedir asilo a la mayoría de quienes cruzan la frontera. También lo anunció. El Partido Popular Europeo basó su campaña electoral a fuerza de “poner fin a la inmigración descontrolada". Y el Partido Socialista Europeo abogó por “reforzar los límites continentales”.

La migración —o más bien el impacto de la inmigración— viene siendo tema de campaña en los dos últimos ciclos electorales de Estados Unidos y Europa. Pero Uruguay —ese país en que la población “está estancada”— cabalga a ritmos distintos.

Los partidos políticos con más chances de ingresar al Senado coinciden. “Queremos un Uruguay que le dé la bienvenida a todo aquel que quiera desarrollar aquí su proyecto de vida”, reza el programa del Partido Colorado. “El gobierno nacional ha adoptado una actitud proactiva con la migración y ha continuado con la rica tradición histórica de ser un país de brazos abiertos”, dice el Partido Nacional en su proyecto. “Fomentar e incentivar atraer migrantes calificados que potencien el desarrollo de los diferentes sectores de servicios”, promete Cabildo Abierto. “Fortalecer y transformar la política migratoria, tanto en la vinculación y el retorno de nuestros connacionales como en la bienvenida de aquellos que eligen venir a vivir a Uruguay, sobre la base de una perspectiva de derechos que promueva su integración”, anuncia el Frente Amplio.

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Sin embargo, la última encuesta de El Observador en colaboración con académicos de la Universidad de la República muestra que esa postura integradora y de no discriminación está supeditada a la marcha económica del país.

Cuando hay escasez de trabajos, ¿los empresarios deben darles prioridad a los uruguayos sobre los extranjeros? Casi la mitad de los encuestados está “de acuerdo” o “muy de acuerdo”.

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En contrapartida, el 44% manifiesta un rechazo explícito a una postura de discriminación laboral de extranjeros en un eventual contexto de crisis. Y el 10% no sabe o prefiere no responder.

La postura había sobrevolado la campaña electoral de 2019. El entonces novel candidato Guido Manini Ríos (Cabildo Abierto) había dicho: “No somos contrarios a que haya inmigrantes, pero aquí hay algo que es una injusticia. Les estamos dando beneficios a los inmigrantes que muchas veces no tienen los uruguayos. O porque están en negro o por alguna otra razón. Hay que darle prioridad al trabajador uruguayo. No se puede permitir que haya desocupados uruguayos para darle mano de obra a los de afuera”.

El líder cabildante enseguida salió a aclarar que el suyo no era un comentario xenófobo y que solo reclamaba igualdad de oportunidades para unos y otros. Pero el colorado Ernesto Talvi (en momentos en que todavía no eran socios de la coalición) le retrucó: los inmigrantes “no tienen por qué ser suplentes en el mercado laboral”. Incluso el fallecido Jorge Larrañaga (Partido Nacional) arremetió: “Somos un país de inmigrantes y tenemos que ser respetuosos de eso”.

La encuesta muestra que los votantes frenteamplistas y colorados son un poco más receptivos de los extranjeros en cualquier contexto en comparación con nacionalistas y cabildantes. Pero las diferencias partidarias no son el gran parteaguas. Y como evidencia la siguiente gráfica, tampoco lo es el sexo o la región de residencia.

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Como ya había estudiado el demógrafo Martín Koolhaas, “el nivel educativo es la variable que más segmenta las valoraciones sobre la inmigración”. Casi el 70% de quienes tienen estudios universitarios completos o posgrados rechaza que se priorice a nacionales sobre extranjeros. Entre quienes no acabaron la escuela, solo el 20% están dispuestas a la no discriminación.

“A medida que se desciende en el nivel educativo, se tiende a posturas más conservadoras”. Y desde ese conservadurismo “se tiende a ver a la inmigración más como una ‘amenaza’ para la economía (especialmente vinculado al trabajo) y a la cultura tradicional predominante”, había dicho el sociólogo Eduardo Bottinelli, de la consultora Factum, cuando lideró junto a un equipo de la Udelar la versión local del Comparative Study of Electoral Systems.

Cunado Tania Pacífico era jefa de la misión de la Organización Internacional para las Migraciones en Uruguay, había explicado que los sectores más pobres y menos educados “tienden a ver al inmigrante como una competencia que no se percibe como leal, aun cuando ni siquiera compitan”. Y en esa postura incide el nivel de desconocimiento.

En Montevideo es más probable encontrarse con un inmigrante reciente que en el interior, lo mismo en un trabajo de mucha interacción humana, o los profesionales, y ese conocimiento del otro es lo que facilita que se caigan los prejuicios: ‘todos los musulmanes son así’, ‘todos los cubanos son asá’”.

¿Qué está pasando en la práctica más allá de la opinión pública? La Institución de Derechos Humanos reconoció que está recibiendo pocas denuncias de extranjeros que se sienten discriminados. La mayoría de acercamientos a este ómbudsman es por consultas y no por quejas concretas.

Pero un breve repaso por algunos casos muestra que la discriminación está, aunque a veces esté fuera de campaña o del ideal del país donde "naides es más que naides".

Un inmigrante llegó desde Buenos Aires por Buquebus. En el ómnibus desde Colonia a Montevideo, una persona liberó olor de un frasco y luego lo culparon a él por el mal olor. Otra extranjera que hace más de dos años vive en un hospital público de Uruguay, fue discriminada reiteradas veces. La Unidad Académica de Neuropediatría del Hospital Pereira Rossell denunció que los niños inmigrantes con problemas de desarrollo no están siendo amparados por normativa para acceder a las prestaciones. Solo por nombrar denuncias recientes que recibió la Institución de Derechos Humanos.

Ficha técnica

Por primera vez se aplica a nivel masivo en Uruguay un monitoreo de la opinión pública con encuestas no probabilísticas que permiten inferencias a través de modelos alternativos.

Este proyecto de encuestas —anónimas y cuyos datos no son usados con otros fines que académicos y periodísticos— es una apuesta a la innovación en la aplicación de nuevos modelos de investigación social, la confección de trabajos comunicacionales de calidad e independientes (no reciben apoyo de empresas ni de políticos), y la elaboración de documentos académicos que permiten generar conocimiento.

Para este segundo sondeo fueron encuestados 5.450 voluntarios, entre el 21 de agosto y el 4 de setiembre de 2024.

Aquí puede ver la tabla de resultados.

En breve se implementará la tercera encuesta. Todos pueden volver a responder y participar por pasajes a Buenos Aires.

Mirá la metodología completa:

Ficha metodológica - segunda encuesta observador.pdf

Temas:

trabajo extranjeros inmigrantes discriminación

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