En Uruguay yacen algunos de los partidos políticos más viejos del mundo. Colectividades que existen desde antes que Uruguay sea Uruguay. Divisas que se batían a duelo. Fracciones que se disputaron el poder durante más de un siglo sin dejar espacio para terceros en discordia. Un Partido Colorado y otro Nacional que, ahora, forman una “familia ideológica” que va más allá de una mera estrategia electoral.
La última encuesta de El Observador y los académicos de la Universidad de la República muestra que a la mayoría de los blancos les agrada el Partido Colorado y viceversa. Pero a ambos —nacionalistas y colorados— en su mayoría les desagrada Cabildo Abierto.
Para decirlo en números: al 87% de quienes se sienten cercanos al Partido Nacional, les agrada “algo”, “bastante” o “mucho” el Partido Colorado. Pero al 57% no les gusta “nada” Cabildo Abierto.
Con los colorados ocurre algo similar: al 76% les gusta el Partido Nacional, pero el 57% rechaza a Cabildo. Y como sucede con los blancos, todavía “detestan” más al Frente Amplio (a casi nueve de cada diez no les agrada “nada” el partido de izquierda).
El resultado parece confirmar la tesis doctoral de Luis Eduardo “El Sordo” González, el célebre analista político que tras la salida de la dictadura introdujo la idea de que en Uruguay conviven, casi siempre, dos grandes bloques (bipartidismo).
El propio sistema electoral —con sus reglas de juego— alimenta esa existencia de dos bloques, explica el politólogo Nicolás Schmidt, coordinador de la Unidad de Métodos y Análisis de Datos (UMAD) de Ciencias Sociales de la Udelar, equipo corresponsable de la encuesta.
“Durante el siglo XX hubo cerca de 60 partidos políticos (testimoniales) cuya probabilidad de éxito había sido casi nula en una competencia ante dos partidos tradicionales (blancos y colorados). Pero ahora blancos y colorados se disputan por un mismo electorado (en primera vuelta) y votan juntos en un sistema de balotaje que tiende a dejar todavía más marcado la chance de solo dos bloques”. Schmidt insiste con que la estructura electoral de Uruguay conduce a esta lógica, la que también termina viéndose motivada por similitudes ideológicas.
No en vano, el entonces presidente Julio María Sanguinetti dijo en la antesala del primer balotaje que blancos y colorados votarían juntos porque son parte de una misma “familia ideológica”.
Los binomios clásicos de izquierda versus derecha o liberales versus conservadores no siempre son los más adecuados para encasillar a esas dos familias que se disputan el poder en Uruguay. El historiador Gerardo Caetano prefiere hablar del acento puesto en el Estado o en el mercado como guía de la sociedad.
De hecho, en su última entrevista con El Observador, Caetano aseguró que “a quien más favorecería una visión fusionista de la coalición es al Frente Amplio. Es el sueño de siempre. (Carlos) Quijano decía ‘tiene que haber dos partidos: progresismo y conservadurismo’”.
Los datos de la encuesta evidencias que la identidad frenteamplista está bien distante de los integrantes de la coalición multicolor:
Parte del “éxito” del Frente Amplio para forjar esa idea de líder de uno de los dos bloques, había descrito el politólogo Felipe Monestier, fue lograr una “transmisión de la identidad partidaria” más potente que los blancos y colorados.
¿Qué significa? Los hijos de frenteamplistas seguían más el voto de sus padres que los hijos de blancos o colorados. Incluso en el interior del país, “donde la fuerza electoral de la izquierda es sensiblemente menor y el desempeño de los hogares colorados y nacionalistas mejora significativamente”, los hogares frentistas fueron “más eficaces en la transmisión de identidad partidaria”.
Cabildo Abierto, ¿el paria de la coalición?
Si existen las familias ideológicas, Cabildo Abierto es “un hijo adoptivo tardío” de la coalición multicolor, describe el politólogo Fabricio Carneiro, también coordinador de la UMAD, al partido más nuevo de los socios del gobierno.
Tal vez por eso Cabildo Abierto “es el partido que menos agrada” a la interna de la coalición y es el que más rechazo incluso genera para los frenteamplistas. Pero, aclara Carneiro, hay otra razones que van más allá de la temporalidad y la tradición.
“El Partido Nacional y Colorado comparten cierto tronco liberal en lo económico y político que no condice con Cabildo Abierto”, explica el politólogo, quien es enfático a la hora de asegurar que “Cabildo está todavía buscando su identidad que va más allá de los militares”.
¿Por qué está en la coalición? “Porque se mantiene en la lógica de dos bloques y antiFA, pero en términos ideológicos ha sido por momentos un desafío para el propio gobierno”.
En el último balotaje, casi la mitad de quienes habían votado a Cabildo Abierto en octubre se volcaron a favor de la fórmula de Daniel Martínez y Graciela Villar. Así lo había consignado un estudio de Schmidt junto al sociólogo Rafael Porzecanski.
En este ciclo electoral, “no está claro cuál puede ser el comportamiento de los cabildantes de cara a un balotaje”, dijo Carneiro. Aunque la intención de voto de Cabildo parece haberse reducido y estar captando un núcleo más duro (la mitad se siente “muy cerca” de su colectividad).
En este sentido, la encuesta de El Observador, UMAD y el estadístico Juan Pablo Ferreira (INE e Iesta) muestra que existe una amplia cercanía de los uruguayos hacia los partidos políticos (siete de cada diez se siente cercano a un partido). Y entre quienes están familiarizados con una colectividad, la mayoría se siente muy cercano.
¿Cómo se hizo la encuesta?
Por primera vez se aplica a nivel masivo en Uruguay un monitoreo de la opinión pública con encuestas no probabilísticas que permiten inferencias a través de modelos alternativos.
Este proyecto de encuestas —anónimas y cuyos datos no son usados con otros fines que académicos y periodísticos— es una apuesta a la innovación en la aplicación de nuevos modelos de investigación social, la confección de trabajos comunicacionales de calidad e independientes (no reciben apoyo de empresas ni de políticos), y la elaboración de documentos académicos que permiten generar conocimiento.
Para este segundo sondeo fueron encuestados 5.450 voluntarios, entre el 21 de agosto y el 4 de setiembre de 2024.
Aquí puede ver la tabla de resultados.
Ficha metodológica - segunda encuesta observador.pdf