eLas campañas electorales nacionales son el superclásico de la democracia. Los hinchas festejan los goles propios tanto como las caídas de los adversarios. Las encuestas se miran con el recelo de una tabla de posiciones. Las redes sociales se llenan de insultos al contrincante. Hay cánticos, hay banderas y, como en el fútbol, está la sensación de que cada partido es una final. No en vano, casi la mitad de los uruguayos (46%) considera que el clima político actual es de mayor enfrentamiento que hace cinco años. Pero…
Cuando baja la intensidad de esos bombos amplificados en acalorados discursos de los políticos de turno, Uruguay evidencia que la crispación no es tal. La última encuesta de El Observador, la Unidad de Métodos y Acceso a Datos de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de la República y el estadístico Juan Pablo Ferreira (Instituto Nacional de Estadísticas y Facultad de Ciencias Económicas y Administración) revela que en el país la polarización afectiva (como le dicen los académicos al incremento de sentimientos negativos hacia los partidarios de otra colectividad política) es menor a la observada en otros países.
Suponga que un hijo suyo se va a casar: ¿le disgusta que lo hiciera con un votante del bloque político opositor al suyo? Entre los más de 5.450 uruguayos encuestados, representativos de la población adulta local, menos de la cuarta parte se sentiría “muy disgustado” o “disgustado”.
En Estados Unidos, donde los estudios de opinión pública advierten por un incremento de la polarización, un 38% de los republicanos y de los demócratas se sentirían un poco o muy molestos con un yerno o nuera del partido opuesto.
A la mayoría de los uruguayos, a su vez, les es indiferente tener amigos cercanos que voten por otro bloque político. Y la “grieta” más evidente aparece recién cuando se les pregunta por conversar sobre política en el trabajo con un adversario.
Los números dicen, además, que esa situación es más incómoda para los votantes de la coalición multicolor que para los frenteamplistas. Menos de un 30% entre los cercanos a la coalición de izquierda asegura que se sentiría un poco o muy incómodo hablando en el trabajo sobre política con un votante de los partidos de la coalición. Al revés es un 40%.
Es la primera vez que se mide la polarización afectiva en Uruguay y es un tema poco explorado por lo que las explicaciones para esas diferencias no pasan de simples hipótesis. Incluso, hasta la formulación de la pregunta (¿Qué tan cómodo se sentiría conversando de política en el trabajo con alguien que es votante de…?) puede evidenciar más una incomodidad respecto a hablar de política en un espacio laboral más allá de quién es el interlocutor.
Pero hay otras respuestas que también apuntan en el mismo sentido. La Ciencia Política estadounidense le llama a eso "polarización política asimétrica". Si bien en Uruguay el 70% cree que los partidos contrarios no representan una amenaza para la democracia, entre los que dicen ser cercanos a la coalición hay más que entienden que el Frente Amplio puede ser una amenaza que viceversa.
Casi uno de cada cuatro (23%) votantes de la coalición cree que el Frente Amplio es una amenaza para la democracia mientras que entre los votantes del FA no llega a uno de cada diez (8%).
En Uruguay, la única democracia de partidos que sobrevive en América Latina según Gerardo Caetano, más de siete de cada diez se siente cercano a un partido político. Y de esos, casi la mitad se siente “muy cerca” a alguna colectividad.
Es una rareza regional. Las encuestas de LAPOP (Proyecto de Opinión Pública de América Latina) ya evidenciaban la excepcionalidad uruguaya en este tema, donde desde hace años entre el 50% y el 60% dice sentir simpatía por un partido político. Esa simpatía –con dos partidos con casi 190 años y un tercero que ya superó el medio siglo– se diferencia de lo que pasa en la región.
En Argentina ese número es de apenas 25%, en Brasil 23% y en Chile es bastante más bajo: 11%.
Y, otra vez, a los coalicionistas les “agrada” menos los votantes del Frente Amplio que al revés. Ante la pregunta "¿cuánto le agrada cada uno de los siguientes partidos políticos?", los blancos, colorados y cabildantes son más propensos a responder que no le agradan nada los votantes del FA.
En una escala del 0 al 10, donde cero significa que no le agrada nada, dos de cada tres votantes blancos seleccionaron esa opción respecto a los votantes de izquierda. Al revés fueron bastante menos que la mitad (44%). Para los frenteamplistas el partido menos “agradable” es Cabildo Abierto (ocho de cada diez seleccionó cero).
En una región en la que la polarización es cada vez más evidente, Uruguay sigue siendo una isla de cercanía y búsqueda de acuerdos que se refleja en los discursos políticos. “En Uruguay el discurso es bastante más medido que en otros países como Estados Unidos o Argentina”, explicó a El Observador Martín Opertti, colaborador de la UMAD especializado en comportamiento y psicología política.
¿Por qué los uruguayos creen que la crispación va en aumento? Es un tema no estudiado en Uruguay pero que, viendo lo que sucede en otras partes del mundo, es razonable creer que los discursos polarizados de las redes sociales tienen incidencia en esa creencia. Los que más generan contenido e interactúan en esos ámbitos son los más extremos o polarizados. “En política participa relativamente poca gente en redes sociales respecto al total de la población”, apuntó.
¿Existe polarización también a la interna de la coalición multicolor? ¿Cuán cercanos se siente los blancos de los colorados? ¿Y cómo ven la política aquellos que se sienten lejanos a los partidos? Estas son algunas de las preguntas que se responderán con más datos de la encuesta en próximas ediciones.
Ficha técnica
Por primera vez se aplica a nivel masivo en Uruguay un monitoreo de la opinión pública con encuestas no probabilísticas que permiten inferencias a través de modelos alternativos.
Este proyecto de encuestas —anónimas y cuyos datos no son usados con otros fines que académicos y periodísticos— es una apuesta a la innovación en la aplicación de nuevos modelos de investigación social, la confección de trabajos comunicacionales de calidad e independientes (no reciben apoyo de empresas ni de políticos), y la elaboración de documentos académicos que permiten generar conocimiento.
Para este segundo sondeo fueron encuestados 5.450 voluntarios, entre el 21 de agosto y el 4 de setiembre de 2024.
Aquí puede ver la tabla de resultados.
En breve se implementará la tercera encuesta. Todos pueden volver a responder y participar por pasajes a Buenos Aires.
Ficha metodológica - segunda encuesta observador.pdf