El niño de 10 años que había sido quemado por su madre en un incendio intencional en Río Negro murió este lunes.
Estaba internado en el Hospital Pediátrico Pereira Rossell y, según había dicho a El Observador el director de ese centro, Álvaro Galiana, en las últimas horas el cuadro del niño se había agravado, con una falla multiorgánica que complicaba aún más su panorama.
La noticia, que fue dada en primera instancia por El País, fue confirmada por el pediatra a El Observador. En las últimas horas el niño había sido intervenido quirúrgicamente por cirujanos plásticos, debido a la gravedad de sus quemaduras.
"La profundidad de las quemaduras es muy importante y lógicamente al no mejorar en estas primeras horas se resiente el funcionamiento de los órganos", había explicado Galiana.
El incendio en el que resultó gravemente herido el niño se produjo el pasado domingo 3 de noviembre en una casa de la zona rural de Río Negro, donde estaba el menor junto a su madre.
La mujer inició un incendio y sujetó consigo al niño, que logró zafarse y correr a casa de unos vecinos para pedir ayuda. Llegó a relatar a los vecinos que su madre lo había querido "matar" y "prender fuego".