El refrán dice que “un clavo saca otro clavo”. En la Administración Nacional de Educación Pública hay voces —técnicas y de consejeros— que disienten. Entienden que para el presidente de la República, Yamandú Orsi, el haber donado al ente autónomo su camioneta —la que había adquirido con un descuento de unos 25.000 dólares— le quitó un problema. Pero a la ANEP le trajo dolores de cabeza: trámites, más trámites, pérdida de valor para vender y una pregunta incómoda: ¿qué fin darle?
El Observador confirmó que al cierre de setiembre la camioneta la camioneta Hyundai Santa Fe está en uno de los garajes oficiales de la ANEP. El Consejo Directivo Central había aceptado la donación, pero sin un destino concreto.
A comienzos de junio, tras los cuestionamientos sobre cómo obtuvo el bien, el presidente Orsi dijo que iba a donar la camioneta a la ANEP. Desde entonces el vehículo quedó parado por una sucesión de trámites. Ya fue empadronado. Ya cuenta con el seguro. Pero le falta la conexión al sistema de gasto de combustible de la flota oficial.
El solo traspaso y el paso del tiempo ya le hizo perder valor de mercado a una camioneta que estaba evaluada en 79.000 dólares. Las normativas tampoco le permiten a la ANEP vender con facilidad: puede entregarla como lote de pago para una licitación o que vaya a remate para lo cual tiene que haber pasado unos años.
¿Entonces qué hacer? Las características de la camioneta sirven más para traslado a eventos, transporte de autoridades que la idea inicial del presidente del Codicen, Pablo Caggiani, de ayudar a niños y adolescentes con problemas de movilidad.
Pero que jerarcas usen el vehículo (aunque sean cargos técnicos que tienen que visitar muchas escuelas, liceos o UTU) puede no ser bien visto desde lo político. Hasta lo que supo El Observador el destino no está claro y, de estarlo, no les fue trasmitido a los consejeros. Se manejan como posibilidades el acuerdo con alguna intendencia para algunos traslados que comparten o bien alguna movilidad en escuelas rurales para los cuales esta flota sea apta para el ingreso.
Uno de los cinco integrantes del Codicen, quien prefirió el anonimato para no arrojar más nafta al fuego, lo resumió así: “Es un clavo remachado”.