Faltaban unos segundos para el fin de la veda electoral del pasado domingo. Los informativos centrales de televisión anunciaban la cuenta regresiva: tres, dos, uno. En Plaza Lafone, en La Teja, un vecino frenteamplista encendió unos fuegos artificiales mientras otros lugareños se fundían en un abrazo. En Parque Rodó hubo aplausos desde los balcones, como no se escuchaban desde que se agradecía a los médicos en la pandemia. Y en Carrasco, hubo silencio.
No es casualidad. Montevideo fue el departamento donde mejor votó la fórmula frenteamplista encabezada por Yamandú Orsi y Carolina Cosse. Según los resultados del escrutinio primario a los que accedió El Observador, el FA se impuso en 53 de los 62 barrios de la capital uruguaya.
¿Dónde perdió la fórmula Orsi-Cosse? Como aconteció en la segunda vuelta electoral de 2019, los barrios de la costa sureste, a ambos márgenes de avenida Italia, son donde la coalición de gobierno votó mejor. Y en Carrasco, donde hubo más silencio que festejos, tres cuartas partes de los votos válidos fueron a favor de Delgado-Ripoll.
Lo curioso es que en algunos barrios de esa costa con menos necesidades insatisfechas —con más malla oro para ponerlo en términos de trifulca tuitera— la brecha entre el FA y la coalición se acortó. De hecho, los datos procesados por el politólogo Juan Ignacio Pintos muestran que en Carrasco la distancia de los bloques se acortó casi seis puntos porcentuales y en Punta Gorda lo hizo casi 13.
El Centro, donde en 2019 había sorprendido la victoria de Luis Lacalle Pou y Beatriz Argimón por poco margen, el FA revirtió el resultado y ganó por poco en este 2024.
Otras zonas, como Colón o Paso de la Arena, se hicieron más frenteamplistas de lo que ya eran. Y algunas se mantuvieron casi iguales porque la votación de la izquierda ya venía siendo alta.
En Casabó, La Paloma, Nuevo París, Belvedere, Cerro y Tres Ombúes el FA capturó siete de cada diez votos que fueron a alguna de las fórmulas presidenciales. Fue allí donde Orsi-Cosse votaron mejor.
Antes de llegar al gobierno por primera vez, el Frente Amplio votaba “muy bien” en sectores profesionales. Era una izquierda clásica, en el sentido de que las ideas más progresistas las tenían aquellos “intelectuales” situados a la margen izquierda del monarca.
Pero el FA “perdió (y no recuperó) parte de la clase media profesional entre las elecciones de 2009 y 2014”, explicó Eduardo Bottinelli, de la consultora Factum. En ese cambio de ciclo subió en las clases bajas sin tanta pertenencia partidaria y con un voto volátil (efecto Mujica, le llamaron).
Para el siguiente ciclo, 2019, la izquierda pierde parte de ese sector más vulnerable que fue a parar a Cabildo Abierto. Al mismo tiempo, siguió la merma profesional, esta vez yéndose a apoyar a Ernesto Talvi. ¿La consecuencia? Perdió el poder.
En 2024, dice Bottinelli, el FA “recupera parte de lo perdido en clases bajas y media-baja”. Eso le dio un triunfo más holgado en el ala oeste de la capital (donde el MPP había sido casi hegemónico en octubre) y acortó la brecha en algunos barrios más acaudalados del sureste.
El efecto Ripoll, ¿existió?
En la noche de las elecciones internas, El Observador anunció la primicia de que Valeria Ripoll sería la compañera de fórmula de Álvaro Delgado. La noticia causó revuelo, alguna disidencia en el Partido Nacional, y el presidenciable tuvo que dar explicaciones. ¿Un argumento? La trabajadora municipal (ahora en pase en comisión) le podía hacer un seguimiento cuerpo a cuerpo a la frenteamplista Cosse y, a su vez, podía aportarle votos a la coalición en el área metropolitana.
Montevideo fue uno de los departamentos donde la coalición perdió menos votos frente a 2019. Pero solo mejoró su performance en 18 barrios (de 62 que describe el Instituto Nacional de Estadística).
La mejora más notoria se dio en barrios como Reducto o la zona del Mercado Modelo, aunque los bastiones de la coalición de gobierno (a nivel de porcentaje de votos válidos) siguen estando en esa costa sureste.
Como se aprecia en el mapa de intensidad, Delgado-Ripoll votaron mejor en Carrasco, Punta Carretas, Punta Gorda (en esos tres el FA recortó un poco la brecha), y en Pocitos, Buceo y Malvín (donde la distancia se amplió frente a 2019).