6 de septiembre de 2026 5:00 hs

Uno de cada cuatro uruguayos considera que “hay grupos criminales en su barrio”. “Este es uno de los datos más impactantes”, sostuvo la doctora en Ciencia Política, Fernanda Boidi, al presentar los resultados ante unos 60 asistentes a un desayuno de la Cámara Española. “Es un dato muy preocupante que además nos deja de mitad de tabla para arriba (en la región), en el mal sentido”.

Los resultados son parte de la última edición del Barómetro de las Américas –desarrollado por el Centro para la Democracia Global de la Universidad Vanderbilt, Lapop Lab y el Instituto Kellogg de Estudios Internacionales de la Universidad de Notre Dame– que será presentado el próximo miércoles en Washington.

De 18 países relevados, Uruguay quedó en el séptimo lugar del ránking de opinión pública respecto a la presencia de bandas criminales. Ecuador lidera la tabla con un 29% de consultados que sostienen que hay grupos delictivos en su entorno, seguido por México, Colombia, Panamá, Colombia, Brasil y Uruguay (25%).

Más noticias

En esta línea, y con distancia, el mejor de la tabla fue El Salvador de Nayiib Bukele: solo un 2% consideró que hay bandas criminales en la zona en que transcurre su vida cotidiana.

Es la primera vez que el Barómetro incluye esa pregunta, aclaró Boidi. Otros puntos sí permiten ver una evolución con los años, pero en seguridad los datos tampoco son alentadores para el país.

“El punto más preocupante de todo el informe para Uruguay es la seguridad”, afirmó la politóloga. “Mientras que el promedio regional de gente que fue víctima de un delito en el último año se mantuvo, en Uruguay subió de 24% a 28%”, informó en comparación a la última medición del Barómetro en 2023. “Son unos puntitos de aumento que escapan a lo que podría ser el margen de error. Y además, a contrapelo de lo que pasa en el resto de la región, donde la victimización por crimen ha retrocedido en casi todos los países”.

Mientras el promedio de personas en el continente que declaran haber sufrido en carne propia algún delito es de un 23%, en Uruguay ese indicador se sitúa en el 28%. Eso lo deja en la quinta posición de la tabla, superado por Haití, México, Perú y Ecuador. El mejor de la clase, otra vez, es El Salvador, donde Bukele se ha hecho fuerte en sus resultados pese a las múltiples denuncias de atropellos a los derechos humanos.

En otros aspectos del relevamiento, los datos para Uruguay son bastante más auspiciosos en comparación al resto del continente. Pero en este capítulo de la seguridad, concluyó Boidi, está “el principal punto débil del país”.

Sin lugar para autoritarios

Antecedida por un informe de Ignacio Zuasnábar, de Equipos Consultores, sobre los cambios en el “humor” de los uruguayos y la amplia percepción de estancamiento o de decadencia de la situación del país, Boidi recalcó fortalezas que destacan a Uruguay respecto al resto de la clase.

Uno de ellos es un índice construido a partir de cinco respuestas a afirmaciones que buscan medir la tolerancia de los ciudadanos a un eventual presidente de la República que, en aras del “progreso del país”, limite a la oposición y a la Justicia, ignore la ley, esté dispuesto a violar los derechos de una minoría para atender la voluntad de la mayoría y que tenga la autoridad suficiente para gobernar sin obstáculos.

Los resultados llevan a una escala del 1 al 7 –según cuán de acuerdo estén los consultados– y constituyen un índice llamado “de apoyo al mayoritarismo iliberal”. “Uruguay está entre los más bajos de la región. Junto con Argentina, se trata de los países en los que hay menor apoyo a líderes con estas características”, resaltó Boidi en el evento de la Cámara Española.

Eso, explicó, es porque el promedio de los uruguayos “no están dispuestos a concederle esos niveles de poder a los presidentes por el bien del país”.

En el extremo opuesto se sitúa El Salvador, de acuerdo a la escala que será publicada el próximo miércoles en Washington.

Además, en la correlación con el apoyo a la democracia, Uruguay figura como el único país junto a Argentina y Chile que entiende que “el mayoritarismo iliberal no es el modo de tener democracias que funcionen”. “Esto también es una buena noticia”, planteó la politóloga. “Estamos comprometidos con la democracia y no estamos con este tipo de actitudes que la socavan, por más que puedan llevar rápidamente a algunas acciones que tengan impacto positivo en la vida diaria de las personas”.

Te Puede Interesar

Más noticias de Argentina

Más noticias de España

Más noticias de Estados Unidos