15 de agosto de 2026 5:00 hs

Daniel Correa, un soldado que —según declaró— ingresó al Ejército en 2020 y pidió la baja en los primeros días de agosto, presentó una denuncia administrativa ante el Ministerio de Defensa Nacional señalando que tanto él como sus colegas fueron obligados a realizar tareas ajenas a su rol de soldados.

“Denuncio la presunta utilización irregular de personal militar subalterno y de recursos estatales en actividades forestales, rurales, ganaderas, de faena, transporte y venta desarrolladas desde el Batallón de Infantería 7 y en predios propios y externos del departamento de Salto y sus alrededores”, dice el texto de la denuncia administrativa.

Solicita, además, que en cada una de esas actividades se señale si se cuenta con autorización para llevarla adelante, cuál es su finalidad, cómo se lleva el registro, el control y la rendición de cuentas de los ingresos que genera.

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Según relató Correa a El Observador, los mandos del Batallón de Infantería 7, llamado Ituzaingó y con sede en Salto, formaban cuadrillas de seis soldados con un cabo primero al mando y los enviaban a talar bosques a predios fuera de la unidad.

Nos llevaban al monte y ahí estábamos de lunes a viernes”, relató. “Cortábamos de todo: eucalipto, espinillo, naranjos. También leña de monte. Hacíamos astilla y la cargábamos en camiones particulares, todo cerrados, para que no se viera”.

De acuerdo con su relato, quienes participaban de esta tarea estaban sometidos a horarios extenuantes y pésimas condiciones de trabajo.

“Arrancábamos a las cinco de la mañana y cortábamos hasta las cinco de la tarde. Éramos esclavos”, dijo. “No teníamos electricidad ni agua para higienizarnos, solo un par de bidones para tomar. De comer a veces nos dejaban un pollo y unos panes llenos de hongos. Otras veces unos cortes de carne que eran puro hueso. Teníamos que salir a cazar algún carpincho o alguna mulita para no morirnos de hambre”.

Según declaró Correa, la leña era en ocasiones cargada en camiones de la unidad y otras veces en camiones particulares “que la traían a Montevideo”.

Correa dijo que compró un generador de su propio bolsillo y lo llevaba al monte para “poder tener algo de comodidad”.

Además, denunció que en los predios de la unidad se crían vacas, ovejas y chanchos, que luego son comercializados. Lo mismo que en el caso de la tala de árboles, aportó numerosas fotografías y videos que, según dijo, corresponden a los hechos que denuncia.

El ahora ex soldado relató que durante años revistó en una unidad de Montevideo sin inconvenientes, pero cuando fue destinado al Batallón de Infantería 7 “me hicieron la vida a cuadritos”.

A mí no me gusta que me tomen por tarado y ahí comenzaron los problemas”, recordó. Dijo que recibió muchas sanciones, varias de ellas de 25 y 30 días de arresto a rigor, porque “no me gusta que me pasen por arriba”.

En cuanto a la utilización de cuadrillas de soldados para fines no militares, las denuncias de Correa recuerdan el caso del teniente Nelson Duarte, que denunció que personal militar fue usado durante años para instalarle piscinas a una empresa privada, entre otras ilegalidades. Aunque las denuncias se demostraron ciertas, Duarte fue sancionado una y otra vez y finalmente dado de baja.

En cuanto a la cría de ganado, la denuncia de Correa remite a la del capitán de fragata Gabriel Vega, quien en 2024 denunció que en el Comando de Infantería de la Armada se criaban vacas y chanchos, entre otras irregularidades. Las denuncias se demostraron verdaderas y el caso fue remitido en mayo a Fiscalía. Tras ser sancionado por sus denuncias, Vega se retiró de la Armada.

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