La Confraternidad Judeo Cristiana le propuso al gobierno electo de Yamandú Orsi una celebración interreligiosa una vez que el exintendente de Canelones asuma la Presidencia de la República. La idea era organizar una ceremonia similar a la del 2 de marzo de 2020, cuando Luis Lacalle Pou y las flamantes autoridades de su administración llenaron la Catedral de Montevideo para rezar "por la patria" y bendecir el quinquenio que empezaba.
La imagen de los tres principales jerarcas de la Torre Ejecutiva replicada en el portal de Presidencia abrió el debate y recibió cuestionamientos de frenteamplistas, colorados y otras organizaciones religiosas que denunciaban que se estaba violentando la laicidad consagrada la Constitución de la República.
Cinco años después, la misma invitación no encontró respuesta y el evento no tendrá lugar, según reconstruyó El Observador. La Confraternidad, que a partir del miércoles presidirán el cardenal Daniel Sturla, el rabino Daniel Dolinsky y el pastor Jerónimo Granados, había pedido una reunión en el Plaza Alemania con la intención de convocar a la celebración interreligiosa.
Fuentes de la institución indicaron para esta nota que no lograron coordinar una cita ni tampoco una confirmación de interés para llevar a cabo el evento.
Desde el gobierno electo indicaron a El Observador que apostaron por invitar a referentes de todas las religiones en Uruguay para la asunción presidencial del próximo sábado.
La polémica
Al inicio del período, el cardenal Sturla celebró una misa en la Basílica de Nuestra Señora del Carmen –muy próxima al Palacio Legislativo– para rezar por los legisladores que recién habían asumido en sus bancas. A ese encuentro concurrió Lacalle Pou como presidente electo y Beatriz Argimón, sobre quien recaería la vicepresidencia.
Los referentes de la Confraternidad habían convocado también para el 2 de marzo a una celebración ecuménica. Ya en la previa se desmarcó la Iglesia Metodista a través de una carta de su pastor Raúl Sosa, quien escribió que se estaba "afectando a la laicidad".
Sturla, en cambio, afirmó ese día de febrero que la laicidad "no inhibe el hecho religioso" ni es "incompatible con la religión", al tiempo que defendió que "también lo católico es parte del Uruguay" y que "la iglesia es partera de la patria".
Dos semanas después, la Catedral de Montevideo recibió a las nuevas autoridades y el portal de la Presidencia de la República consignó el hecho.
"¿Cuál es el valor institucional de este hecho? ¿Dónde está el interés público de una actividad estrictamente religiosa? Los portales del Estado son para comunicación institucional, no para mostrar la agenda personal del Presidente. Mala señal para la laicidad", publicó en X –todavía Twitter– la dirigente de Casa Grande, Fabiana Goyeneche.
El economista Santiago Soto, futuro titular de la Asesoría Macroeconómica, escribió entonces, mientras citaba el artículo de la Constitución de la República: "'El Estado no sostiene religión alguna'. Habrá que defender también el legado batllista presente en nuestra Constitución. Un hecho inédito y además difundido oficialmente".
También el diputado colorado, Felipe Schipani, cuestionó aquel día el hecho: "El Sr. Presidente y los Sres. Ministros tienen todo el derecho de concurrir a título personal a cualquier ceremonia religiosa. Lo que no corresponde es que a través de los canales de comunicación del gobierno se divulgue dicha concurrencia. Cuidemos la laicidad".