26 de junio de 2014 17:56 hs

El abogado Adrián Leiza pertenece al tribunal disciplinario de la Conmebol pero, lejos del traje, la corbata y los libros jurídicos, viajó junto a su hijo a Fortaleza para alentar a Uruguay como un hincha más en el debut ante Costa Rica.

El resultado adverso precipitó el viaje de vuelta y ahora, aunque se muere de ganas de volver a suelo mundialista, respeta las cábalas y observará el partido ante Colombia por televisión.

El hombre de Liverpool atendió a El Observador y contestó sin evasivas todas las preguntas referidas a la sanción impuesta a Luis Suárez, el escaso peso político de la AUF y el futuro del órgano rector del fútbol local.

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Muchos de los miembros del tribunal que juzgaron a Suárez provienen de países sin ninguna tradición en el fútbol como Hong Kong, Islas Cook, Tonga o Islas Caymán. ¿Por qué no votaron los sudamericanos?

El reglamento de Conmebol, en ese sentido, es el mismo de FIFA, es decir, inhibe de actuar cuando el involucrado es de la misma nacionalidad. Yo no puedo actuar cuando hay un uruguayo a juzgar en la Conmebol. Pero otra cosa es que vos te excuses de actuar. Eso es decir que no querés participar.

Juan Pedro Damiani, Eduardo Ache, Jorge Larrionda y Eugenio Figueredo tienen cargos en FIFA. ¿Qué rol pudieron llegar a cumplir en la sanción definitiva?

Ninguno. Ellos cuatro integran distintos órganos FIFA hasta ahora. El tribunal de disciplina es una comisión más de FIFA, pero hay más de 30, está la de publicidad, la de contratos, hay muchos. Cada una tiene sus funciones y ni siquiera te conocés con los otros.

Eugenio Figueredo estuvo en la reunión desde donde salió la sentencia. ¿Cuál fue su papel?

Lo desconozco. Blatter también se lavó las manos en la decisión. Desde el punto de vista reglamentario, estrictamente, todos los tribunales son independientes entonces las sentencias se dictan por reglamentos y no por peso político. En lo personal desde hace un año que soy integrante de la Conmebol y nunca recibí una llamada de Leoz, Grondona o Figueredo porque los mando a freír papas.

¿Cómo se encuentra hoy la AUF en el mapa político de FIFA?

Uruguay políticamente no existe. Que la situación es inestable lo sabemos todos. Hoy no nos quieren en FIFA, eso lo saben todos los que están en el fútbol. Hay mucha gente molesta por las denuncias que se hicieron y es una realidad. Grondona tiene mucho peso en FIFA y en Conmebol, y la salida de Sebastián (Bauzá), que era querido por Blatter y la FIFA, pudo repercutir. La realidad es esa, a Suárez lo tenían marcado y políticamente no existimos.

¿Cuál es su opinión sobre la sanción?

A mi la sanción, como abogado, me parece desproporcionada pero se debe tener en cuenta que no es una actividad normal de jugadores de fútbol. Las agresiones más comunes en los partidos son piñas, codazos o patadas. Lo del mordisco llama demasiado la atención y no es la primera vez que ocurre. Es un jugador bárbaro, pero es verdad. Y Uruguay molesta deportivamente y no tiene peso.

¿La sanción se paga en amistosos también?

En amistoso que sean fecha FIFA creo que sí. En Eliminatorias y Copa América seguro. Recién me imprimí el fallo completo y lo voy a leer de noche en mi casa.

La delegación uruguaya va a presentar la defensa, más como un recurso jurídico que buscando un cambio en la pena. ¿Es así?

Exactamente. Por los antecedentes, las decisiones la cámara las confirma. Como mucho le bajaran un partido. No es un tema de Balbi, ni de Valdez ni de Pastoriza. En la AUF había que tener una autoridad y la mayoría los eligió. Uruguay, hoy para la FIFA, era una piedra que jorobaba y ante la mínima oportunidad no nos iban a defender.

¿Cuánto incide en el peso político viajar al Mundial con un ejecutivo provisorio?

Una cosa es un Uruguay estable políticamente y otra con un gobierno que tiene un mes y elegido a los tumbos luego de una renuncia. Ya hay clubes del medio local que no están de acuerdo en que estos muchachos continúen.

¿Y usted?

Liverpool todavía no tomo una decisión.

¿Volvería a trabajar en la AUF?

Ni loco. El fútbol cada vez está más desprestigiado y hay gente que no quiere entrar. A mí me pasó eso. Estuve tres años y estaba deseando irme. Entré a la Conmebol porque Sebastián (Bauzá) me habló del cargo, porque me gusta el derecho deportivo y era un cargo jurídico. Pero no volvería ni loco a un cargo político. Hay gente como Arturo del Campo por ejemplo, o Sebastián Bauzá, que ni locos vuelven a trabajar en la AUF.

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