Buena parte de las paredes de la oficina que tiene Atilio Cazajoús en el “superlocal” de la empresa de repuestos que fundó en 1968, sobre la calle Galicia, está tapizada con fotos suyas junto a diferentes personalidades. Schumacher, Scolari, Fangio, Beckenbauer y Havelange se hacen un lugar junto a políticos locales. Pero si a Cazajoús le preguntan cuál es su preferida, toma un portarretratos y muestra una foto donde se lo ve con el actual presidente no ejecutivo del consejo de administración de Santander Uruguay, Jorge Jourdan, y el reconocido futbolista brasileño Pelé. “Siempre tuve admiración por el negro”, dice. Lo suyo no es la oficina. Prefiere estar en el local. “A mí me dicen ‘el empresario Atilio’. No. Yo soy comerciante”, asegura enfático quien construyó de cero una empresa que hoy tiene ocho locales, opera en zona franca en Florida y emplea a 160 personas a quienes machaca la frase “acá el ‘no hay’ no existe”.
"Acá el 'no hay' no existe"
El fundador de Cymaco Repuestos habló de por qué se dice comerciante y no empresario y contó cómo surgió su famoso eslogan