El comportamiento en la vida cotidiana > VIDA COTIDIANA

“Air à boire”

Normas de convivencia de algunos siglos atrás para tener en cuenta en las próximas elecciones

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25 de octubre de 2019 a las 05:04

Vuelve a mi memoria una anécdota familiar. Sus protagonistas fueron mi abuela materna y una de sus cuñadas. Cuentan que un día,  la buena señora después de una elección, entró ufana por el zaguán de la casa de Viera y 19 de abril de Salto. Las puertas siempre estaban abiertas y se podía llegar al patio. Desde allí y como único saludo dijo: “Ganamos....” Esa palabra  bastó  para que a Misia Emilia la invadiera un dolor de cabeza considerable. Hermana política y cuñada tenían puestas sus esperanzas en partidos políticos distintos.

Las elecciones del 27 de octubre están muy próximas. Con las mismas o sin ellas, habremos dado un paso en democracia y a una democracia que nos caracteriza y nos llena de orgullo. No somos un “paisito” -olvidemos ese mote- sino una República libre e independiente que al despuntar el alba del lunes 28 de octubre nos encontrará a todos unidos y esperanzados.

Por esas casualidades que no lo son, encontré unas normas de convivencia de algunos siglos atrás. Son recomendaciones que no sonríen pero son simpáticas. Dicen así: “Nunca faltes a un compromiso que has realizado sea social o de negocios. Si no tienes más remedio, discúlpate de inmediato mediante una esquela o en persona”. Aparece “la esquela” que todavía tiene vigencia en la vida de relación. Prosigue. “Sé  puntual en la hora, preciso en el pago, honesto y considerado en tus transacciones, trates con pobres o ricos”.  “Nunca mires por encima del hombro de alguien que está leyendo. No te entrometas en una conversación donde no se te ha invitado ni debas participar. Evita hacer comentarios personales sobre el atuendo, los modales o los hábitos de una persona. Atiende a tu propia corrección en esos aspectos y verás que ya tienes bastante de qué ocuparte. Sé pulcro y cuidadoso en el vestir pero no seas excesivamente atildado”. Son unas espléndidas reglas básicas de comportamiento humano que no pierden vigencia.

El título de esta nota “amerita” como dicen mis colegas abogados, una explicación. Supe que hace muchos años “Air à boire” era en Francia, una canción que se entonaba alzando las copas como para hacer un brindis. Era desear un bien y a nadie se le ocurría chocarlas. Hoy hasta en “La traviata” de Verdi, los directores de escena creen lucirse y obligan a los cantantes a chocar las copas en lugar de alzarlas como en el “Air à boire”. Por eso desde nuestra tierra con copas o sin ellas, levantaremos nuestros corazones llenos de esperanza. No habrá un “ganamos” o “perdimos”.

Por otra parte y con  verdadera sorpresa, encontré a El Observador en Facebook. Admito que no soy asiduo lector de ese medio de comunicación. Allí están estas notas mías. Me perdonarán pero mi formación musical me lleva a pensar en el escrupulillo. Es la bolilla de metal que se coloca dentro de un cascabel para que suene. Con cascabel o sin él nuestros encuentros semanales aquí y periódicos en internet serán siempre una ocasión muy amable.

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