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¿Cuál es la película que más miedo te dio? Fede Álvarez, Mariana Enriquez y Dani Umpi, entre otros, lo cuentan

Con la excusa de Halloween, nueve voluntarios eligieron esa película que, en algún momento de su vida, los aterró y los dejó varias noches sin dormir

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31 de octubre de 2020 a las 05:00

Lo primero: un estímulo. Puede ser el golpe de una puerta. El silbido del viento en la ventana. La posibilidad latente del peligro.

Lo segundo: la reacción. Los pulmones se llenan de aire. El corazón centrifuga sangre. Las pupilas se dilatan. El vello corporal se eriza. Los músculos se tensan. La adrenalina fluye. El cuerpo se prepara.

Lo tercero: el final. La huida. El salto. La defensa. El golpe. La calma.

El miedo es la reacción biológica que nos unifica a todos como animales. Lo sentimos nosotros, los caballos, los delfines, las tarántulas y el resto de las especies.

El miedo no se atiene a razones. Ataca sin aviso. Produce cambios radicales en el sistema y propicia la supervivencia.

El miedo es incontrolable. Tendrá variantes, grados, dimensiones. Pero está. Siempre.

El miedo es adictivo. “Es maravilloso en pequeñas dosis”, dice el escritor inglés Neil Gaiman en el ensayo La vista desde las últimas filas. Y sí, el subidón puede llegar a ser placentero. Hace que lo persigamos. Que nos acerquemos cada vez más al abismo.

El miedo es plata. El miedo vende películas, libros y series. El miedo engendró un género extremadamente redituable: el terror. Y el terror es lo único que llega a ser económicamente casi tan prolífico como la pornografía. Se gasta poco y se gana mucho. Por eso es lógico que se hayan cruzado varias veces.

Por último, el miedo no es Halloween, pero Halloween nos habla de él. Gracias a esta celebración importada de raíces paganas, cada 31 de octubre es una enorme excusa para que se produzca un acercamiento particular al terror, y eso se ve reflejado en las redes sociales, en los canales de televisión, en los sitios de streaming. Es un mes para celebrar lo escabroso, lo tétrico, esas manifestaciones que, aunque deberían causarnos rechazo, nos seducen. Porque el miedo es, claro, seductor. Por eso el cine de terror ha sido tan exitoso. Tan fascinante.

Hablar del género es hablar de sensaciones compartidas. Es probable que si sentamos a dos personas diferentes frente a Stalker de Andrei Tarkovski, por ejemplo, las opiniones o experiencias terminen siendo muy opuestas –fastidio, admiración, pleitesía, rechazo–. Sin embargo, si sentamos a estas dos mismas personas ante los gritos demoníacos de Regan en El Exorcista,  es probable que la respuesta sea, al menos, más cercana. La intranquilidad, los nervios, la tensión y los escalofríos seguramente estarán.

Hay en el terror, además un carácter de ritual que se pega a la adolescencia y lo convierte casi que en un pasaje a la adultez. Incluso aquellos que prefieren escaparle al género han tenido alguna que otra reunión entre amigos a la luz de Pesadilla, Viernes 13 o Poltergeist, y suelen ser experiencias que terminan dejando más huella en la memoria de lo que parece. Para algunos esas instancias son aterrizajes casi exclusivos, puntuales. Para otros es solo el comienzo de un camino sin fin.

Es a caballo de esas ideas, entonces, que aparece esta nota, esta colección de sustos. La consigna fue preguntarle a nueve espectadores, algunos más adeptos al terror, otros menos, cuál fue la película que más miedo les dio y por qué.

Quizás, para ir abriendo boca y en un ejercicio autoconsciente de “sé que yo no cuento pero igual quiero dejar mi película”, cerramos con la siguiente imagen: la de Samara, el fantasma de larguísimo pelo negro y vestido blanco, reptando desde un aljibe espantoso en medio de un bosque todavía más espantoso, atravesando la pantalla de una televisión, quebrándose de maneras tétricas. Es La llamada (Gore Verbinski, 2002), una película que sufrí a los nueve años y que por el trauma que me dejó a veces todavía veo la silueta ocultándose por los rincones. Me congela la sangre. Y me encanta. 

Fede Álvarez 

Director de cine (Posesión Infernal, No respires y La chica en la telaraña)

Mi elección es 28 días después –se llamó Exterminio en Uruguay– porque me dio mucho miedo de adulto, y no de niño o adolescente como muchas otras películas que vi. 28 días después habla del odio y de la rabia como algo contagioso y con la capacidad de destruir al mundo. Viviendo en Estados Unidos hoy en día, ese concepto es cada vez más aterrador.

Mariana Enriquez  

Escritora y editora del suplemento Radar de Página 12

Es curioso, pero las películas que me dan miedo no me parecen necesariamente buenas. Por ejemplo, me dio mucho miedo Sinister, de Scott Derrickson; las películas en super 8 sobre crímenes de unas familias me parecieron tremendos, pero la película no me gusta mucho además de eso. O me dan miedo momentos: el final de The Blair Witch Project por ejemplo (toda la película me resulta muy tensa, sin embargo). The Shining que me parece extraordinaria no me da nada  de miedo; en El Exorcista me dan miedo todas las escenas con la madre de Karras, pero casi nada de lo sobrenatural, excepto el momento en que Karras escucha la grabación de Regan hablando como demonio. De todos modos puedo decir que El Exorcista da miedo. También me dio mucho miedo la primera Nightmare on Elm Street, que vi en cine; de grande ya no. Creo que la película más aterradora, para mí, es Mulholland Drive de David Lynch. La escena del mendigo, esa pesadilla narrada y hecha realidad, me pareció espeluznante. Es lo peor imaginable: que una pesadilla aterradora efectivamente exista.

Dani Umpi 

Músico, escritor, artista

Cuando vivía en Montevideo tenía al lado de mi cama una foto de la película La huérfana, y esa fue mi preferida por mucho tiempo. Me gustan mucho las películas sobre niños malvados. Mi pasión por el cine de terror va por ahí. Por eso antes estuvo El Exorcista, que la vi con todos los rituales adolescentes: el VHS, juntarse entre amigos; fue muy impactante. Cuando la restauraron, la exhibieron en el Cine 18, que estaba donde ahora está Renner, y seguía dándome miedo. Esa película tiene algo en su estructura y en su ritmo que sobrepasa al terror. Y también está la banda sonora de Mike Oldfield y unos efectos que para la época estaban muy bien y que hasta ahora se mantienen. Para mí es un clásico que trasciende al género, cada escena es icónica y puede ser enmarcable.

Fiona Pittaluga 

Realizadora y directora del José Ignacio Film Festival (JIIFF)

Me quedo con Funny Games, de Michael Haneke, por la desesperación que genera su historia hiperrealista en la que todo puede pasar porque la locura no tiene límites. No recuerdo específicamente cuándo la vi, pero seguramente mientras estaba estudiando cine. A raíz de esa película empecé a ver varias de su director y terminé en una que amé: El séptimo continente.

Pablo Stoll

Director de cine (25 watts, Whisky, Hiroshima 3)

Por orden cronológico: una película inglesa de la que no sé el nombre vista en Al filo de la medianoche, canal 4, 1983 o circa. Recuerdo la imagen del asesino mirando por la ventana. En la etapa VHS una de explotation zombi, italiana pero hablada en inglés de Bruno Mattei, llamada premonitoriamente Virus. Esa me dio mucho miedo o por lo menos la tuve en la cabeza todo este tiempo.

Más acá me asustó Vampyr, que la vi en Sala 2 solo. La versión japonesa de Dark Water me asustó, la escena de la ducha de La maldición también. La coreana Howling es muy inquietante. La última que me asustó fue It follows. Aprovecho la ocasión para recomendar una poco vista que me gustó mucho y también asusta: Another evil. En realidad es interminable la lista: Pesadilla 3, puede entrar. Los 7 vampiros de oro, en canal 10 me dejó sin dormir por meses. Y Henry: portrait of a serial killer también.

Kristel Latecki 

Editora de Piiila, periodista de EPA (TNU) y Fácil Desviarse (Del Sol FM)

Soy bastante miedosa, por lo tanto no suelo mirar películas de terror. De chica me traumó tanto Chucky como un programa “documental” sobre la autopsia a un extraterrestre, al punto que siempre me fijaba atrás de la cortina de la ducha y abajo de la cama para ver que no estuvieran ahí.

La última película de terror que vi, me asustó y me gustó fue Midsommar de Ari Aster. Es un terror psicológico terrible, de esos que son verosímiles, y ahí yace su crudeza. Pero está acompañada de un contexto tan rico en detalles y belleza que por momentos te olvidás que están pasando cosas horribles y querés saber más sobre la religión y la mitología de esas personas. Fuera de eso, es una película súper violenta, perturbadora y desgarradora a nivel emotivo.

Dicho esto, estoy por ver Hereditary, también de Ari Aster, desde que salió y no he podido reunir las fuerzas para animarme.

Christian Font 

Periodista y crítico de cine

Si hablamos de sustos, nunca ninguno superó lo que me generó la primera película de terror que vi, a pesar de que la vi entre amigos: me estrené con la adaptación de Cementerio de animales de Stephen King. Al día de hoy me siguen generando escozor muchísimas de sus escenas. No sé si es una gran película, pero la recuerdo particularmente aterradora, sobre todo tomando en cuenta el contexto. El gato que es revivido me quitó el sueño varias noches.

Después me interesa todo aquello que pasa más por el terror psicológico, con buenas dosis de suspenso, donde la banda sonora, la iluminación y los recursos de forma y estética juegan un partido interesante. En ese sentido, la última que recuerdo es Let the right one in, del sueco Tomas Alfredson. Me pareció estupenda, y de hecho me llevó al INAU a presentar un pedido de recalificación, porque le habían puesto para mayores de 18 y entendí que era un disparate. Pude acceder al informe de los calificadores y efectivamente ninguno había hecho una valoración de la película, sino que todos hablaban de aspectos emocionales y con muchos prejuicios. Estaban muy desactualizados en su horrorización. Y esa fue la última que me gustó de veras. No sé si genera grandes sustos, pero te acompaña con una sensación de opresión e incertidumbre a cada paso.

Maco 

Ilustradora y artista gráfica

En El resplandor recuerdo haber pasado nervios en la escena del laberinto, esa en la que la toma es muy cerrada y no se ve si Jack está cerca o lejos, o si se están alejando o acercando. También me ponían nerviosa los diálogos con Hannibal Lecter en El silencio de los inocentes. El intento de sacarle la ficha a la policía para usarla en su contra, y el miedo de que se escape! La ventana secreta también me puso muy nerviosa. En general me dan más miedo las películas de suspenso que las de terror. Y creo que más aún las psicológicas inspiradas en trastornos psicóticos reales. Seguro me asustan más esas que las de monstruos o cosas paranormales.

Diego González  

Comunicador, conductor de La letra chica (TV Ciudad) y La mesa de los galanes (Del Sol FM)

He ido pasando por etapas en las que me asusta más una película que otra, y creo que hoy casi no me asusta nada, pero tengo el recuerdo de una que se llama Los niños del maíz. Las películas que tienen a los niños en su eje temático me ponen especialmente tenso. Y esta, que es bastante vieja y que tuvo una remake, se ambientaba en el campo y los niños eran muy particulares y tenían tremenda cara de desquiciados. Búsquenla y tengan miedo.

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