Nacional > Abogado de asesino de Brissa

"Defensores de oficio atendemos al 90% de los enjuciados, porque no pueden pagar"

El profesional espera el resultado de una pericia semiológica y apunta su estrategia a mostrar que el homicida de niña de 12 años es inimputable

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11 de febrero de 2018 a las 05:00

Luego de 12 años como defensor de oficio, a fines de noviembre pasado, estando de turno, a Diego Moreira le cayó entre manos uno de los casos más sensibles de su carrera. Brissa González, de 12 años de edad, había sido violada y asesinada. Y él debía defender al asesino. Recibió insultos en redes sociales al punto que el Colegio de Abogados salió en su defensa, que es como decir que salió en defensa del Estado de Derecho, que solo es pleno cuando todos los ciudadanos tienen derecho a una defensa. Nueve de cada 10 uruguayos que deben enfrentar la Justicia no pueden pagar un abogado y recurren a los defensores de oficio, a los que les toca tener entre manos entre 80 y 90 casos por mes. Moreira asegura que a pesar del gran volumen de trabajo nunca un cliente le recriminó su actuación.

Me imagino que tiene conocidos colegas que trabajan en grandes estudios. Cuando un abogado de oficio llega al juzgado a atender a su cliente ¿siente que este tiene una diferencia con quien puede pagar un abogado?
Los defensores públicos en el ámbito Penal atendemos a más del 90 por ciento de quienes deben enfrentar un juicio porque no puede pagar un defensor privado o a veces porque lo eligen. La Constitución establece que nadie puede quedar sin defensa. Cuando llega ante la Justicia se le pregunta al imputado si tiene defensor particular y si no tiene se le designa uno de oficio. El volumen de trabajo es muy importante pero no creo que sea tan diferente la situación del acusado.

¿Usted puede negarse a aceptar un caso?
No. Hacemos turnos. Me llaman de Fiscalía, me avisan que está un indagado por tal delito y si se le designa defensor público este no puede negarse, salvo que la víctima sea familiar o tenga algún impedimento similar.

¿Cuántos casos atiende por día?
Yo sigo a un juez, que en mi caso es Blanca Riero, estoy de turno dos semanas al mes, y tengo unos ocho casos por día.

O sea entre 80 y 90 casos al mes.
Sí, más o menos

¿Se puede trabajar bien con ese volumen de trabajo?
No es lo ideal. Ahora con el nuevo código nombraron más abogados de oficio, pero aunque no sea lo ideal dentro de todo se puede trabajar bien.

¿El que pagó un abogado particular no tiene ventajas?
Naturalmente que si un abogado está para un solo caso la atención que le puede destinar es mayor. Mi experiencia es que no he tenido problemas de omisiones o que alguien me haya dicho que estuvo desconforme. Y he tenido hasta 10 o 15 expedientes que responder a acusaciones fiscales a la vez.

¿Nota un cambio en la actitud o la impronta personal de sus clientes con el paso del tiempo?
Se han incrementado los casos de drogas y eso genera un cambio. Desde 2005 hasta ahora de 10 casos la droga está presente en 8 aproximadamente. Ese es un cambio importante.

¿Hay arrepentimiento entre los delincuentes?
Hay de todo. Algunos te dicen que están arrepentidos, otros no.

¿Es cierto que el delincuente conoce la ley y se mueve en función de ese conocimiento?
Algunos están más interesados y saben cuáles delitos son inexcarcelables o no. Conocen por ejemplo en qué delito se puede pedir la libertad, como la rapiña que en el viejo código no se podía pero en el hurto sí, y reclaman eso.

¿El abogado genera un vínculo humano más allá del profesional como para, no sé, decirle mira qúe macana que hiciste?
Con algunos sí. Me ha tocado defender a un hombre que con 30 años no tenía antecedentes, con familia y le pregunté: '¿Qué pasó, por qué te metiste en esto?' Y me dijo que fue la droga. Hay determinadas personas con las que se puede hablar y muestran sincero arrepentimiento.

¿Es necesario que le cuente la verdad al abogado?
Sí, para hacer una estrategia de defensa. Yo tuve en facultad al doctor Marabotto y decía que es como el que va al médico si no dice lo que tiene no puede establecerse un diagnóstico. Te dicen fui yo, busquemos atenuantes u otro camino, pero sino, no se puede llegar al fondo del asunto.

¿Cuál fue su caso más complicado jurídicamente?
Jurídicamente una rapiña por la que procesaron a un hombre que negaba y su familia también decía que estaba mirando televisión al momento del asalto. Yo les creía. Lo procesaron porque una clienta y una cajera lo identificaron. Hicieron una vista de presos desde arriba e identificaron al más diferente, al más morochito. Pero al tiempo detuvieron en otra rapiña a uno que confesó que había rapiñado a ese supermercado. Se hizo un nuevo reconocimiento y se identificó al verdadero porque la pura confesión no alcanza.

¿Le pasó que procesaran a un cliente y usted tenga la convicción de que es inocente?
Bueno, la convicción puede ser relativa. Hay casos en que veo que no alcanzan las pruebas y sin embargo los procesan.

Cuando está convencido que es culpable ¿igual apela?
No, ahí no.

¿Y si el acusado se lo pide?
La defensa es quien lleva la estrategia. Porque si dice que no fue pero hay pruebas evidentes la defensa no va a apelar porque el tribunal te lo va a rebotar. A veces hay diferencias con el patrocinado pero generalmente cuando son responsables no piden apelación porque saben que pierden.

¿Y humanamente cuál fue es el caso más difícil?
Recién empezando, en Libertad, un padre de crianza mató a un niño cuando la madre estaba fuera del país y quería llevárselo. Mató al niño con un machete y con una trincheta intentó suicidarse. Ese fue un caso duro y luego está el de Brissa.

¿Qué fue lo más difícil en el caso de Brissa?
Y bueno, al principio cuestionamos el proceso porque entendimos que no había pruebas y él negaba. Luego aparece un palo y retiramos la apelación. Pero él sigue manifestando que tiene un fallo de memoria.

¿Le cree?
Es lo que tenemos. El 25 de enero hicimos una audiencia reservada con una semióloga para ver si el informe técnico se pronuncia sobre esto de la pérdida de memoria.

¿Si le da la razón qué puede hacer el juez?
El fiscal pidió el máximo de pena. Pero el Código Penal exime de pena a quien haya cometido un acto ilícito y no esté en uso de sus facultades. Ahora hay que ver si esto lo comprende al acusado. En ese caso sería declarado inimputable e iría a una institución psiquiátrica.

O sea que la estrategia apunta a su inimputabilidad.
Sí, vamos a ver que dice la semióloga y algún otro informe.

Recibió insultos por este caso.
En internet todo tipo de insultos, sobre todo cuando apelamos. La gente que no entiende es lógico que se sienta mal. Hemos tratado de explicarle la importancia de que tengan defensores. Alguien dijo que si me pagaran plata se justificaba que hiciera el esfuerzo. Y hago el mismo esfuerzo que si fuera particular. Un preso tenía abogado particular y cambió a uno de oficio, me tocó a mí, pedí unas pruebas y logré su libertad después de cuatro años de haber estado preso. Yo estudié en la misma facultad, la diferencia es que a mí me paga el Estado. Hay buenos y malos en lo público y lo privado.

¿Cómo se siente más allá del derecho de defender este tipo de asesinos cuando pone la cabeza en la almohada?
No es fácil pero uno tiene que formarse una coraza. Uno no se puede desprenderse de lo humano, no somos solidarios con el delito, si la pena es justa es justa.

Cuando el proceso está en curso y se sabe que es responsable ¿cuál es el papel del defensor?
Bueno, que la pena sea justa, encontrar algún atenuante. El 90 por ciento se sabe que son responsables y ahí se trata de buscar la proporcionalidad en la pena de acuerdo al mal causado.

La gente no advierte que en esto se juega el estado de Derecho.
Falta mucha conciencia. Se nota en algunos comentarios. El abogado no es solidario con el delito sino que busca que se respete el estado de Derecho.

¿Cuánto cobra un abogado de oficio?
En la capital 70 mil pesos.

Si cobrara privado 80 clientes por mes ganaría más ¿no?
(Se ríe) Eso sin dudas.

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