Nos formamos con instructores del FBI. Ahora nosotros estamos replicando esa formación
¿Replicándola acá?
Sí, acá en la Guardia Republicana. Incluso el año pasado ya estuvimos en Francia coordinando, después vinieron los franceses y nos certificaron también.
Del FBI, ¿qué es lo más importante que recuerda?
De aquella formación en el FBI lo más importante que me quedó es que hay que ganar tiempo. Ese es el objetivo básico.
¿No importa a qué costo?
Por supuesto, a nosotros nos importa la vida.
Camilo Dos Santos La vida claro que sí, pero ganar tiempo ¿significa ofrecerle al delincuente un avión, plata?
No. Ganar tiempo significa asegurarnos y cumplir los procesos que hay y los métodos que existen en lo que es la negociación táctica policial, que difiere mucho de una negociación particular. Porque si vas a los conceptos de lo que es negociación existen también tres teorías de la negociación, pero en sí nosotros en la negociación táctica policial utilizamos uno solo. Entonces ganar tiempo para asegurarnos de que el proceso se está cumpliendo, ganar tiempo para que la persona se dé cuenta que estamos para ayudarlo, ganar tiempo para que las personas que se encuentran en una situación no querida y con tiempo de vida pueden no estar seguras. ¿Qué se ofrece o qué demandas se cumplen? No es el negociador que lo decide. Esto de negociar en situación de rehenes no es como en las películas, es importante destacarlo. Nosotros formamos parte de un engranaje, esto es una maquinaria que se llama situación de crisis, donde hay un comando de crisis que son superiores nuestros y el negociador es el vehículo que existe entre la situación dada con la toma de decisiones.
Lo que está diciendo es que el negociador hay cosas que puede decidir y otras que no.
Siempre está en contacto con un superior que le dice cómo proceder. El negociador no decide nunca, es un negociador técnico.
"Hay que desmitificar un poco lo que es el negociador, no es un semidiós, no tiene todo el poder y malo sería que lo tuviera porque puede llegar a obstaculizar un procedimiento policial complejo"
Hay una decisión política de cómo proceder, por ejemplo.
Hay una decisión policial.
Además de ganar tiempo, ¿qué otra cosa hace el negociador?
El negociador cumple dos roles, de negociador y de integrante de una fuerza táctica. Nosotros seguimos siendo policías, no podemos perder ese horizonte, somos policías, estamos tratando de solucionar una situación en conflicto que en el 90% de los casos lo único que necesita esa persona es ser escuchada. Nosotros tenemos una premisa, todos tenemos algo para decir y todos tenemos algo para ser escuchados y en base a eso trabajamos.
¿Es normal tener 100 casos por año?
En 2016 tuvimos 100 casos porque la figura del negociador fue buena y la empezaron a utilizar para todo.
¿Por ejemplo?
Dirimir un conflicto en una casa. Llamaban al negociador porque la persona no le hacía caso a los primeros policías que llegaban al lugar y no daban tiempo de tratar de solucionarlo. Entonces nosotros habíamos puesto límites porque eso ocasiona un desgaste en la fuerza efectiva. En 2017 ya tuvimos 80, ya bajamos. En 2018 tuvimos 82 casos. La idea es el negociador táctico policial tienen que estar en situaciones de crisis.
Camilo dos Santos ¿Cuál fue la más crítica que le tocó?
Esta de la peluquería Amor mío. Porque nosotros habíamos sido entrenados por toma de rehenes por acción delictiva, en caso de conflicto familiar pero nunca en Uruguay hubo tanta cantidad de rehenes. Después la mayoría de casos son por violencia doméstica, por tentativa de suicidio o por gente que está desequilibrada psiquiátricamente.
¿Ha fallado en algunos casos?
Por suerte no. También estamos preparados para cuando pase, con todos los mecanismos que vamos a tener que activar de apoyo psicológico porque todavía no hemos perdido. No conocemos el fracaso. Creo que es malísimo porque tenemos que conocer el fracaso para saber cómo vamos a poder pararnos de ahí en más.
"Está el negociador que empieza a hablar, el negociador primario que es el que entabla empatía, si no logra esa empatía ese no puede seguir"
El delincuente sabe que el negociador es policía, no es que viene un psicólogo o un médico y normalmente el delincuente ve al policía como un adversario. Es como antinatural que sea un policía que negocia con un delincuente ¿no?
El negociador lo que hace es ofrecerle un abanico de posibilidades. ¿Te acordás el Castillo de la suerte de Cacho de la Cruz que abrías puertas? Se da un abanico previamente establecido con nuestros comandos de crisis y se le abre ese abanico. En definitiva, la que decide es la persona, nosotros le indicamos: puerta uno tal cosa, puerta dos, tal otra, puerta tres no te conviene. Esto lleva mucho tiempo, es impensado, por ejemplo, esto de la peluquería Amor Mío se solucionó en casi cinco horas. Nosotros habíamos hecho un estimativo fácil de 10 o 12 horas porque lleva mucho tiempo, lleva tiempo de hablar pero también, la persona se da cuenta que vos querés ayudar pero no importa… volvemos a lo mismo, la Policía tiene una misión que es la salvaguarda de la vida tanto de la personas que se ven involucradas en la situación como de quien propicia la situación.
¿Quién es el que decide cuando no va más y hay que pasar a la acción?
Nosotros aconsejamos eso. Hay un momento que se agota lo que se llama el proceso de negociación.
¿Cómo lo perciben?
Tenemos todo un método, tenemos lo que se llama la escalera de comportamiento o de conducta que según el caso es la que se va a adecuar y nosotros llevamos una cronología de todo. Incluso grabamos lo que se habla, si estamos cara a cara estamos filmando también porque eso le da garantía a ambas partes, pero a nosotros nos sirve para ir evaluando permanentemente. Porque no es un negociador, es un equipo táctico de negociadores que está compuesto por dos personas mínimo, pero por lo general nosotros trabajamos de tres o cuatro.
¿Y el resto qué hace?
Cada uno tiene su misión. Está el negociador que empieza a hablar, el negociador primario que es el que entabla empatía, si no logra esa empatía ese no puede seguir, tiene que hablar otro y hay otro que está al lado de él que lo está evaluando, negociador secundario, evalúa permanentemente al primario y está recogiendo la información de los otros dos negociadores que están trabajando en el área, entrevistándose con testigos, rehenes que salieron, con policías que actuaron en primera instancia. Ese es un trabajo muy arduo, es agotador.
Camilo dos Santos ¿Las promesas que se le hacen siempre hay que cumplirlas o pueden ser mentiras?
El negociador nunca miente. Tampoco promete nada irreal.
"Necesitamos respeto de los medios en lo que se llama la zona fuera de conflicto que es el último perímetro de seguridad que existe"
¿En este caso se le cumplió al muchacho?
En este caso estamos bajo secreto de presumario, no podemos hablar de este caso.
Pero lo normal, vamos a otro caso hipotético, si se le dice: si vos salís yo te voy a poner con un conocido tuyo en el interior. ¿Hay que cumplir eso?
Volvemos al punto original. Si nosotros decimos que vamos a cumplir una demanda es porque tenemos el aval de nuestros superiores, nunca vamos a cumplir y nunca nos vamos a comprometer porque en definitiva el que se está comprometiendo es el negociador. Entonces si nuestros superiores no avalan esa medida nosotros no lo vamos a hacer. Todo depende, hay que desmitificar un poco lo que es el negociador, no es un semidiós, no tiene todo el poder y malo sería que lo tuviera porque puede llegar a obstaculizar un procedimiento policial complejo. Ha habido casos internacionales donde el negociador empatiza tanto con el delincuente que obstruye todo el procedimiento porque se cree que tiene la solución. Nosotros formamos parte de un gran equipo.
¿Y ustedes en el momento que están hablando con el delincuente están haciendo a su vez un perfil?
Sí, por supuesto. Incluso cuando la situación es muy difícil nosotros le pedimos al Hospital Policial un psicólogo. En nuestras expectativas está tener un psicólogo que forme parte del equipo. Una vez sola convocamos, que fue la primera negociación que yo tuve, que fueron 12 horas y media cara a cara. Fue una persona que estaba desequilibrada, tenía de rehén a la madre de 82 años y él tenía 62. Tenia un machete y la llevaba todo un día sin comer, sin tomar agua y la mujer estaba descompensada.
"Todavía no hemos perdido. No conocemos el fracaso. Creo que es malísimo porque tenemos que conocer el fracaso para saber cómo vamos a poder pararnos de ahí en más"
¿Cómo fue el manejo?
Terminamos con incursión táctica.
No hubo manera…
No, tuvimos… ya casi terminando la negociación el hombre dio señales de querer cambiar la conducta, pero también ahí nos pasó una cosa... Un fotógrafo de un medio se filtra en el perímetro y era de noche y saca una foto con flash. Y ahí ya lo perdimos. Yo cuando vi el flash dije, lo perdí. Y lo perdí en serio.
Falla de seguridad en el perímetro.
Hubo de todo porque fue de las primeras intervenciones.
Con situaciones como la del otro día ¿se aconseja un bloqueo informativo total?
Sí.
Para un periodista, que esté pasando un hecho grave y no poder informar… se puede informar pero no estar ahí.
Yo valoro muchísimo el trabajo de ustedes pero es un tema que tendremos que abordar en el futuro ¿Cuál es el gran problema de esta sociedad actual? El caso de la peluquería desnudó una realidad de una sociedad fría y morbosa donde por las redes sociales le llegaban al tipo mensajes de: matate, hay que matarte. Porque yo lo leí después, en ese momento no, pero después lo leí. A las redes sociales del tipo estaban llegando todos estos mensajes.
Eso atentaba contra la negociación.
Si atentara contra la negociación no importa porque yo busco remarla. Pone en riesgo vidas inocentes. La gente en el anonimato opina, pero está propiciando y puede precipitar una situación que capaz no fue la buscada.
¿No se puede bloquear el celular?
Nosotros vamos a ese camino de poder encapsular toda esa área. Se está estudiando. Pero necesitamos respeto de los medios en lo que se llama la zona fuera de conflicto que es el último perímetro de seguridad que existe. Primero por seguridad de ustedes, segundo porque no pueden tener una toma directa del lugar, por más que nos hayan hecho trampa. Se han subido a azoteas, han hablado con gente y uno a veces hace la vista gorda pero la idea es trabajar muy en serio y muy juntos con los medios para poder brindarles información a ustedes que sí se puede brindar, y a su vez asegurar el área para poder trabajar.