Alejandro Domínguez trabajó en la empresa familiar Los Domínguez junto a su padre y su tío, durante más de 10 años. Con 23 años, situaciones familiares lo llevaron a tomar las riendas del negocio durante un lustro. En paralelo, nació su propio emprendimiento: Iberpark. Empezó como un parking y lavadero de coches en el Centro. Su padre lo había arrendado y él lo gestionaba. En la garita donde se cobraba se le ocurrió poner un kiosco. A Alejandro Domínguez le empezó a interesar cada vez más el negocio, y su padre se lo cedió. A partir de allí el kiosco tomó más protagonismo que el lavadero.
Hacia el 2001, se trasladó a un local vecino en forma de autoservicio. Se dedicó simultáneamente a los dos negocios –familiar y propio–, hasta que decidió dedicarle mayor tiempo a desarrollar Iberpark, y se retiró del negocio familiar. En un camino repleto de cambios y mucha constancia, Iberpark luego de 20 años ha logrado posicionarse como una boutique gourmet. Próximamente abrirá en Punta Carretas Shopping su octavo local y el año que viene otro en Las Piedras.
"En el área gourmet, los productos nacionales están empujando a que la categoría crezca"
Comenzó con un kiosco en un lavadero de coches, y hoy Iberpark está a punto de abrir su octavo local. Al cumplir 20 años de trayectoria, su director habla sobre la evolución de la cadena y el consumo local