7 de junio de 2013 21:00 hs

¿La Academia es consciente de que los profesionales tienen cada vez más problemas de lectoescritura?
Sí, es un problema de larga data que la Academia ha recomendado analizar e hizo pública su posición, además de fomentar de todas las formas posibles que el español sea lo mejor escrito posible. Hay otro inconveniente que es la elaboración de los programas, en donde la Academia no tiene ninguna injerencia.

¿No se le consulta a la Academia sobre esto?
No es una actividad en la que la Academia participe regularmente. Y, además, pasa por otro lado: el cambio cultural que estamos padeciendo, en que la cultura escrita le está dando lugar a la oral otra vez, y por ende la escritura se ha convertido en una herramienta que no se domina.

¿Cómo se hizo evidente para la Academia que el uso de la lengua empeoró?
Estamos conectados de distintas maneras con la enseñanza del español, tanto en el ámbito universitario como en secundaria y primaria, y se va viendo, no con elementos medibles sino con la observación directa y sencilla, las dificultades de conservar un léxico más amplio y más rico. Hay problemas de ortografía –para que sea medianamente aceptable en términos generales–, complicaciones en la sintaxis, la elaboración de frases… Todo eso es una especie de proceso que se va elaborando a lo largo de los años, que se ve en retroceso y no en avance. Es una visión que puede compartir cualquier maestro o docente universitario de una situación que sucede en su cátedra.

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¿A qué responde este aumento en las dificultades?
Al cambio en los hábitos de lectura. Nuestra formación, generaciones de hace 40 años, se basaba en lo escrito, en lo leído, en la redacción y en el ejercicio habitual de la escritura con una exigencia normativa muy importante. Hoy no tiene importancia la corrección del idioma; se escribe en internet mensajes informales, y no hay una exigencia que se imponga de sintaxis o de dicción. Se busca la rapidez, la agilidad, la respuesta inmediata.

¿Qué ha hecho la Academia para preservar el buen uso del idioma?
Primero que nada investigar cómo va cambiando en el tiempo, cómo se va definiendo según la evolución histórica. Y en segundo lugar promoviendo estudios, relacionados con el diseño de nuevas formas de estudiar la evolución de la lengua.

Pero ¿a ustedes les preocupa la situación?
Por supuesto, es una preocupación constante, que tiene que ver con todas las manifestaciones de la lengua. Porque para eso está la institución, en todos los países, las academias fueron creadas con esa intencionalidad, como observatorio, como centro de promoción del uso y conocimiento de la lengua, y del conocimiento de las características que diferencian distintas regiones del español.

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