Juan Reinaldo Sánchez se jacta de conocer muy bien a Fidel Castro. Fue escolta personal del líder cubano entre 1977 y 1994. Ahora, ya retirado, tiene cosas que contar. Sánchez publicó recientemente sus memorias: La vida oculta de Fidel Castro, y en ella promete revelar los "secretos más íntimos" del revolucionario cubano.
Tal como relata Sánchez, todo era amor ciego hasta que se enteró de que Fidel Castro era un "capo del narcotráfico". El exguardia dice que "controlaba los micrófonos del despacho de Fidel, que pedía grabarlo todo" y un día de 1988 le indicaron que no registre una charla con el ministro del Interior, el general José Abrantes. "Dos horas después, me extrañó que no me hubiese pedido el whisky Chivas Regal 12 años que siempre me pedía (...). Preocupado, abrí un momento el micrófono... y oí lo que no debía: Castro estaba aprobando amparar a un narcotraficante de cocaína, por mediación de Abrantes. ¡El héroe al que había sacrificado media vida... actuaba como padrino de la cocaína...!", afirma Sánchez.
Según el relato, Castro mandó a fusilar al ministro porque temía que el narcotráfico manchara su gobierno. Con el dinero, Sánchez denuncia que Castro "subvenciona movimientos de izquierdas en América Latina" y "engorda sus cuentas bancarias en Suiza". Según su opinión, el presidente venezolano, Nicolás Maduro, es un "títere castrista".
La deserción
Juan Reinaldo Sánchez pidió retirarse. "Rechacé otros trabajos cerca de Castro... Y por eso me acusaron de alta traición: me torturaron, me encarcelaron dos años. Y allí dentro juré a Dios que contaría un día la vida oculta de Fidel Castro", relata quien ahora dice contarlo todo en sus memorias.
El trabajo del escolta comenzó cuando Sánchez tenía 27 años. Él "velaba por la integridad física" del comandante: lo acompañaba en "viajes secretos al extranjero, a sus veinte mansiones ocultas". Según Sánchez, "Castro vive en el máximo lujo, y la favorita de sus suntuosas mansiones está en Cayo Piedra, una isla caribeña a una hora de Cuba a bordo de su yate Aquarama II".
Sánchez afirma que los cubanos no saben de los "cuatro yates de lujo" ni de la isla. "Muy pocos privilegiados han pasado por la isla, uno de ellos Gabriel García Márquez", acota. Sánchez dijo a La Vanguardia que Castro le regaló al escritor colombiano un "chalet lleno de micrófonos ocultos" porque Fidel "espiaba todo".
"¡Tiene microfonado al país entero! Nadie dice nada en Cuba sin que Fidel se entere. Yo sé dónde se custodian las cintas", relata el exguardaespaldas, que se dedicaba a anotar todas las actividades de Castro, los lugares que visitaba, qué comía y qué bebía.