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“Fue mi bala”: la confesión de Tranquilino Machado que un Tribunal de Honor absolvió y Lacalle Pou no homologó

El coronel retirado, procesado por el homicidio de Ramón Peré, aseguró que para la Justicia Militar de la época investigar el caso era un “subproducto”

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28 de octubre de 2020 a las 05:03

El coronel retirado Tranquilino Machado admitió ante un Tribunal de Honor del Ejército ser el responsable del asesinato del estudiante de veterinaria y militante de la UJC, Ramón Peré, el 6 de julio de 1973 pocos días después del golpe de Estado. 

“Sí yo tiré y sí yo le pegué al individuo (...), yo tiré y fue mi bala y ya está”, manifestó ante los generales Miguel Giordano, Héctor Tabárez y Gerardo Fregossi –el actual comandante en jefe del Ejército– en el año 2018 en el marco de un tribunal dispuesto por el gobierno de Tabaré Vázquez.

Pese a la confesión, los generales entendieron que Machado no afectó el honor militar y en acuerdo con Guido Manini Ríos –el comandante en jefe del momento– emitieron un fallo absolutorio, que más de un año después no fue homologado por el presidente Luis Lacalle Pou, de acuerdo con el expediente del caso al que accedió El Observador a través de una solicitud de acceso a la información pública. 

“Los hechos no están lo suficientemente aclarados, al existir la imposibilidad de reconstruir las situaciones que, según se dice, ocurrieron hace 45 años”, estamparon los generales en un fallo en el que también señalaron que no disponían de “elementos de convicción suficientes” para aseverar que Machado había contravenido las “particulares condiciones” en las que se produjo la muerte de Peré.

Por el caso, Machado fue procesado en dos instancias en 2013 y 2014 como autor de un delito de “homicidio intencional”, pese a que su defensa siempre manifestó que se trató de un caso de “legítima defensa”.

La condena del coronel retirado por parte de la Justicia fue el argumento utilizado por Lacalle Pou para no homologar el fallo. El expediente señala que Vázquez tenía una sugerencia del ministro de Defensa, José Bayardi, para tampoco homologar.

“Las consideraciones no resultan enteramente de recibo, más allá de admitir la opinabilidad en la valoración ética del caso, en tanto la aprobación del fallo alcanzado supondría una contradicción con las bases fácticas y la valoración jurídica que emerge de un proceso jurisdiccional que, con todas las garantías del debido proceso legal, arribó a un fallo condenatorio penal firme por la comisión de un grave delito de homicidio intencional”, señaló el mandatario en la resolución.

De acuerdo con Lacalle Pou, absolver a Machado resultaría “un contrasentido impropio del Estado de derecho, y aun del principio de separación de poderes, convalidar un fallo administrativo de carácter absolutorio en el plano de la valoración moral del señor oficial enjuiciado por sus pares, mientras este ha sido condenado por un delito de homicidio intencional a través de una sentencia firme dictada en un proceso con todas las garantías constitucionales del debido proceso”. 

El caso

La muerte de Peré se produjo en la tarde-noche del 6 de julio de 1973 en el marco de manifestaciones en rechazo al golpe de Estado y mientras se desarrollaba la huelga general impulsada por la CNT. 

Machado, que en ese momento era un alférez de 21 años relató ante sus camaradas que ese fue el primer día tras retornar de su licencia matrimonial y que se encontraba cenando cuando su superior le solicitó que saliera a la calle porque estaba ocurriendo una asonada. Sin darle instrucciones específicas, Machado interpretó que debía salir a patrullar vestido de civil.

Según su relato, Peré estaba en “actitud sospechosa” junto a Horacio Montauban en las inmediaciones de Rivera y Bustamante, y los militantes no respetaron la “voz de alto”. Uno de ellos –Montauban– desapareció en una esquina lo que los hizo interpretar que "uno se quedó para cubrir la retirada del otro".

"Yo hice fuego, hice los tres disparos de advertencia que establecía el protocolo y luego disparo en la dirección de donde percibíamos los sonidos o los fogonazos”, explicó ante el tribunal y reconoció que minutos después encontró herido a Peré, a quien lo trasladó al Batallón Florida –donde se desempeñaba– y luego al Hospital Militar en ambulancia, donde finalmente falleció.

Ante el tribunal, Machado describió el clima que se vivía en el Batallón Florida, el cual junto al Grupo de Artillería N°1 eran los que “hacían punta en la lucha antisubversiva” y señaló que tras los hechos fue respaldado por sus pares y superiores. “Quien había fallecido era un integrante del enemigo, de los que hace poco habían ejecutado al teniente Ricardo Braida”, dijo y agregó que por pertenecer a ese batallón se consideraba un “blanco probable”.

Reconoció que la actuación de la Justicia Militar que lo juzgó durante la dictadura fue breve porque las muertes eran consideradas un “subproducto para esa época”. “El Batallón no podía permitirse el lujo de no contar con un oficial para hacer patrullas por estar a disposición de la Justicia Militar”, añadió.

El coronel retirado admitió que se le planteó la posibilidad de eliminar su actuación en los hechos, algo que finalmente no ocurrió.

Procesamiento

Machado expresó sus discrepancias con el procesamiento en dos instancias y aseguró a sus camaradas que le llamaba la atención que “nunca” apareció la costilla donde “supuestamente entró el proyectil”.

Si bien no apeló el fallo de segunda instancia, luego del fallo de inconstitucionalidad de la ley 18.831 interpretativa de la caducidad por parte de la Suprema Corte de Justicia (SCJ), la defensa de Machado interpuso un recurso para que se cerrara el caso, el cual fue desestimado.

Según el coronel retirado, para que esto ocurriera influyó el fiscal de Corte, Jorge Díaz, y la asonada ocurrida en la sede de la SCJ en el año 2013. “La inteligencia disponible decía que el fallecido era el único de todos los hermanos que no era MLN, a este lo dejaron para la UJC. La UJC es de la misma afiliación política que se le atribuye al fiscal Díaz, que dijo que mi caso era constitucional e influyó en la SCJ para que no se me decretara la inconstitucionalidad”, expresó. 

Machado también relató una conversación con Guido Manini Ríos en la que le contó que en 2015 había hablado con Jorge Chediak (entonces presidente de la SCJ). “Me siento con el comandante en jefe y textualmente me manifiesta que va a presentar un saludo al doctor Chediak, presidente de la SCJ, y sin que el comandante le planteara nada, Chediak le dice que el caso de Machado ya prescribió”. 

De acuerdo con el coronel, lo que ocurrió para que la SCJ cambiara su criterio fue que sufrió la “asonada”.

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