Martín Bossi entra con aire relajado al hotel Four Points después de dos días de hacer una nota tras otra. Luce jeans grises y una camisa negra ajustada, y tararea una canción en inglés mientras mira el celular. Se acomoda en el lugar donde se hará la entrevista, toma maní de una mesa en la que ya no hay nadie y saluda a su “tocayo”, el mozo. Por momentos parece distraerse, pero luego se reconecta al entorno de forma eléctrica y se dispone de buen humor a conversar para promocionar su music hall humorístico, El impostor apasionado, que presentará en el teatro El Galpón del 30 de agosto al 1º de setiembre.
Porque sufrí lo suficiente. El humor es una vuelta de tuerca del drama. Fijate qué curioso que grandes cómicos como Olmedo o Biondi son tipos que han pasado una vida dura.
¿Su vida fue muy dura?
No tanto como la de otros, pero soy un tipo que he tenido muchas muertes en mi familia, como la de mi papá (falleció cuando Bossi tenía 19 años) y mis abuelos. De chico jugué al tenis y la frustración de no haber llegado a más me generó un sufrimiento, culpa con mis padres. Y tuve desamores como cualquiera.
¿Qué opina del humor que se hace en la actualidad en Argentina si se lo compara con el que se hacía antes?
Estamos hablando de la época de Balá, Marrone, Olmedo, Porcel, Altavista, de Hiperhumor. Si ves lo que hay ahora, y me incluyo, creo que hubo una involución grande o quizás esa época de oro no está más, eran genios.
¿Por qué cree que pasa eso?
Tiene que ver con la tecnología, que distrae mucho. Fijate que los chicos hoy en vez de estar jugando al fútbol o estudiando todo el día, están tuiteando, hay mucha distracción. Y repetición es reputación. Todo lo que quieras hacer bien, tenés que repetirlo muchas veces. Si bien la tecnología te da una ventaja, te quita lo artesanal, la genialidad de las cosas.
Usted siempre ha sido un defensor del programa de Tinelli, pero ¿qué opina cuando se habla de la “tinellización” de la cultura como sinónimo de banalidad?
La banalización de la cultura tiene que ver con la educación. Educá a los chicos y por más que venga Tinelli o montoto no los van a deformar. Me parece que tiene que haber una reconstrucción de todo para que la cultura vuelva a tomar el sentido. Tinelli es un entretenedor, creo que uno de los mejores conductores que tuvo Latinoamérica en su historia. Si querés no lo ves, haces zapping y lo cambiás.
¿En qué etapa está la película de Olmedo?
Hemos filmado el 50% y la mitad restante se va a filmar en marzo. Es una película muy grande que se tuvo que reestructurar económicamente y yo tenía la gira comprometida así que se tuvo que parar. Una vez que yo estrene el nuevo espectáculo espero retomarla porque es el sueño de mi vida.
¿En qué aspectos de Olmedo se reconoce?
Creo que en la vida hay grandes similitudes y en lo actoral grandes diferencias, él es Messi y yo soy un laburante. El era de un barrio humilde y yo también, buscó al padre toda la vida y yo también, perdí a mi papá, lo busqué y lo busco. Era buen amigo de sus amigos, le gustaba el buen vino, las mujeres. Vivió la vida como murió, volando, en el sentido de que vivió muy intensamente y yo vivo de esa manera.
La herencia italiana...
Soy hijo de italianos. Tuve una educación muy machista, mi abuelo era un general de guerra, imaginate. Gracias a Dios yo no soy machista, al contrario soy feminista.
¿Por qué?
Creo que la mujer tiene el poder de todo. Si no puedes con el enemigo, únetele. Lo entendí, por eso no sufro tanto.
¿Cómo es usted, que se muestra tan histriónico, cuando se baja del escenario?
Soy un tipo común, me gusta comer asado, ya no quiero ser más el centro de la fiesta y ya no lo soy, es divino no serlo.
¿Cómo maneja el ego?
Con un buen psicólogo, buenos amigos y un entorno franco que te pegue dos sopapos si te vas de eje. Gracias a Dios a mi no me lo tuvieron que pegar porque siempre fui ubicado y aparte reconozco que si yo mañana me muero no pasa nada. Mañana desaparezco va a haber un recuadrito “Falleció Martín Bossi”, ponen dos imitaciones mías en un video, lloran todos y en la próxima tanda sigue la próxima pareja de baile.
Usted alcanza la fama masiva imitando a Cristina Fernández, sin embargo expresa en sus entrevistas que no le interesa la política. ¿No es un poco contradictorio?
Me hice famoso por algo que no soy, no soy humorista político, pasa que yo participaba de un programa que exigía eso y tuve que hacerlo. Yo no creo en los políticos, no los admiro, no solo de Argentina, de la historia de humanidad.
¿En qué aspectos se fija a la hora de crear un personaje?
En el alma, en lo que mueve a la persona.
Y a Cristina Fernández ¿a partir de dónde la construyó?
Trabajé mucho el mártir. Las mujeres cuando quieren lograr algo son mártires. Yo la mostraba vulnerable, mujer.
Usted dijo que Fernández es una de las grandes actrices argentinas…
Eso desde ya. Porque pone sustancia, hace pausas y miradas, actúa, pero no lo digo en un mal sentido.