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"Hay más de mil informales que trabajan con un celular desde el living de la casa"

El presidente de la Cámara Inmobiliaria, Wilder Ananikian brindó un panorama sobre la realidad y los desafíos del sector

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01 de agosto de 2017 a las 05:00

Después de 14 años, Wilder Ananikian (director y fundador de Ananikian Propiedades) volvió a asumir en junio como presidente de la Cámara Inmobiliaria Uruguaya (CIU). La informalidad en el sector inmobiliario, el impacto de las nuevas tecnologías y los cambios implementados por el gobierno en el segmento de vivienda social son algunos de los temas que el empresario conversó en entrevista con El Observador.

¿Qué opinión tiene sobre la irrupción de plataformas digitales en el negocio, como por ejemplo Airbnb?

Es algo que vino para quedarse. Los que toman las decisiones para la compra de una propiedad, personas de 35, 40 años, nacieron con una computadora. El papel está cada vez más relegado y se hace más hincapié en la oferta inmobiliaria a través de las redes sociales y la web. Las consultas a veces vienen de madrugada y el método que piden para que se les conteste es esa vía, no piden que se les llame por teléfono. Cada vez es un negocio menos presencial, pero cada vez más basado en el profesionalismo y la confianza.

¿Cómo ve el hecho que se regulen este tipo de plataformas?

Estamos a favor. Los que más lo han sufrido son las zonas turísticas. Se hicieron más de 60.000 transacciones este verano fuera del circuito inmobiliario. También podríamos hacer acuerdos con esas plataformas. En Manhattan, por ejemplo, los hoteleros se unieron y dijeron: 'bueno, nosotros les damos el desayuno a los departamentos que se alquilan y ellos vienen a buscar la llave acá y la entregan acá'. Es una sinergia que les sirve a ambas partes. Pero cada departamento es diferente. Por ejemplo, Uber arregló con Montevideo y no arregló con Canelones. Montevideo que es la ciudad más turística no tiene alquileres por temporada.

¿En qué situación está la informalidad en el sector?

El informalismo es muy grande. A un médico uno no le está preguntando si sigue siendo médico y a los inmobiliarios eventuales se les pregunta. ¿Por qué? Porque a veces pasa algo en el circuito financiero y salen 100 personas y se van al circuito inmobiliario, como es informal... Entonces tenemos más gente informal que la que tenemos adentro de la cámara. Estamos compitiendo con un circuito informal que da una mala tasación y a veces esa es la única venta en la vida de una familia que pierde su patrimonio. La cámara tiene presencia en 12 departamentos y aglutina a casi 1.000 asociados. Hay más de 1.000 informales que trabajan con un celular desde el living de la casa. Eso le produce al Estado una pérdida de US$ 4 millones de ingresos anuales. Lo hemos cuantificado a través de encuestas.

¿En qué está la aprobación parlamentaria de la ley de "corredor inmobiliario"?

No hemos avanzado. La nueva directiva se reunió con la ministra de Turismo, Liliam Kechichian, y quedó en llevarle un documento que refleja la experiencia de 18 países del continente. El proyecto que está presentado en este momento tiene más de 30 artículos y pedimos que sea algo más acotado para después reglamentarlo de acuerdo a la actividad. A los que se reciben en UTU todos los años les dan el título de operador inmobiliario que no les sirve para nada porque no está reconocido. Necesitamos un marco regulatorio que los únicos que no lo tienen son Uruguay y Paraguay. Estamos quedando relegados a nivel internacional.

¿Cómo viene el mercado de compraventa y alquileres en lo que va del año?

El mercado de compraventas llegó en el primer semestre a casi las mismas transacciones que se hicieron el año anterior. Es un mercado hoy muy negociado. No es que los precios bajen, pero da trabajo cerrar un negocio. El mercado de alquileres ha venido funcionando bien. Se han construido en los últimos cinco años unas 15.000 propiedades por la llamada ley de Vivienda de Interés Social y una cantidad importante se volcó al mercado de alquiler. Ahora el gobierno le cambio el nombre, le puso Vivienda Promovida y topeó los alquileres. Desde 2011 y hasta 2014 entraron 400 viviendas por mes al Ministerio de Vivienda. Cundo se topeó el precio de venta de un 25% de las propiedades bajó a 200 y ahora con el tope en el valor de arrendamiento el último semestre cerró con 80 unidades ingresadas por mes. El promotor privado que es el que ha dinamizado un montón de zonas (en Montevideo) ahora se va a volcar seguramente a la zona 1 (franja costera) que es donde siempre estuvo presente.

¿Qué perspectiva hay sobre la inversión de argentinos en el sector?

Creo que los podemos recuperar. Los perdimos durante tres o cuatro años porque se fueron a Paraguay, porque es mucho más barato y porque no tenían tantos controles financieros. Ahora se blanqueó el dinero que estaba acá y las propiedades en un altísimo porcentaje. Ese dinero el argentino lo va a seguir volcando en propiedades.

¿Qué evaluación hace sobre los cambios propuestos por la ley de Inclusión Financiera que abarcan al negocio inmobiliario?

Hemos hecho muchos seminarios para ir concientizando a la gente que los datos que les pedimos no son por capricho nuestro, son exigencias del gobierno. También estamos viendo el tema de los topes, porque operaciones que pasan los US$ 5 mil tienen que estar bancarizadas. Estamos trabajando para que se pueda subir este tope.

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