Konecta es el chatbot para la atención de clientes de bancos que ofrece la empresa uruguaya Kona. Es su producto insignia y con el que acaba de instalarse en Toronto, después de aplicar al programa de la aceleradora Latam Startups, y cerrar lo que el CEO de la compañía, Diego Cibils, definió como un “contrato pandémico”. Después de posicionarse en el mercado norteamericano, el siguiente paso de esta banktech –que se une a los bancos para innovar en experiencias para los clientes– es llegar a Europa.
Cibils tiene varios años de experiencia en el mercado de las tecnologías, al que entró después de estudiar en la Universidad Católica. En 2015, junto con su socio Santiago Cotto, fundó Kona en el espacio de cowork Sinergia Palermo. Hoy dirige la compañía desde las nuevas oficinas ubicadas en Punta Carretas.
Cibils habló de cómo enfrenta la internacionalización de la empresa, de cómo se inspira, se repone de los fracasos y de los desafíos que trajo la pandemia. “Somos una empresa chica pero con grandes ambiciones” dijo.
¿Cambió el trabajo de Kona con la pandemia?
Hay dos partes: lo humano de la compañía y los negocios. Ser una empresa de tecnología nos hace remotos por naturaleza: en eso no nos cambió tanto. Pero sí nos cambió que en la oficina hay mucha menos gente. Ahí es donde vemos cómo seguir generando trabajo en equipo y creatividad. Tener a la gente por Zoom es un desafío muy grande, porque los momentos de eureka los tenemos a veces tomando un café en la cocina, y esa dinámica no se da más. La productividad no se vio afectada negativamente, lo que se extraña a veces es ver la cara de la gente. Cambiaron más las relaciones humanas que el trabajo. En donde sí veo un desafío enorme es en lo comercial, en cómo generar un vínculo comercial con un potencial cliente cuando es por Zoom, y eso les está pasando a todas las empresas.
¿Cambió su rol con ese desafío?
Leo mucho qué están haciendo las compañías grandes y los CEO de las bigtech. Estamos viendo cómo hacen con el proceso creativo, porque una cosa es el proceso de desarrollo de lo que ya está definido y otra lo que no está definido, ¿cómo lo brainstormeás con alguien? Mi rol ahora es articular, mandar un mensaje a los clientes para que entiendan que estamos, y articular que el equipo se sienta cómodo trabajando. Tenemos muchas más reuniones de puesta a punto. Pasamos del weekly al daily en el desarrollo de productos y eso está funcionando.
¿Cómo se genera confianza?
Antes viajábamos a presentarnos; hoy nos tienen que creer todo lo que les decimos. Eso niveló a todas las empresas, todos somos zooms, el desafío está en diferenciarse. Hoy hay que generar la sensación de seguridad y confianza desde otro lugar. Nosotros mejoramos muchísimo nuestra imagen digital en las presentaciones, porque es lo único que ven. Mirando hacia atrás, nos hizo muy bien el trabajo interno para profesionalizar la compañía. En tres meses hemos mejorado los procesos, los sistemas de gestión y todo lo que les mandamos a los clientes. Hoy el material tiene que hablar, entonces empieza a ser distinto el encare. A nosotros nos hizo muy bien y nos obligó a crecer en la imagen de marca. Los bancos ya venían en la transformación tecnológica y esto los obligó a digitalizarse. Esa digitalización a prepo que sufrieron todas las compañías, en particular los bancos, hace que la adopción de tecnología no sea más opcional, sea obligatoria. Hoy ya no es una opción digitalizarse, es la necesidad más grande de los negocios.
Diego Battiste
¿Cómo se inspira?
Leo muchos libros y veo películas sobre emprendedores. Steve Jobs para mí es un libro brillante, que habla de la perseverancia y de creer en algo tan fuerte que no importa qué pase, te vas acomodando. Esos libros hablan de emprendedores que pasaron muy mal antes de pasar muy bien y realmente hay días así, en los que ves todo negro, y después está todo bien. Es impresionante como esas cosas pasan todo el tiempo y a veces varias veces por día. Después hay mucho de perseverancia, a veces mi familia me pregunta “¿no te ponés mal cuando se te cae un negocio?”. Sí, me pongo mal, pero a los dos segundos me tengo que poner bien. Eso lo nutro mucho con deporte; es una mezcla de estar bien física y mentalmente, y después nutrirse de experiencias de otros. Me sirve mucho correr, porque es como un proceso interno de desintoxicación. Cuando hay una decepción porque un proyecto no salió hay que sacárselo rápido de arriba. Fail fast, fallar rápido. Me hace muy bien ejercitar la cabeza con otra cosa que no sea la empresa. En los momentos de bajón voy a un par libros, por ejemplo Lo difícil de las cosas difíciles. Lo consulto porque eso le pasó a todo el mundo. Ser resiliente es todo. Creo que te nace porque no tenés opción. Está bueno saber pedir ayuda, eso es un rasgo de las personas que quieren crecer todo el tiempo. Nadie te enseña a ser emprendedor; empezás golpeándote contra todo.
Cuando comenzó en 2015, ¿pensaba llegar adonde está hoy?
Siempre lo quise y para mí no hay nada como visualizar lo que va a pasar; me ha funcionado para todo en la vida. Muchas cosas se dieron muy distintas pero siempre supimos lo que queríamos hacer. El foco, eso de lo que siempre hablan los emprendedores, es verdad. Cuando abrís mucho la canilla la energía se esfuma en otras cosas y no se concentra en nada. Siempre quise tener la empresa que tenemos, pero me veo mucho más allá. En mi imaginación es enorme lo que vamos a poder lograr.
¿Cómo hace para no perder la esencia de la empresa en la internacionalización?
Somos una empresa que siempre se mantuvo muy magra de personas. Siempre dijimos que íbamos a ser una empresa de productos y servicios, no de servicios únicamente. Porque los productos podés replicarlos y vender en todas partes del mundo. Ahí hay un trabajo cultural de la impronta, algo que llamamos The Kona way. La forma de Kona es que el cliente siempre está en el centro. Aunque no la tengamos, de alguna forma vamos a resolverlo siempre. Nos ponemos del lado de socios del cliente y no como proveedores. Somos muy empáticos con sus problemas para poder resolverlos como si fueran nuestros. Hay un trabajo de mucha empatía. En esa impronta mi socio y yo somos iguales y permeamos al equipo. Replicar ese modelo en todos lados es un desafío, porque The Kona way hay que vivirlo. Su esencia es gran parte del activo de Kona. Queremos generar una atmósfera a la que la gente quiera venir por el aspecto humano, que es todo en la empresa. Me estoy asesorando con gente que ha internacionalizado empresas.